Un elemento más a considerar en las ecuaciones económicas es que la Argentina hoy no tiene posibilidad de producir toda la nafta que requiere el parque automotor, aún en un contexto de amesetamiento del consumo. En ese plano, aumentar el corte de etanol implica evitar importaciones de nafta y su consiguiente salida de dólares. Además, obligaría a las plantas a producir más, procesando más materia prima. Y allí también hay algo que siempre se consideró, pero que los funcionarios de Energía dejaron claro en su paso por el Senado: los tres puntos adicionales de corte en las naftas los deberá aportar el etanol de maíz. No hay posibilidad de que la caña sume más metros cúbicos. Hasta aquí, cada una de las fuentes de origen del etanol participan con la mitad del volumen total: 6% el maíz y 6% la caña para completar el corte del 12% en el surtidor.
El proyecto presentado por Bullrich, de agregar 3 puntos, llevaría al etanol de maíz a cubrir 9 de los 15 establecidos; es decir, tendría un 50% de crecimiento en lo que entrega actualmente.
Ese adicional no tendrá un cupo entre empresas como ocurre actualmente, sino que se comercializará en un mercado electrónico de libre oferta y demanda.
“Se me hace difícil pensar un proyecto con mayor consenso que este, entendiendo que el consenso absoluto no va a existir”, dijo el secretario de Coordinación de Energía y Minería nacional, sugiriendo así el respaldo a la propuesta.
Pero hay un punto más que las provincias, y Córdoba en particular, quieren dejar plasmado en el proyecto: que los cortes sean un mínimo obligatorio, y que luego cada jurisdicción pueda incrementarlo según su conveniencia. Allí Córdoba y las empresas productoras de etanol intentarán convencer al oficialismo para sumarlo al texto, especialmente luego de una puerta que González dejó abierta: “Todos estos son cortes mínimos, por lo cual pueden ser aumentados en cualquier jurisdicción si así lo quisieran”, deslizó el funcionario.
Tranquera Abierta – Diario Punta, Río Cuarto – Gonzalo dal Bianco


