La presión sobre la rentabilidad también tuvo una voz argentina en el evento paulista. Federico Zerboni, presidente de Maizar, mencionó durante su exposición del jueves las dificultades que representan los costos y la carga tributaria para el productor argentino. “Cada cuatro camiones que mandamos al puerto, uno se lo queda el gobierno”, señaló.
Del lado brasileño, la preocupación también pasa por los riesgos que se acumulan sobre el negocio. "A la incertidumbre climática se suman las fluctuaciones de los mercados y las condiciones financieras", planteó Cláudio Brisolara, de FAESP. Según expuso, el crecimiento de la producción necesita traducirse en ingresos que permitan seguir invirtiendo.
Frente a ese diagnóstico, Pimenta destacó una mejora: hoy hay más información disponible para evaluar la situación financiera de los productores. "Ahora podés hacer un seguimiento casi semanal de los datos y el acreedor tiene más tiempo para entender si el productor podrá cumplir sus pagos o si necesita renegociarlos", explicó.
Una cooperativa con morosidad del 1%
Una experiencia concreta llegó desde Coopercitrus, una de las mayores cooperativas agrícolas de Brasil, donde la morosidad se mantiene cerca del 1%, según contó Simonia Sabadin, directora financiera de la cooperativa. La ejecutiva anticipó que esperan cerrar el año en ese nivel y vinculó el resultado con el seguimiento cercano de sus asociados. “La cooperativa trabaja con márgenes reducidos, por lo que no tenemos margen para la morosidad”, dijo.
Para evaluar el financiamiento, consideran el historial del productor, su productividad, si trabaja sobre tierras propias o alquiladas y la tecnología que utiliza. La cooperativa también desarrolló herramientas para acompañar la gestión financiera y el seguimiento de los costos del negocio, una de las dificultades que identifica entre sus asociados.
Ese acompañamiento incluye el acceso a tecnología y la protección de la inversión. Sabadin contó que vendieron 100 drones durante Agrishow y que consiguieron reducir el costo del seguro de esos equipos.
Vender, comprar o reorganizar el negocio
En Brasil, el costo financiero también pesa en el negocio de comprar, desarrollar y vender tierras. André Guillaumon, CEO de BrasilAgro, explicó que la empresa adquiere propiedades que necesitan tiempo e inversión para alcanzar su potencial productivo. Durante ese proceso las opera y evalúa una eventual venta más adelante.
Para distribuir los riesgos, diversifican los cultivos y las regiones donde invierten. Pero sostener ese desarrollo tiene un costo: “Cuando miro el balance, me vuelvo loco por pagar tantos intereses”, expresó.
La venta de empresas o de unidades de negocio también puede ser una forma de reorganizar las cuentas. Pedro Whitaker, socio director del estudio jurídico Mattos Filho, explicó que las compras y ventas se volvieron habituales en el mundo empresarial, pero ese proceso llegó más tarde al agro.
Whitaker vinculó ese proceso con la profesionalización del agro, que describió como el paso “de CPF a CNPJ”, pasar de negocios centrados en una persona física a una estructura empresarial. En ese contexto, destacó que vender una empresa o una unidad de negocio puede dar margen financiero para consolidar otras actividades.
Agroclave – La Capital – Lucía Cuffia