Indicadores exógenos que impactan sobre los precios
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* Tipo de cambio Comprador (cotización divisa) del Banco Nación
SOJA
La soja argentina cerró la semana con saldo negativo para sus precios, pero si se tienen en consideración las pérdidas padecidas por los cereales se verá que la oleaginosa pudo salir relativamente airosa del temporal bajista. En efecto, las ofertas de los compradores para la zona del Gran Rosario retrocedieron de 360 a 355 dólares por tonelada (de 33.714 a 33.313 pesos), en operaciones que se aplicaron más a la fijación de valor que a ventas nuevas. Vale señalar que las propuestas para las entregas diferidas a junio también retrocedieron de 360 a 355 dólares por tonelada. La caída fue más pronunciada en Bahía Blanca, de 350 a 335 dólares por tonelada, mientras que para Necochea la propuesta de los interesados mejoró de 330 a 335 dólares por tonelada.
Para el viernes el FAS teórico de la soja fue calculado por el Ministerio de Agricultura de la Nación en $ 35.248, mientras que para el inicio de la nueva semana comercial fue fijado en 35.452 pesos. Al cierre de la semana la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) relevó el FAS teórico de la soja para la industria aceitera exportadora en 364,50 dólares por tonelada, equivalentes a 34.269 pesos. El valor FOB del poroto de soja en los puertos argentinos pasó de 589 a 584 dólares por tonelada; el del aceite, de 1349 a 1410 dólares, y el de la harina, de 468 a 446 dólares por tonelada, según los datos publicados por Agricultura.
Muy leves fueron las bajas semanales en el Matba Rofex, donde los ajustes de las posiciones mayo y julio de la soja resignaron un 0,56 y un 0,95%, luego de variar de 360 a 358 y de 367 a 363,50 dólares por tonelada.
Acerca de los cultivos, el jueves la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) relevó el avance de la cosecha de soja sobre el 70,6% del área apta, con un progreso semanal de 17,3 puntos, pero demorada frente al 87,40% de igual momento de 2020 y al 74,2% promedio de las cuatro campañas precedentes. “La importante variabilidad de los resultados a campo, junto con rendimientos por debajo de los esperados en cuadros de segunda, explican la caída del orden del 4,2% del rinde medio nacional respecto de nuestra publicación previa. A la fecha la producción parcial acumulada se eleva a 33 millones de toneladas y el rinde medio nacional desciende a 28,1 quintales por hectárea, mientras que la proyección para el cierre del ciclo se mantiene en 43 millones de toneladas”, dijo la entidad.
Cabe recordar que para la BCR el estimado de cosecha de soja es de 45 millones de toneladas, en función de un rinde promedio nacional de 27,75 quintales por hectárea y de una superficie efectivamente recolectada de 16,2 millones de hectáreas.
El miércoles en su informe mensual el USDA redujo de 47,50 a 47 millones de toneladas su previsión sobre la producción argentina de soja 2020/2021, mientras que la lejana cosecha 2021/2022 fue proyectada en 52 millones de toneladas.
La soja cerró la semana con leves bajas en la Bolsa de Chicago y fue el producto que mejor transitó la corriente liquidadora de contratos, que impactó con fuerza sobre los cereales. Los contratos julio y noviembre de la oleaginosa perdieron un 0,22 y un 2,28%, al pasar de 584,13 a 582,85 y de 526,72 a 514,69 dólares por tonelada. Cabe reconocer que estas mejoras resultan mayores si el cálculo se hace desde los valores alcanzados el miércoles, cuando los ajustes fueron de 603,52 y de 530,49 dólares por tonelada, respectivamente, con las posiciones cercanas tocando el nivel más alto desde septiembre de 2012.
Como se señaló anteriormente, las bajas fueron producto de una toma de ganancias de los fondos de inversión que comenzó el miércoles –en esa jornada no afectó a la soja por los datos alcistas derivados del informe del USDA–, luego de que se confirmara una cifra de inflación en Estados Unidos superior a las previsiones del mercado, que derivó en quebrantos superiores al 2% para los principales indicadores de Wall Street. La soja quedó comprendida en la liquidación de contratos de los especuladores durante la rueda del jueves.
Hasta esa jornada la soja extendía su tendencia alcista por la escasez de grano disponible en su mercado interno y por firmeza de la demanda china. La confirmación de este último fundamento lo dio el miércoles la Asociación Nacional de Exportadores de Cereales de Brasil, al elevar de 12 a 15,3 millones de toneladas su estimación para las exportaciones de soja durante mayo. China volvería a ubicarse del lado de los fundamentos alcistas el viernes, cuando su Ministerio de Agricultura informó que la piara de cerdas creció en abril un 1,1% respecto del mes anterior y un 23% en la comparación interanual. Así, las existencias de madres se ubican según el organismo en el 97,6% de las vigentes a finales de 2017, antes de que el brote de peste porcina africana generara estragos.
Y el otro fundamento alcista para los precios el miércoles fue el USDA con su informe mensual, que sin revelar datos sorpresivos confirmó que la estrechez entre la oferta y la demanda de soja se prolongará a la campaña 2021/2022 en Estados Unidos. En la valoración de la campaña 2020/2021 no hizo cambios y mantuvo su previsión de existencias finales estadounidenses en 3,25 millones de toneladas, dato que sigue siendo el más bajo desde la campaña 2013/2014.
Lo importante del informe, por lo que expuso y por lo que dejó par pensar, llegó con las primeras proyecciones oficiales 2021/2022. Con una intención de siembra estadounidense que respetó lo estimado a fines de marzo, con una superficie de 35,45 millones de hectáreas –en aquel momento el mercado esperaba un millón de hectáreas más–, los técnicos del USDA tomaron como rinde de tendencia 34,16 quintales por hectárea, el más alto desde los 34,90 quintales alcanzados en la campaña 2016/2017. Incluso con ese rendimiento positivistas, el volumen de la nueva cosecha fue calculado en 119,88 millones de toneladas, levemente debajo de los 120,59 millones previstos en promedio por los operadores.
En el resto de las variables comerciales 2021/2022 y en su comparación con el ciclo 2020/2021 para Estados Unidos, el USDA eleva la molienda de 59,60 a 60,56 millones de toneladas y el uso total, de 62,47 a 63,81 millones, pero achica su expectativa de exportaciones de poroto de soja un 9%, de 62,05 a 56,47 millones de toneladas. Pese a ese recorte que hoy encuentra pocos fundamentos lógicos, proyectó las existencias finales de la nueva campaña en 3,81 millones de toneladas, un 65,46% debajo de los 11,03 millones de toneladas que el organismo había proyectado en mayo de 2020 como existencias finales para la campaña 2020/2021, que hoy se prevén en 3,25 millones de toneladas.
¿Qué pasaría en el mercado si el USDA cometiera el mismo yerro por segunda campaña consecutiva?
Vale aclarar que el organismo no erró su proyección de cosecha estadounidense en aquella primera estimación de la campaña 2020/2021, dado que estimó 112,26 millones de toneladas y la producción terminó siendo de 112,55 millones. Lo que ocurrió fue que subestimó la demanda interna y externa, con un dato de exportaciones inicial de 55,79 millones, contra los 62,05 millones estimados actualmente. Sí, es cierto que en aquel momento aún había dudas respecto de la relación entre China y Estados Unidos, pero nada puede suprimir del análisis la chance de que otra vez el USDA esté subestimando la demanda. En aquel mayo las importaciones chinas se esperaban en 96 millones de toneladas, apenas 4 millones debajo de los 100 actuales –ahora, las 2021/2022 fueron proyectadas en 103 millones de toneladas–. Por último, tomar en este momento como ciertas las cifras previstas para el hemisferio sur resulta, cuanto menos, temerario.
En cuanto al rumbo de la nueva campaña agrícola, el lunes el USDA relevó el avance de la siembra de soja sobre el 42% del área prevista, frente al 24% de la semana anterior, al 36% de igual momento de 2020 y al 22% promedio de los cuatro ciclos agrícolas anteriores. Emergió el 10% de los cultivos, contra el 6% de 2020 y el 4% promedio.
En el cierre de la semana y con datos al 11 de mayo, el USDA reveló que aproximadamente el 20% del área destinada a la producción de soja experimenta algún grado de sequía. En particular esto se da sobre el norte de Iowa, el este de Dakota del Norte y el sudeste de Dakota del Sur.
Acerca de las exportaciones semanales de los Estados Unidos en el segmento del 30 de abril al 6 de mayo, el USDA relevó el jueves ventas de soja 2020/2021 por 94.300 toneladas, por debajo de las 165.300 toneladas del reporte anterior, pero dentro del rango previsto por los operadores, que fue de 0 a 250.000 toneladas. Las ventas 2021/2022 fueron relevadas en 102.500 toneladas, debajo de las 192.900 toneladas de la semana anterior y del rango estimado por los privados, que fue de 200.000 a 420.000 toneladas.
MAÍZ
El maíz concentró las peores bajas de la semana por contagio con las pérdidas externas. Las propuestas de los exportadores cayeron de 245 a 215 dólares por tonelada (de 22.944 a 20.176 pesos) para el Gran Rosario, tanto para las operaciones con entrega inmediata como para los negocios con descargas diferidas de junio a noviembre; de 253 a 225 dólares para Bahía Blanca, y de 245 a 225 dólares por tonelada para Necochea.
Para el viernes el FAS teórico del maíz fue calculado por Agricultura en $ 20.483, mientras que para el inicio de la nueva semana comercial fue fijado en 20.018 pesos. El valor FOB del maíz en los puertos argentinos cayó 290 a 263 dólares por tonelada, según lo publicado por Agricultura.
Las fuertes pérdidas semanales también se reflejaron en el Matba Rofex, donde los ajustes de las posiciones julio y septiembre cayeron un 9,63 y un 9,30%, tras pasar de 244 a 220,50 y de 245,20 a 222,40 dólares por tonelada.
Acerca de los cultivos, el jueves la BCBA relevó el avance de la cosecha de maíz para grano comercial sobre el 24,6% del área apta, con un progreso semanal de apenas 1,9 puntos y demorada frente al 40% de igual momento de 2020 y al 33,7% promedio de las cuatro campañas anteriores. “Concentrada sobre el centro del área agrícola nacional, la cosecha muestra rendimientos cercanos a las expectativas de las semanas previas. Frente a este panorama, mantenemos la proyección nacional de producción en 46 millones de toneladas”, dijo la entidad.
Para la BCR la producción argentina de maíz 2020/2021 será de 50 millones de toneladas, en función de un rinde promedio nacional de 78,6 quintales por hectárea y de una superficie que será efectivamente cosecha de 6,36 millones de hectáreas. El rinde promedio más elevado se obtendrá en Córdoba, con 90,9 quintales por hectárea. Según la entidad, la provincia levantará una cosecha de 21,09 millones de hectáreas, luego de sembrar 2,55 millones de hectáreas.
El miércoles el USDA mantuvo en 47 millones de toneladas su previsión sobre la cosecha argentina de maíz 2020/2021 y en 34 millones las exportaciones. En su ultra provisional proyección 2021/2022, el organismo calculó la producción en 51 millones de toneladas y el saldo exportable, en 36 millones.
Tras seis semanas alcistas consecutivas, el maíz cerró el segmento comercial con fuertes pérdidas en la Bolsa de Chicago. En efecto, las posiciones julio y septiembre del cereal retrocedieron un 12,09 y un 14,01%, al pasar de 288,27 a 253,43 y de 257,76 a 221,64 dólares por tonelada. El impacto de las pérdidas es importante, pero también lo fue el aumento de los precios acumulado por estos dos contratos en el período de seis semanas que fue del 26 de marzo al 7 de mayo, con ganancias del 36,68 y del 35,35 por ciento, partiendo desde 210,91 y de 190,44 dólares, respectivamente.
Con el saldo exportable casi agotado, el consumo doméstico hizo mucho por impulsar las ganancias citadas, pero también hubo un aporte relevante de los grandes fondos de inversión para consolidar esas mejoras. Y fueron éstos últimos los que desde el miércoles impusieron un freno a la escalada y optaron por comenzar a retirar ganancias con la liquidación de contratos, en una jornada en la que se vivió un cimbronazo financiero sobre Wall Street por el brote inflacionario en Estados Unidos y en la que también subió el índice dólar. La salida de dinero de los fondos se acentuó el jueves, al punto de provocar en Chicago la disparada automática de ventas luego de que el mercado quebrara determinadas resistencias técnicas, y se extendió al viernes.
Pero más allá del movimiento de los especuladores, que suele darse sin muchos indicios previos, el mercado recibió de mal modo algunos datos publicados por el USDA en su informe mensual. No fueron ellos, por cierto, los referidos a la campaña estadounidense 2020/2021, dado que el organismo elevó allí su previsión sobre las exportaciones de 67,95 a un récord de 70,49 millones de toneladas y redujo el cálculo de las existencias finales de 34,34 a 31,93 millones de toneladas, contra los 32,39 millones previstos por los privados.
Tampoco fue mal recibido el ajuste sobre la cosecha de Brasil, de 109 a 102 millones de toneladas, cuando el promedio de las estimaciones privadas la ubicaba en 103 millones, más allá de los 95,50 millones proyectados el lunes por la consultora AgRural, ni el incremento de la demanda de China, de 24 a 26 millones de toneladas.
Los datos que generaron cierta inquietud entre los operadores llegaron con las cifras 2021/2022. Pero para su análisis arrancaremos de atrás para adelante. El USDA estimó un stock final para Estados Unidos de 38,28 millones de toneladas, que superó los 34,14 millones previstos en promedio por los privados. Esta falta de acuerdo en sí misma fue asumida como un dato bajista por el mercado...o ¿fue una excusa de los especuladores?
Para llegar a ese dato de existencias, que igualmente sigue resultando bajo en términos históricos, el organismo estimó exportaciones por 62,23 millones de toneladas, un 11,72% menores que las actuales, de 70,49 millones, so pretexto de mayores exportaciones de Ucrania y de Rusia. El uso forrajero fue mantenido en 144,79 millones de toneladas, como en la campaña anterior, mientras que el uso total fue elevado de 307,35 a 312,82 millones, fundamentalmente por la mayor demanda prevista desde la industria del etanol, que crece de 126,37 a 132,09 millones.
Sosteniendo todas estas variables, el USDA mantuvo el dato de intención de siembra de fines de marzo, de 36,88 millones de hectáreas, y a los 33,79 millones de hectáreas que se cosecharían le aplicó un rinde promedio de 112,66 quintales por hectárea para llegar a un volumen de cosecha de 380,76 millones de toneladas. Pero volvamos sobre los 112,66 quintales. Representan una marca récord presentada de la siguiente forma por el organismo: “La proyección de rendimiento se basa en una tendencia ajustada al clima, asumiendo un progreso normal de la siembra y del clima en la temporada de crecimiento de verano, y fue estimada usando el período de tiempo 1988/2020”. Un año atrás, cuando el USDA hizo su primera proyección sobre la campaña 2020/2021, el volumen de la cosecha fue proyectado en 406,29 millones de toneladas, por un rinde de tendencia de 112,04 quintales. En aquel momento esos datos provocaron fuertes bajas. Hoy sabemos que la cosecha fue de 360,25 millones de toneladas y que el rinde resultó de 107,96 quintales por hectárea.
Dejamos a libre criterio de quien lea estas líneas la interpretación de la probabilidad de certeza del dato de rinde oficial. Pero agregamos un dato también aportado por el USDA pero en el cierre de la semana: aproximadamente el 24% del área destinada a la producción de maíz experimenta algún grado de sequía. Esas condiciones de sequía se focalizan sobre el centro y el norte de Iowa –es el principal Estado productor de maíz–, el sudeste de Dakota del Norte, el sudeste de Dakota del Sur y el sur de Wisconsin. Los pronósticos extendidos de para los próximos 10 días dan buenas chances de lluvias sobre las zonas productoras, pero éstas deben darse antes de dar por sentado su impacto benéfico para suelos y cultivos.
Para complementar lo antedicho, el lunes el USDA relevó el avance de la siembra de maíz sobre el 67% del área prevista, frente al 46% de la semana pasada, al 65% del año pasado y al 52% promedio de las últimas cuatro campañas. Emergió el 20% de las plantas, contra el 8% de la semana pasada, el 22% a igual fecha del año pasado y el 19% promedio de las cuatro campañas precedentes.
El viernes sumó a la tónica bajista del maíz la consultora IHS Markit, que estimó en 39,20 millones de hectáreas la superficie que será sembrada con maíz en Estados Unidos, por encima de los 38,15 que había proyectado anteriormente y 2,32 millones de hectáreas por encima de los 36,88 millones calculados por el USDA el miércoles. Con una tasa promedio de abandono y con el rinde de tendencia usado por organismo en su informe oficial, este dato privado representaría algo más de 18 millones de toneladas, que elevarían la producción estadounidense hasta los 400/402 millones de toneladas.
En su informe semanal sobre las exportaciones estadounidenses el jueves el USDA relevó cancelaciones de ventas de maíz 2020/2021 por 113.400 toneladas, frente a las ventas efectivas del reporte anterior por 137.400 toneladas y ante un rango previsto por los privados que fue de 100.000 a 300.000 toneladas. Las ventas 2021/2022 fueron relevadas por el organismo en 2.083.600 toneladas, contra las 106.200 toneladas del segmento anterior y cerca del máximo previsto por los operadores, en un rango que fue de 700.000 a 2.100.000 toneladas. Entre los nuevos negocios, 1,36 millones de toneladas fueron de compras chinas.
Como complemento de lo anterior, durante la semana, en sus confirmaciones diarias, el USDA relevó nuevas compras chinas de maíz 2021/2022 por 3,74 millones de toneladas.
A mitad de la semana se registró la interrupción del tráfico de barcazas por el estratégico río Mississippi, por el que salen los granos hacia el Golfo de México, luego de que se detectara en uno de los puentes que lo surcan una fisura en una de las vigas de metal. Esto hizo temer al mercado con una larga interrupción del tráfico y con la chance cierta de que se demoraran embarques. No obstante, el viernes la Guardia Costera reabrió el tráfico fluvial al constatar que no había riesgos de colapso del puente, que ahora debe ser reparado para habilitar el tráfico vehicular sobre el mismo.
TRIGO
El acotado mercado de trigo disponible mostró valores sostenidos durante la semana, dado que los exportadores mantuvieron ofertas de 230 dólares por tonelada para el Gran Rosario y para Bahía Blanca, en tanto que las elevaron de 200 a 205 dólares por tonelada para Necochea.
Para el viernes el FAS teórico del trigo fue calculado por Agricultura en $ 21.582, mientras que para el inicio de la nueva semana comercial fue fijado en 21.668 pesos. El valor FOB del trigo en los puertos argentinos pasó de 288 a 284 dólares por tonelada, según lo publicado por Agricultura.
En cambio, para el trigo de la próxima cosecha las propuestas de los compradores reflejaron la caída internacional del mercado de trigo. Las propuestas para diciembre/enero retrocedieron de 230 a 210 dólares por tonelada (de 21.540 a 19.706 pesos) para el Gran Rosario y para Bahía Blanca, y de 220 a 210 dólares por tonelada para Necochea.
En el Matba Rofex se replicó el mismo patrón que en el mercado físico, para la posición julio la caída semanal fue de sólo el 0,42%, de 236 a 235 dólares por tonelada, mientras que para el contrato diciembre el descenso fue del 4,99%, de 230,50 a 219 dólares por tonelada.
En su informe mensual el USDA estimó el miércoles en 20,50 millones de toneladas el volumen de la cosecha argentina de trigo 2021/2022 y las exportaciones, en 13,50 millones, por encima de los 17,63 y de los 10,50 millones de toneladas de la campaña 2020/2021, respectivamente.
Tras cinco semanas alcistas consecutivas, el trigo de los Estados Unidos terminó el segmento con fuertes pérdidas. En Chicago las posiciones julio y septiembre resignaron un 7,16 y un 7,32%, al pasar de 279,90 a 259,87 y de 280,08 a 259,59 dólares por tonelada. En Kansas, los mismos contratos cayeron un 10,72 y un 10,47%, tras variar de 270,71 a 241,68 y de 272,09 a 243,61 dólares por tonelada. Las ventas de los fondos de inversión y la tendencia bajista de los precios del maíz fueron los principales fundamentos negativos para el grano fino, a los que se sumó el USDA, al proyectar existencias finales estadounidenses mayores a las previstas por los operadores.
En efecto, en su reporte mensual el miércoles el USDA elevó de 23,18 a 23,72 millones de toneladas su cálculo sobre el stock final 2020/2021 y lo dejó arriba de los 23,02 millones previstos por los privados. Para llegar a ese resultado el organismo hizo ajustes en el consumo total y redujo las exportaciones de 26,81 a 26,26 millones de toneladas.
Y respecto de la nueva campaña 2021/2022, con un área sembrada de 18,86 millones de hectáreas y con un rinde promedio de 33,63 quintales por hectárea, el organismo estimó la producción total de trigo estadounidense en 50,95 millones de toneladas, en línea con los 50,92 millones previstos por el mercado. En el resto de las variables comerciales, proyectó en 4,63 millones de toneladas el uso forrajero, contra los 2,72 millones del actual ciclo. El uso total lo calculó en 32,52 millones y las exportaciones en 24,49 millones, contra los 30,55 y los 26,26 millones de la campaña en curso. En el ajuste de todas las variables, el stock final fue proyectado en 21,05 millones de toneladas, arriba de los 19,87 millones previstos por el mercado.
En el resto de los países relevantes para el comercio de trigo, que resulta mucho más heterogéneo que el de soja y maíz, el USDA proyectó la cosecha de Rusia en 85 millones de toneladas y en 40 millones sus exportaciones, frente a los 85,35 y a los 39,50 millones de la campaña anterior. Vale destacar que el agregado agrícola del organismo en Rusia difiere con lo reportado de manera oficial, dado que estimó en 77,50 millones la producción rusa. ¿Se habrá quedado sin carga en el celular para comunicarse con Washington? En tanto, el jueves, la consultora SovEcon elevó de 80,70 a 81,70 millones de toneladas su proyección sobre el volumen de la cosecha de trigo 2021/2022 en Rusia.
Además, en la comparación entre campañas, el USDA elevó la producción de Ucrania de 25,42 a 29 millones de toneladas y sus exportaciones, de 17 a 20 millones. Lo mismo ocurrió con la Unión Europea –por primera vez el USDA reporta el bloque sin el Reino Unido–, con una cosecha que fue elevada de 125,94 a 134 millones de toneladas y sus exportaciones, de 30 a 33 millones. Para Canadá el USDA redujo la cosecha de 35,18 a 32 millones de toneladas y sus ventas externas de 27,50 a 23,50 millones, en tanto que para Australia el recorte entre campañas de la producción fue de 33 a 27 millones de toneladas y las exportaciones, de 22 a 20 millones.
Volviendo al trigo estadounidense, hay que tener en cuenta que la caída de los precios fue menor en Chicago que en Kansas por la incertidumbre que hay en el mercado en torno de la suerte del trigo de primavera, dada la sequía que afecta las zonas de producción. En ese sentido, en el cierre de la semana el USDA indicó que aproximadamente el 82% del área destinada a la producción de trigo de primavera experimenta algún grado de sequía. En su reporte sobre cultivos del lunes, el organismo había relevado la siembra del trigo de primavera sobre el 70% del área prevista, frente al 49% de la semana anterior, al 40% de 2020, y al 51% promedio. Emergió el 29% de los cultivos, frente al 14% de la semana anterior, al 15% de igual momento del año pasado y al 20% promedio. En Dakota del Norte, el principal productor, se sembró el 66% del área estimada y emergió el 20% de las plantas. Ese Estado tiene el 100% de sus suelos con déficit de humedad y un 84,98% de sus suelos registran condiciones de sequía extrema. Según las estimaciones del USDA, la producción de trigo de primavera + candeal deben aportar al volumen total del trigo estadounidense 16,03 millones de toneladas. Eso es lo que está en riesgo si no llueve pronto sobre el norte de las Grandes Planicies trigueras.
En cuanto a los trigos de invierno, que se comercializan en Kansas y que comenzarán a ser cosechados durante el mes próximo, el miércoles el USDA estimó la producción en 34,92 millones de toneladas, equivalentes al 68,54% del volumen total del trigo estadounidense. En su informe semanal sobre cultivos, el lunes el organismo ponderó el 49% de los trigos de invierno en estado bueno/excelente, por encima del 48% de la semana anterior, pero por debajo del 53% de igual momento del año pasado. Está espigado el 38% de los cultivos, frente al 27% de la semana pasada, al 42% de igual momento de 2020 y al 46% promedio de los últimos cuatro ciclos agrícolas.
En cuanto a las exportaciones semanales estadounidenses, el jueves el USDA relevó ventas de trigo 2020/2021 por 30.300 toneladas, por debajo de las 95.600 toneladas del reporte anterior y dentro de un rango previsto por los privados que fue desde cancelaciones por 75.000 toneladas a ventas efectivas por 110.000 toneladas. Las ventas 2021/2022 fueron relevadas en 268.000 toneladas, debajo de las 399.600 toneladas de la semana anterior, pero también dentro del rango calculado por los operadores, que fue de 150.000 a 310.000 toneladas.
Granar Research


