Argentina se posicionó en la última campaña como el máximo exportador de maní del mundo en términos de volumen, al sumar ventas al exterior por unos USD 1.190 millones. Se trata del valor más alto para el periodo 2002-2024 y resulta 12% mayor que en 2023.
Los datos surgen de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (AAICI) e indican que el volumen exportado por el país representó el 23% del total de las ventas mundiales, superando a India (histórico líder en el rubro), China, Estados Unidos y Brasil.
En la última década, además, el valor de las exportaciones argentinas de maní aumentó 80%, a la vez que las ventas totales crecieron en torno al 18%. De este modo, las operaciones al exterior del complejo superaron, por ejemplo, al siderúrgico, vitivinícola, frutícola y de aluminio.
Del total de las exportaciones argentinas de maní al mundo, el 80,1% (USD 955 millones) se ubicó dentro del rubro “Maní crudo sin cáscara”, que incluye las variantes “maní con piel” y “maní blancheado”; un 12,2% (USD 145,5 millones) a “Preparaciones de maní”, que contempla “maní tostado” y “manteca de maní”; un 7% (USD 83,7 millones) a “Aceite de maní”; y un 0,7% (USD 8,6 millones) a “Subproductos de la extracción del aceite”.
La baja de derechos de exportación anunciada por Javier Milei en la Exposición Rural, pero sobre todo la mejora del valor del dólar de las últimas semanas, les devolvieron competitividad a las exportaciones de carne vacuna.
Durante varios meses el “dólar carne”, que surge de quitar las retenciones (estaban en 6,75% y se redujeron a 5%) al valor mayorista de la divisa estadounidense, se ubicó en el piso de la banda e incluso en algún momento estuvo debajo de los 1.000 pesos.
En las últimas semanas la situación se modificó notablemente. El dólar carne ronda ahora los 1.250 pesos, y así su valor mejoró al menos 20%, lo que significa una mejora significativa en las condiciones cambiarias para la exportación de carne vacuna.
Las exportaciones de carne vacuna se vienen recuperando luego de un muy mal arranque a inicios de año. En julio, según Senasa, los embarques habrían llegado a cerca de 80.000 toneladas y se esperan volúmenes altos en los meses próximos por la mayor demanda de China y de los Estados Unidos, así como debido a la mejora en la competitividad cambiaria.
Cada vez más productores argentinos incorporan bioinsumos a sus esquemas productivos. Aunque todavía representan una porción menor del mercado, estas tecnologías crecen a tasas muy superiores a las de los productos de síntesis química. Sin embargo, este avance se enfrenta a algunas dificultades como falta de información, necesidad de capacitación y la dificultad de evaluar sus efectos en el corto plazo.
“La sensación que tenemos es que estamos en el lugar adecuado, con la temática adecuada, en el sector adecuado”, expresó Federico Landgraf, director ejecutivo de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe), en el Congreso Aapresid 2025. La entidad, tradicionalmente con empresas vinculadas a la síntesis química, está liderando un giro estratégico para impulsar los bioinsumos como tecnologías complementarias. “No los vemos como competencia, sino como complementarios de la síntesis química. Y esa complementariedad se da en un muy buen espacio de interacción entre ambos enfoques”, afirmó.
Según detalló, el mercado global de productos de síntesis química crece a un ritmo del 5% anual, mientras que el de bioinsumos avanza al 14%. En la Argentina representan hoy el 4% del mercado de fitosanitarios, con un monto estimado de 124 millones de dólares y una cobertura de 18,6 millones de hectáreas. El segmento más desarrollado es el de tratamiento de semillas —especialmente con Bradyrhizobium—, con casi la mitad del mercado.
El panorama del comercio internacional ha sido definitivamente reconfigurado. Es que, después de meses de postergación, en la última semana entraron oficialmente en vigencia los nuevos aranceles universales impuestos de manera unilateral por Estados Unidos que van del 10% al 50% y que cambian las condiciones para más de uno.
En el caso de Argentina, pese a las negociaciones que estaban manteniendo representantes de ambas administraciones, hasta la fecha límite del 6 de agosto no fue anunciado ningún tipo de acuerdo bilateral y los productos de nuestro país deberán pagar un 10% más de lo que venían haciendo para ingresar al mercado norteamericano.
En el caso de Mendoza, pese a las expectativas que tenían en algunos sectores por lograr ser incluidos en la selecta lista de arancel cero, algunos de sus principales productos se verán afectados por esta medida -aunque de manera moderada- y, en algunos casos más extremos, hay empresas que reconocen que no descartan analizar la posibilidad de trasladar sus plantas en caso de condiciones demasiado desfavorables respecto a competidores directos de la región como Chile.