Durante años, una misma inquietud sobrevoló entre muchos productores ganaderos que comenzaron a incorporar prácticas más sustentables en sus establecimientos: ¿quién paga el costo de producir de otra manera? La respuesta empezó a tomar forma con un trabajo del INTA que no solo demostró que es posible producir más carne con una menor huella ambiental, sino que, además, esas mejoras pueden convertirse en un activo con potencial valor económico. El estudio, realizado durante cinco años en el establecimiento Santa Unión, de Víctor Tonelli, ubicado en General Guido, en la Cuenca deprimida del Salado, en la provincia de Buenos Aires, mostró…