El cierre del 14° Congreso Nacional de Entes y Fundaciones de Lucha Sanitaria Animal realizado esta semana en la Sociedad Rural de Río Cuarto dejó un sabor agridulce a los cientos de productores ganaderos que desde distintas provincias del país llegaron para participar y conocer lo último en materia de enfermedades, planes, metas y también mercados y política agropecuaria.
El evento, organizado por CRA, contó con la participación de representantes de Senasa, Secretaría de Ganadería de Córdoba, Universidad Nacional de Río Cuarto, entes y fundaciones sanitarias, CRA, Cartez, Carbap, y de rurales de Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe, Formosa, Corrientes, San Luis Entre Ríos y La Pampa, entre otros. La gran convocatoria, que mantuvo el salón repleto durante las dos jornadas, fue un termómetro del interés de los productores por los aspectos sanitarios de los rodeos y granjas. Además, hubo cientos de representantes de la cadena de carnes y ganado que siguieron on line el evento que se transmitió en vivo por YouTube.
El jueves, durante la segunda jornada, los temas sanitarios analizados pasaron por la brucelosis, aujeszky y aftosa. Pero, además, hubo expertos que expusieron sobre el marco económico nacional y su impacto en la ganadería; y también sobre los mercados, las nuevas tendencias en consumo y qué pasa con el plato de los argentinos, de acuerdo a las distintas franjas etarias.
“Mi familia es de productores de toda la vida y que nos fue realmente mal en los años, 90 nos fue muy mal, y como salida ese momento, nos trasformamos en contratistas, asociándonos con dueños de campo y agronomías volvimos. En los 2000 volvimos a hacer agricultura y diría que pudimos remontar la cuesta con algo más de tranquilidad, desde 2007", dice Federico Barrandeguy, de Urdinarrain, Entre Ríos.
Hoy son productores agropecuarios con parque de maquinaria propio totalmente ocupado, con cosechadoras, pulverizadoras, sembradoras y tractores entre otras cosas. "Hacemos el círculo completo, con el 90% de nuestra producción en campos alquilados", señala.
En servicios con maquinaria, más allá de la siembra la cosecha y la pulverización, incluyen la sistematización del terreno para el manejo del agua, conexión de canales y su limpieza de canales, y en toda la operación de producción y servicios tienen roles centrales Gonzalo y Agostina, hermanos de Federico que completan el staff en el puente de mando de la sólida empresa familiar.
Desde el plano agronómico Federico, define, “la secuencia de cultivos que aplicamos es trigo / soja de segunda y maíz de primera, con una intensificación del uso del suelo de 1,5. En este concepto hablamos de cuánta superficie física trabajamos en doble cultivo. Es decir, no queda rastrojo de maíz para salir a soja de primera como antes. En cambio, los maíces se cosechan en marzo, y para el 15 o 20 de mayo un tercio de esos lotes ya están sembrados con un trigo largo, Baguette básicamente”.
“Mi abuela era una mujer muy valiente, cocinó durante 18 años para 40-50 personas y después le asignaron dirigir un tambo dentro de la misma estancia”, relata Yanina Vigna, quien hoy, con 45 años, es agrónoma, docente universitaria y de secundaria, y hasta fundó un laboratorio de semillas y suelos. Además, es mamá de dos.
Es de Sancti Spiritu, “el pueblo más lindo de la provincia” (dice ella), al sur de Santa Fe. Aunque nació en Venado Tuerto (a 50 kilómetros de allí). Su familia está formada por su pareja, Damián, y 2 hijos, Ángelo (9 Años) y Alfonso (3 Años).
Es ingeniera agrónoma recibida en la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y también hizo el Profesorado Universitario (UCEL), del que tiene pendiente una tesis para terminar la especialización en producción de semillas.
En el 2020, antes de la pandemia, abrió su laboratorio de semillas y suelos, “RootAgro, laboratorio de campo”, en Zavalla, donde actualmente vive.
“Esta actividad privada la combino con la docencia en la Facultad de Ciencias Agrarias, donde soy profe de Suelos, en la carrera de Licenciatura en Recursos Naturales y de Edafología, dentro de la carrera de Ingeniería Agronómica. Además, Biología en la Escuela Secundaria de Zavalla”, relata.
“Era un sueño tener el campo y producir, mi mamá todavía guarda espigas de nuestro primer trigo”, cuenta Vanina Zaccardi (33). “La cosecha fue un sábado, vinimos en familia y nos quedamos mirando toda la noche cómo trabajaba la cosechadora. No dormimos nada, nunca me voy a olvidar de ese día”.
Esta historia comienza, en parte, del siguiente modo. En 2009 Oscar Zaccardi (63) dio el paso para concretar algo que hacía rato le rondaba por la mente y el corazón: “producir alimentos”, como él mismo describe. “Con este objetivo, elegimos La Casualidad, un campo de 219 hectáreas, nuestro primer punto de partida en General Belgrano, Buenos Aires”. Y así nació La Rosita, el emprendimiento agropecuario de la familia Zaccardi, que hoy tiene 1.000 hectáreas totales en producción (distribuidas en 5 campos) y que con su nombre honra a la nonna materna de Vanina y sus hermanos porque, como dirán padre e hija durante la entrevista, el bien común y la familia son el centro de todo.
Ahora bien, ¿por qué Oscar decidió un día aflojar con la vorágine de la construcción (rubro en el que le fue muy bien) para “complicarse la vida” con la agricultura? La respuesta es simple y viene desde mucho antes de ese día: “Soy oriundo de Santa Fe; me crié en el campo hasta los 14 años. Iba a la escuela en sulky de chiquito y en bicicleta después, y al volver pasaba la tarde con mi abuelo en la chacra: tareas del día a día, colaboraba con el proceso productivo de hortalizas y la recolección de uvas, ayudaba en lo que podía. Esas vivencias quedaron grabadas en mí; nunca se fueron”.