Desde sus orígenes, el movimiento CREA construyó su identidad sobre una premisa clara: hacer mejor las cosas, campaña tras campaña, para sostener y potenciar la viabilidad ambiental, económica y social de las empresas agropecuarias. En ese camino, el intercambio de experiencias, la experimentación a campo y la generación colectiva de conocimiento fueron siempre pilares centrales. Con el paso del tiempo, esa lógica se tradujo también en una acumulación creciente de datos, cuya organización y análisis se volvieron estratégicos para dar un nuevo salto en la toma de decisiones. En cultivos extensivos, las regiones CREA llevan adelante desde hace décadas cientos…