Durante muchos años, el girasol se cultivó en los peores potreros del campo, con poca o nula fertilización, en los que alcanzaba un rinde medio. Más recientemente, fogoneada por el repunte de precios de la oleaginosa, se empezó a incorporar tecnología de última generación, con siembra en mejores lotes y expectativas de rendimientos competitivos con otros cultivos de verano. Sin embargo, con la intensificación agronómica comienzan a surgir limitantes por sortear, principalmente en la nutrición de las plantas, que fueron analizados en un panel del Congreso Puro Girasol, una iniciativa impulsada por Advanta, para ayudar a los productores a aumentar…