Luego de derrumbarse de manera estrepitosa, los precios internacionales del algodón comenzaron a repuntar de manera explosiva y nada indica que en lo inmediato puedan “pincharse”.
Como la fase alcista comenzó en simultáneo con el inicio de la guerra entre Irán e EE.UU., algunos supusieron que detrás del alza del algodón se encontraba quizás ese suceso disruptivo.
Tradicionalmente, incrementos en el precio internacional del petróleo elevan el costo de producción del poliéster –fibra sintética derivada de hidrocarburos– para mejorar la competitividad relativa del algodón natural.
Sin embargo, John Robinson, economista especializado en mercado del algodón del Departamento de Economía Agropecuaria de Texas A&M University, indicó que la tesis del poliéster no es lineal porque no es factible reemplazar de un mes para el otro grandes líneas industriales adaptadas para procesar fibras provenientes de fuentes fósiles.
EE.UU. y Brasil representan cerca de dos tercios del comercio mundial de algodón, lo que implica que cualquier alteración productiva en esas regiones tiene un impacto directo sobre las cotizaciones internacionales.
Robinson, en el podcast estadounidense especializado “Cotton Companion”, indicó que el principal factor que explica la suba reside en la sequía que se extiende por casi la totalidad de las regiones algodoneras de EE.UU.
El vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Marcos Pereda, dijo que al campo “se lo sigue discriminando” y pidió que se igualen “las reglas”. El dirigente rural reaccionó así al anuncio del Gobierno sobre el Súper RIGI que buscará atraer inversiones en industrias que actualmente no operan en el país.
“Súper RIGI: 0% DEX desde el día uno para industrias que todavía no existen. Y al campo -que ya está, ya produce, ya exporta- se lo sigue discriminando”, señaló en su cuenta de X Pereda, que está enfrentado al presidente de la Rural, Nicolás Pino.
Pereda, que está en carrera para ser presidente de la entidad en las elecciones de septiembre próximo, viene reclamando una “hoja de ruta” para la reducción de los derechos de exportación. El año pasado, cuando todavía era presidente del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), Pereda tuvo un contrapunto con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. En un almuerzo del Cicyp reclamó delante del funcionario reclamó “una hoja de ruta” para la eliminación definitiva de las retenciones. El planteo de Pereda generó esta respuesta de Sturzenegger: “Qué [impuesto] bajás es el debate. Vos hablaste de las retenciones. ¿Estás seguro de que todos acá quieren eso? El campo no es muy mano de obra intensiva”.
En su cuenta de X hoy Pereda amplió: “No hace falta salir a buscar la inversión que puede cambiar la Argentina. ¡Ya existe! Solo pide igualdad ante la ley. Iguálennos las reglas y verán quién responde más rápido”.
Por Ezequiel Resnicoff.
La reciente reglamentación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) abre una ventana concreta para acelerar inversiones en el agro con impacto directo en productividad. Una oportunidad para tomar ahora, ya que la vigencia del programa es de dos años. Entre los rubros alcanzados, el riego es uno de los grandes favorecidos, ya que permite amortizar el 100% de la inversión en un solo año, sin monto mínimo.
Este cambio no es menor. Tradicionalmente, las inversiones en infraestructura debían amortizarse en plazos largos, lo que distorsionaba el resultado económico anual. Con el nuevo esquema, el productor puede computar el gasto completo en el ejercicio en que realiza la inversión, reduciendo significativamente la carga del impuesto a las ganancias.
A esto se suma un contexto financiero más atractivo -con créditos y tasas muy accesibles tanto en bancos oficiales como privados- y medidas complementarias, como la reducción de la alícuota de IVA en energía eléctrica del 27% al 10,5%.
En este escenario, el riego deja de ser una tecnología aspiracional para convertirse en una herramienta estratégica al alcance de todos. No se trata de una decisión de campaña, sino de una inversión de largo plazo orientada a maximizar productividad, estabilizar rendimientos y reducir la exposición al riesgo climático. La variabilidad de las precipitaciones observada en los últimos años, con desvíos frecuentes por debajo de la media, refuerza la necesidad de sistemas que aporten previsibilidad.
Uno de los paneles del último Congreso de Puertos Privados que se realizó en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires tuvo como propósito analizar el mundo en el cual la Argentina busca posicionarse como un abastecedor confiable y estable de alimentos.
El espacio se llamó “Geopolítica Internacional y Oportunidades para la Argentina”, y estuvo encabezado por el director del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales, Maximiliano Moreno.
El analista puntualizó cuatro claves que definen un cambio en el orden internacional: debilitamiento del sistema basado en reglas e instituciones, hegemonía de Estados Unidos en disputa, competencia que reemplaza a la cooperación y una mayor fragmentación económica.
El evento sirvió de marco de referencia para repensar los esquemas de logística tanto dentro del país como en el Exterior, y para remarcar las necesidades de mejorar la infraestructura de rutas, vías de ferrocarril y puertos, con algunos casos más urgentes que otros.
En ese sentido, en una charla con Infocampo, Moreno destacó varios puntos importantes en la agenda exportadora de la Argentina: la puesta en práctica del Acuerdo entre la Argentina y la Unión Europea, la aparición de nuevos países “subsidiadores”, la posibilidad de firmar un acuerdo comercial con India y la estrategia que deberá afrontar la administración de Javier Milei ante un mundo que avanza hacia mayores tensiones diplomáticas.