La situación hídrica en el oeste de la provincia de Buenos Aires se agrava día a día. “En esta zona ya llovió lo que se esperaba para todo el año y un poco más, y todavía faltan tres meses”, explicó en Chacra Agro Continental Pablo Ginestet, secretario de CARBAP, al describir un panorama de anegamientos e inundaciones que obligaron incluso a tambos a cerrar y a familias rurales a trasladarse a las ciudades.
Tras casi seis meses de lluvias muy por encima de lo normal, partidos como 9 de Julio, Carlos Casares, Bolívar e Hipólito Yrigoyen concentran el epicentro de una emergencia que ya afecta a productores, familias y comunidades rurales enteras. El dirigente remarcó que la zona en crisis integra la Cuenca del Salado, responsable de alrededor del 20% de la producción agropecuaria nacional.
“El grado de afectación es enorme: no sólo hay 2 millones de hectáreas inundadas, sino que son 3 millones las que hoy están comprometidas. No se puede trabajar porque no hay piso para entrar con la maquinaria”, sostuvo Ginestet indicando también que hay falta de obras hídricas de fondo aparece como uno de los puntos críticos.
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- En constante expansión, el cultivo de maíz en la provincia de Río Negro viene creciendo exponencialmente: en solo cinco años, la superficie sembrada para forraje se multiplicó por cinco. Lo cierto es que el maíz se ha convertido en un cultivo estratégico para el desarrollo de la ganadería: en los valles patagónicos su uso para el ganado vacuno y porcino transformó la forma de producir carne y leche. Ya se hacen 25.000 hectáreas con el cereal.
“Los productores dejaron de depender casi exclusivamente de la compra de alimento de otras regiones, generando un círculo virtuoso donde la agricultura alimenta directamente a la ganadería local. Esto no solo redujo costos de flete, sino que también aseguró un abastecimiento estable y de alta calidad”, explicó a LA NACION Lucio Reinoso, secretario de agricultura de Río Negro. Agregó que el maíz generó un impacto profundo en el sistema productivo y el entramado social de la Patagonia, impulsando un cambio clave de una matriz agrícola dominada por la fruticultura a un modelo más diversificado e integrado con la ganadería.
La historia del maíz en la región está intrínsecamente ligada al desarrollo de la agricultura bajo riego. Desde los primeros proyectos de colonización a principios del siglo XX en los valles rionegrinos, el cultivo dependió del manejo del agua.
La empresa chilena Neocrop Technologies, que tiene una alianza con el semillero argentino Buck Semillas, logró luz verde para desarrollar el primer trigo editado genéticamente en la Argentina con alto contenido de fibra, con un aumento entre cinco y diez veces, lo que representa mejoras para la salud. La firma ya obtuvo una respuesta positiva recientemente en el vecino país del máximo organismo sanitario para avanzar y ahora consiguió lo mismo por parte de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (Conabia) argentina. La tecnología de edición génica no es transgénica, es decir no introduce un gen externo y acelera los tiempos para lanzar un producto: trabaja con una suerte de “tijeras” para cortar caracteres de interés -la herramienta se llama CRISPR -y hacer pequeños ajustes en el ADN de la planta. Ya empezaron los ensayos a campo en Chile y en el siguiente ciclo agrícola será en la Argentina.
“La Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (Conabia) declaró que líneas avanzadas de trigo editado genéticamente desarrolladas por Neocrop Technologies en alianza con las semilleras Buck Semillas (Argentina) y Campex Baer (Chile), con alto contenido de fibra (amilosa), no se consideran organismos genéticamente modificados (no-OGM). Con esta decisión, las líneas quedan fuera de la normativa aplicable a cultivos transgénicos, abriendo el camino para su validación comercial en la Argentina como sería con cualquier trigo convencional”, dijo la empresa hoy en Valdivia, Chile, donde está su sede.
Especialistas coincidieron en que la innovación, la digitalización y el trabajo colaborativo son hoy motores indispensables para transformar empresas, clubes y organizaciones. Esa fue la idea central que atravesó la cápsula de Innovación CREA-Endeavor durante el último Congreso de CREA, donde se habló de las estrategias y experiencias, y de qué forma estas se adaptan a un escenario cada vez más competitivo.
María Julia Bearzi [Endeavor] Juan Manuel Baruffaldi [Deep Agro], Jairo Trad [Kilimo], Alejandro Larosa [Biond Agro], Tomás Liceda [Telecom], Ignacio Villarroel [River Plate] y Gabriel Tinghitella [CREA] explicaron cómo sus compañías se reinventan y redefinen su modelo para seguir liderando en cada uno de sus sectores.
Tinghitella explicó que desde CREA ya se están testeando nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura, la ganadería y la lechería en condiciones reales de uso. El objetivo, señaló, es que las empresas puedan validar sus desarrollos directamente en los campos de productores y, al mismo tiempo, recibir un feedback genuino de los usuarios finales. “Queremos que tengan la confianza de que ese proceso de testeo está conducido por CREA, que es un actor neutral y muy objetivo”, destacó.
El negocio de la industria frigorífica pasa por faenar en cantidad y vender muchos kilos de carne. La rentabilidad se obtiene en el volumen y no tanto en la diferencia que se le pueda hacer al precio por kilo.
Esa estrategia fue determinante para que, durante los últimos dos años, las fábricas pudieran mantenerse a flote. Tanto en 2023 como en 2024 se vendieron a los frigoríficos cantidades altas, cercanas a los 14 millones de cabezas, y este año se alcanzaría un nivel similar. La previsión es que, de ese modo, se pueden licuar los costos crecientes y además pelearla cuando el mercado interno o el externo no traccionan.
Sin embargo, en los industriales hay preocupación porque la alta faena es un indicador de que no hay retención de vientres y que, por lo tanto, no crecerá en el futuro la producción de novillos y novillos. Para que ello suceda, no alcanza solo con rentabilidad y buenos precios.
“Este escenario de precios y rentabilidad positiva alienta a la producción ganadera, pero la posibilidad de inversiones se ve limitada por la falta de créditos a tasas razonables. El stock ganadero cayó en los últimos dos años, el sector necesita de políticas de promoción que faciliten la reposición de ganado y la productividad de la cría, recría y engorde”, expresó Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales (Fifra).
Lo que empezó en el club de robótica de la escuela, hace varios años, terminó convirtiéndose en un desarrollo tecnológico que hoy despierta el interés de productores, técnicos y empresas del agro. En el pasillo central del Congreso CREA en Tecnópolis, Nehemías Vecino, de 18 años, y Gustavo Martín, de 17, mostraban un prototipo armado con caños, cables y un pequeño panel solar. A cada rato se acercaba alguien a preguntarles qué era esa estructura y ellos respondían con entusiasmo, casi como si disfrutaran repetir una y otra vez, la explicación: “Es un freatímetro automatizado, mide el nivel de la napa freática en tiempo real y envía alertas por mensaje de texto o a través de una página web”. Sirve para tomar decisiones sobre los cultivos por sembrar como también para estar atentos a riegos de inundaciones.
Ambos son alumnos de sexto año de la Escuela Técnica N°1 de Carlos Casares y llegaron a Tecnópolis convencidos de que su proyecto puede ser útil en el campo. El partido de Carlos Casares, en el noroeste bonaerense, convive desde hace años con la problemática de los excesos hídricos. Este año, con la gran cantidad de precipitaciones, la situación es más compleja: unas 111.000 hectáreas están afectadas por anegamientos, lo que complica tanto la producción agrícola como la vida cotidiana en pueblos donde las calles de tierra se vuelven intransitables cada vez que llueve.
La Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) inauguró el último viernes el primer laboratorio universitario de agricultura de precisión del país.
Según informó la UNLZ, se trata de “un espacio único en su tipo que integra, en un mismo lugar, todas las tecnologías aplicadas al proceso productivo, desde la implantación de un cultivo hasta la cosecha”.
Estuvieron presentes autoridades provinciales, municipales, del sector empresario y de la comunidad universitaria.
Desde la Universidad también remarcaron que la puesta en marcha fue posible gracias al aporte de empresas líderes del sector como Acronex, Arag, CNH Argentina, Crucianelli, Leaf Agrotronic, PTX, Metalfor, Oitana, Ratto Hermanos y Venturino, que colaboraron con equipamiento y tecnología de punta.
El nuevo espacio cuenta con simuladores de última generación para siembra, pulverización y control en tiempo real, cabinas de maquinaria con monitores internos y externos, y aplicaciones que permiten visualizar las prácticas a distancia, incluso desde otras provincias.
También un brazo extendido para simuladores de fertilización en escala real.
Las primeras proyecciones de la campaña sojera 25/26 muestran, respecto de la precedente, una caída en la intención de siembra de entre 4,3 y 7%, equivalente a entre 800.000 ha y 1,35 M/ha, que cubriría entre 17,6 y 16,4 M/ha implantadas, respectivamente, según sendas proyecciones de la Bolsa de Cereales (BC) de Buenos Aires y la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Pese a esta merma interanual en el área, que interrumpe una tendencia de crecimiento en las últimas 4 campañas, para la BC la superficie sembrada con soja sería la segunda más elevada de los últimos 5 campañas, superando el promedio de ese período (17 M/Ha). Para la BCR, con un rinde promedio estimado de 29,1 qq/ha, la producción sojera podría llegar a los 49 M/t.
La menor intención de siembra de soja tiene directa relación con la falta de rentabilidad, derivada de la alta presión impositiva. En este sentido, los mejores márgenes que dejan el girasol y el maíz, cultivo para el cual el fenómeno de la chicharrita está más aplacado, ha hecho que buena parte de las hectáreas que la soja perdería este año, se deriven a aquella oleaginosa y al cereal.
Rodolfo Rossi, presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja) señala que “desde el punto de vista del análisis de los márgenes brutos y los costos seguimos con esta presión impositiva enorme”, que le quita competitividad a la soja, que es 3 veces mayor que los derechos de exportación que tiene el maíz (26 y 9,5%, respectivamente)”.
General fue la caída semanal del valor de los granos en el mercado estadounidense. Para la soja influyó la falta de buenas noticias en la relación entre Estados Unidos y China, que prolonga la incertidumbre sobre la demanda de la oleaginosa; el maíz expresó de manera tardía el impacto de la cosecha súper récord proyectada por el USDA, en tanto que el trigo volvió a reflejar la presión por la abundante oferta mundial. En el mercado argentino la persistente devaluación del peso puso en "modo calma" a los vendedores.
Con el foco de la tensión en la turbulencia financiera y política, el agro refuerza su papel de actividad clave para la Argentina no solo como generador de divisas auténticas por exportaciones sino como potencial protagonista de un mundo que está en ebullición.
Esa es la conclusión que dejaron dos congresos que se realizaron esta semana, el de Coninagro y el de CREA.
En el primero de ellos, Manuel Otero, secretario general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), recordó que la agricultura, en un mundo fragmentado “es el gran sector integrador”. Otero destacó que “la agricultura no puede parar: tiene que alimentar a 8500 millones de habitantes y, al mismo tiempo, ser un instrumento de paz, sosteniendo empleo, servicios y estabilidad en las zonas rurales”. Ese desafío sucede en un proceso de intenso cambio tecnológico. Ya no se trata de las simples computadoras o de tener éxito para conectarse a internet en el campo. La inteligencia artificial abre la posibilidad de reducir tiempos de trabajo, tareas repetitivas y tomar decisiones con la mayor cantidad de datos posibles. Y pese a las dificultades, la Argentina puede exhibir un modelo productivo basado en la eficiencia en el uso de los recursos con mínimo impacto ambiental si se lo compara con otras regiones. La siembra directa, que contribuyó al cuidado de los suelos, y la ganadería pastoril, pueden exhibirse como modelos óptimos para lograr el objetivo de la carbono neutralidad. Por supuesto, esto no deja de prestarse a un debate porque la monetización de este esquema está dando sus primeros pasos, pero está claro que hay cada vez más iniciativas que buscan vincular la eficiencia productiva con el enfoque ambiental.