En el año 1994, el campo argentino venía con nula rentabilidad en las producciones lechera, ganadera y de granos. Muchos productores aún arrastraban las heridas de la crisis económica previa con la hiperinflación del gobierno de Alfonsín.
Ante un panorama desolador y la imperiosa necesidad de subsistir, un grupo de productores de localidades del departamento Las Colonias (San Jerónimo Norte, Santa María Norte, San Jerónimo del Sauce, San Carlos Norte, Las Tunas y Humboldt), concibió una idea innovadora: trabajar de forma asociada.
El objetivo era claro: compartir maquinaria de gran porte e incorporar tecnologías que, individualmente, les resultaban inalcanzables, facilitando así el trabajo de la tierra.
Tras intensas reuniones e intercambio de ideas, en junio de 1994 se materializó el acta constitutiva de la Agrupación de Colaboración Colonias Unidas. Un nombre que, desde el inicio, reflejó la unión de productores de diferentes localidades, y el espíritu de cooperación que los impulsaba. La convicción era que, como toda tormenta, la crisis pasaría.