El índice de actividad del mercado inmobiliario rural (InCAIR), un indicador clave del negocio, se ubicó en marzo pasado en 40,82 puntos, con una baja de 1,73 puntos respecto de febrero y de 8,41 puntos frente al cierre de 2025. El indicador, elaborado por la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), reflejó un menor dinamismo en el inicio del año. Según la entidad, el comportamiento responde a una escasa oferta de campos, expectativas sobre el rumbo político y económico y cautela de los inversores.
En paralelo, el contexto internacional, con subas en insumos como combustibles y fertilizantes, también incidió en la toma de decisiones. Vale recordar que el Gobierno avanza con cambios en la ley de tierras rurales que podrían flexibilizar los límites a la propiedad extranjera, con el objetivo de atraer inversiones. La iniciativa forma parte de una agenda más amplia de desregulación y abre un nuevo foco de atención en el mercado inmobiliario rural.
En conversación con LA NACION, el presidente de la cámara, Lucas Palma, recordó que la compra de tierra no es más ni menos que una inversión y es por eso que siempre está sujeta a algún vaivén político o alguna pequeña nube en la política. “Hay poca oferta de campos agrícolas, en consecuencia, hay pocas operaciones y el índice baja por la menor cantidad de operaciones”, precisó.
El InCAIR destacó que, de acuerdo con “los últimos antecedentes en la política interna de nuestro país y ciertos interrogantes sobre la posibilidad de mantener el rumbo económico, han afectado en algún grado el ritmo del mercado inmobiliario rural”. Al respecto, Palma ratificó que la oferta limitada está vinculada tanto al clima político como a expectativas de precios. “Si llegan a sacar las retenciones, los valores de los campos van a ser de mayor valor que el actual. Entonces, quien puede, no lo vende”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que hoy predominan ventas asociadas a sucesiones familiares, mientras que la renta agrícola y ganadera se mantiene en niveles favorables.
La cadena cárnica argentina puso primera en Estados Unidos con el inicio de una nueva edición de la “Semana de la Carne”, una misión comercial que se extenderá hasta el 1 de mayo y que tendrá escalas en Filadelfia, Chicago y Los Ángeles. El objetivo es consolidar la presencia en tres plazas estratégicas para el comercio cárnico tras la reciente ampliación del cupo de exportación sin aranceles.
La agenda comienza hoy en Filadelfia, con una recorrida por el puerto local y actividades institucionales y comerciales, que cuenta con la participación del embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford, junto a exportadores y autoridades del sector.
También participan Dana Ehrlich, presidente del Meat Import Council of America (MICA), y Sean Mahoney, director de Marketing de PhilaPort, además de importadores estadounidenses que forman parte de almuerzos, rondas de negocios B2B y espacios de networking con degustaciones de carne y vinos argentinos.
La delegación se completa con el presidente ejecutivo de PromArgentina, Diego Sucalesca, y el titular del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), Georges Breitschmitt.
En las reuniones de negocios participan las principales empresas del sector, entre ellas La Anónima, Bustos Beltrán, Frigorífico Forres Beltrán, Frigorífico Gorina, Grupo Lequio, Azul Natural Beef, Frigorífico Rioplatense y Frimsa. A ese núcleo se suman Swift, Logros, Frigorífico ProBermejo, Compañía Central Pampeana, Abuelo Julio, Carne Hereford y Bulon Global Order.
La molienda de girasol alcanzó en marzo de 2026 su nivel más alto en 17 años. Específicamente, durante el tercer mes del año la molienda nacional totalizó 564.630 toneladas, el mayor volumen registrado para ese mes desde 2009, informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía.
El dato confirma además una tendencia de crecimiento en la última década. En comparación con marzo de 2025, el procesamiento de girasol se incrementó un 52%, muy por encima del promedio histórico, lo que evidencia la recuperación y expansión del sector oleaginoso.
El desempeño responde a la combinación de una cosecha robusta correspondiente a la campaña 2025/2026 y al pleno aprovechamiento de la capacidad instalada de la industria aceitera. A esto se suma la competitividad del complejo y la firme demanda internacional de aceite y harina de girasol de origen argentino, destacaron desde la secretaria.
Desde la cartera agropecuaria subrayaron que estos resultados reflejan la solidez del entramado productivo y consolidan la posición de la Argentina entre los principales exportadores globales de aceite y subproductos de girasol.
El Gobierno nacional avanzó este lunes en una discusión que desde hace años divide aguas dentro del agro: cómo controlar el uso de semillas sin reabrir la pelea de fondo por la ley que regula la propiedad intelectual en genética vegetal.
En una reunión encabezada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta; y el director del Instituto Nacional de Semillas, Martín Famulari, el Ejecutivo presentó a las entidades rurales y al sector semillero un proyecto para reforzar la fiscalización sobre el uso de semillas en la producción agrícola.
A diferencia de otros intentos que en el pasado chocaron con la resistencia de los productores, esta vez la propuesta no apunta a modificar la Ley de Semillas. El objetivo oficial es crear un mecanismo para hacer cumplir una norma que ya existe, pero que hasta ahora tenía escasa capacidad de control sobre el circuito real del grano.
El esquema presentado propone incorporar la identificación varietal en el primer punto de entrega de la cosecha. En la práctica, los acopios, plantas de procesamiento y puertos, donde hoy ya se toman muestras para medir humedad, calidad e impurezas, que pasarían también a relevar qué variedad genética fue utilizada en cada lote entregado.
Esa información sería remitida tanto al INASE como al titular de la variedad. Si no existiera ninguna observación, la muestra quedaría archivada durante un plazo determinado y luego sería descartada. Si surgiera un conflicto por el uso de esa genética, el organismo oficial seguiría interviniendo como autoridad de aplicación.
La multinacional Bunge anunció este lunes que en la última campaña lideró la producción de cultivos de baja huella de carbono en Argentina, destinados a la industria de los biocombustibles.
Según informó a través de un comunicado, el aceite obtenido entre diciembre y enero a partir de la cosecha de colza, cártamo y camelina ya arribó a Europa, donde comenzará a ser utilizado en la producción de estos denominados “biofuels” de segunda generación.
Este hito, que se enmarca en el programa de Agricultura Regenerativa de la compañía, fue posible gracias a los convenios firmados por la compañía, que abarcaron unas 90.000 hectáreas productivas distribuidas en más de 1.000 lotes y en ocho provincias, triplicando el volumen alcanzado en la campaña anterior.
Desde Bunge recordaron que la industria de los biocombustibles de segunda generación registra una demanda en fuerte crecimiento, impulsada por las iniciativas globales de descarbonización y la transición hacia energías renovables.
Este segmento requiere aceites certificados con baja huella de carbono, un requisito que los cultivos del programa de Bunge lograron cumplir con los más altos estándares.
Jorge Bassi, director de Marketing y Nuevos Negocios, explicó: “Todos los cultivos del programa lograron los mejores certificados de emisiones de carbono, llegando en algunos casos a comprobar fijación de carbono y efectos positivos sobre el ambiente”.
El 26 y 27 de agosto se realizará el XIII Congreso Nacional de Maíz en la sede Pergamino de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (Unnoba). El encuentro tendrá como lema “50 años pensando el futuro” y los ejes temáticos de la próxima edición serán genética y mejoramiento, fisiología y manejo del cultivo, nutrición, protección del cultivo, biológicos, avances tecnológicos, comercialización y usos.
A 50 años del primer Congreso Nacional de Maíz, los avances en genética, manejo, productividad y sustentabilidad han sido profundos. Pero el presente también impone nuevas exigencias en términos de competitividad, tecnología y responsabilidad ambiental. En ese contexto, el congreso se propone pensar el maíz hacia el año 2076, cuando se cumpla el centenario de la primera edición. Esa proyección ubica al cultivo en una intersección clave entre la crisis climática y una revolución tecnológica sin precedentes, y abre un espacio para construir respuestas desde la investigación, la innovación, la producción y el trabajo conjunto entre instituciones.
La agenda incluirá conferencias de especialistas nacionales e internacionales, presentación de trabajos originales de investigación, espacios para posters y talleres simultáneos, consolidando un ámbito de intercambio técnico y científico de alto nivel.
Este evento, que se realiza cada cuatro años, es organizado por la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Norte de la Provincia de Buenos Aires (AIANBA) con el acompañamiento de la Unnoba y el Inta Pergamino y el auspicio de la Municipalidad de Pergamino, el Centro Regional Universitario de Pergamino (CRUP) y Maizar, entre otras instituciones y empresas vinculadas al sector. La novedad, para este 2026, es la incorporación de Agroactiva como coorganizadora y responsable de la comercialización.
En el mapa de las economías regionales, la yerba es de las producciones que más tiempo lleva bajo la luz roja. Con precios de la hoja verde en la línea de quebranto; con un Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM) diezmado en sus funciones de control y regulación del mercado; con ingreso de mercadería importada a precios con los que no se puede competir, entre otras problemáticas, el sector reclama desde hace meses estar frente a una “crisis terminal”. Sin embargo, las autoridades parecerían estar viendo otra película. ¿Se habrán confundido de canal?
En la que fue una de sus primeras charlas con la prensa, si no la primera, el titular del INYM, Rodrigo Correa, negó el escenario descripto por los colonos yerbateros y los tareferos, quienes trabajan en la cosecha, que dicen estar cobrando por su trabajo la mima plata o menos que cuando comenzó el gobierno de Javier Milei a fines de 2023. “Hay un cambio de modelo. La desregulación trajo buenas noticias”, dijo en conversación con el programa Rivadavia Agro, emitido por Radio Rivadavia.
Según el contador, que no proviene del sector, sino que habría llegado al puesto por ser amigo del secretario de Prensa Javier Lanari, el negocio se reconfiguró de modo tal que “el frente exportador creció y el consumo interno se estabilizó, sin intervención del Estado”.
Si bien es cierto que el sector alcanzó cifras récord de venta al exterior, con 57,98 millones de kilos exportados, aquello vino acompañado de una caída del precio promedio, alcanzando el nivel más bajo en cinco años. Además, el consumo interno está por debajo de 2023, el último año con el mercado regulado.
El precio de exportación de la carne alcanzó en el primer trimestre de 2026 un récord histórico, a la par de un recalentamiento en los precios internos. Desde el sector señalan que se debió fundamentalmente a problemas climáticos que redujeron la oferta.
Este lunes el INDEC publicó los índices de precios y cantidades del comercio exterior. El mismo reflejó que, entre enero y marzo de este año, los precios de los productos que Argentina vende al exterior tocaron un máximo desde el segundo trimestre de 2023.
Sin embargo, en el caso de la "carne y sus preparados", el índice fue el más elevado desde 1986, cuando comenzaron los registros. Ante la consulta de Ámbito sobre este salto, el presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y derivados de la República Argentina (CICCRA), Miguel Schiariti, consideró como el factor más determinante a los problemas climáticos en EEUU, en Argentina, en Brasil y varios países del mundo, que disminuyeron la oferta de manera considerable y presionaron al alza los precios internacionales.
Según datos del Banco Mundial, el precio internacional del beef escaló 24,1% entre mayo de 2025 y marzo de este año, desde los u$s6,62 por kg hasta los u$s8,21 por kg (equivalente a unos $11.460). Asimismo, INDEC reportó para los primeros tres meses del año un precio promedio de u$s12.710 por tonelada de carne refrigerada exportada, es decir unos u$s12,7 ($17.730) por kg. Esto último equivalió a un avance interanual del 33,7%.
BID Lab, el denominado “brazo de innovación y venture” del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo, destacó recientemente que en la Argentina tienen lugar la gran mayoría de startups agrifoodtech en toda la región.
El dato emergió luego de la realización de la Food Security Week, en Buenos Aires, con el objetivo de impulsar “soluciones concretas a los desafíos de la seguridad alimentaria”.
“Cerca de 200 personas participaron de talleres, paneles de discusión, sesiones colaborativas, presentaciones de startups y espacios de networking de alto valor. El encuentro fue organizado en el marco de la iniciativa FoodRise, impulsada por Eatable Adventures, líder global en aceleración Foodtech, con el apoyo de BID Lab”, expresaron desde la organización.
En ese marco se dio el prelanzamiento de un informe que destacaron como “clave” para la región: el mismo reúne datos de “alto potencial productivo frente a brechas persistentes en el acceso a alimentos”.
“El ecosistema agrifoodtech del Cono Sur reúne 468 startups, con casi el 90% concentradas en Argentina y Chile, evidenciando oportunidades de desarrollo regional”, precisaron.
En su reporte semanal sobre cultivos el USDA mantuvo hoy la proporción buena/excelente del trigo de invierno en el 30%. En Kansas este dato fue nuevamente ajustado, esta vez, del 24 al 23% del trigo. En cuanto a los granos gruesos, relevó el avance de las siembras de maíz y de soja sobre el 25 y sobre el 23% de las respectivas áreas estimadas.