Tras haberse celebrado en el sur de la provincia de Neuquén a principios de este mes la Gira Ganadera Patagonia Norte, una iniciativa de Hereford Argentina orientada a promover el intercambio técnico entre productores y la difusión de sistemas productivos adaptados a distintas regiones del país, Bichos de Campo buscó a una de las familias protagonistas en la introducción de la raza en la zona.
La Cabaña Toki-Eder es la más antigua de la provincia de Neuquén. Fundada en 1924, y ubicada en Junín de los Andes, cuenta con un plantel de aproximadamente 110 vacas Puro Registrado en un campo de 1.000 hectáreas. El establecimiento produce 40 toros de dos años que salen a la venta anualmente, bajo un sistema completamente a campo, con toros rústicos, moderados y adaptados a la región.
Los propietarios también cuentan con un “criadero de Ciervo Colorado San Juan”, ampliando la mirada productiva.
Allí, en el corazón de la Patagonia, donde el clima impone condiciones duras y la producción exige convicción, la historia de la familia Trannack se entrelaza con los orígenes mismos del desarrollo ganadero en la región.
“Soy hija de Ricardo Trannack, el único hijo varón de don Arturo Trannack, uno de los fundadores de Zapala”, cuenta Inés, mientras repasa una historia familiar que se remonta a fines del siglo XIX. Su papá falleció muy joven y su mamá, de familia francesa, le aportó otra parte de esta interesante historia ligada al campo.
En los últimos meses, las ventas de maquinaria agrícola han transitado un escenario de vaivenes, pero en donde predominaron las curvas en baja.
En el caso de 2026, por ejemplo, enero había comenzado con entusiasmo, pero febrero marcó una fuerte caída y marzo todavía no cerró, y se espera que haya habido un empuje de la mano de Expoagro.
En ese contexto, recientemente la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, a través de su sistema de información agrícola (SIBER), emitió un informe que sirve como explicación para este panorama en el que la maquinaria agrícola no logra despegar.
El mismo analiza la evolución de la relación capital-producto de los granos frente a la maquinaria agrícola en el año 2025, y en su comparativo frente a los últimos cuatro años:
¿El resultado del análisis? “La dinámica en el período 2022-2025 es contundente: un fuerte deterioro del poder de compra de los granos frente a los bienes de capital. En términos prácticos, al productor le cuesta cada vez más volumen de su cosecha adquirir el mismo tractor”, resalta.
La probabilidad de que la campaña agrícola 2026/27 esté marcada por el fenómeno El Niño es alta, pero habrá que esperar al menos hasta la primavera para confirmarlo y para ver que realmente tenga efectos sobre el clima en Argentina.
Esta hipótesis, que fue planteada por expertos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) durante Expoagro, fue ratificada por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) en un informe especial.
El asesor en meteorología de la entidad, Alfredo Elorriaga, aseguró que todo indica que el próximo ciclo se encamina hacia El Niño, pero coincidió con los especialistas del INTA, Pablo Mércuri y Natalia Gattinoni, que aún es temprano para confirmar esta tendencia y más aún para proyectar cuál será su intensidad y duración.
De acuerdo con el reporte de la BCR, desde el 2020 hubo cinco “Niñas”, incluso con tres seguidas, y un solo “Niño”. Desde el 2020, solo en una campaña, la del “Niño”, la 2023/24, Argentina logró producir 50 millones de toneladas de soja.
Y desde entonces, el rinde de soja promedio nacional fue de 26 qq/ha, oscilando entre los 16,3 qq/ha en la gran sequía de la tercera Niña consecutiva del 2022/23 y los 31 qq/ha del “Niño”.
En Brasil, según datos del USDA, el promedio nacional de dicho período fue de 34,7 qq/ha, moviéndose entre 31 y 36 qq/ha.
“Más allá de la gran diferencia en tecnología e inversión que juega a favor de los brasileños, el clima también se ha ensañado con Argentina desde entonces”, aseguró la BCR.
Hay decisiones que no solo cambian un rumbo profesional, sino que redefinen una vida entera. La de Luis Otero Monsegur fue una de ellas. A los 80 años, repasa su historia y encuentra un recorrido marcado por giros profundos. Abogado de formación, expresidente de un banco y hoy referente de la ganadería argentina, su recorrido condensa una transformación poco habitual: dejar el mundo financiero y apostar de lleno a la producción agropecuaria.
“Nací en Buenos Aires y estudié en el Colegio San Andrés, donde me recibí en 1963. De ahí directamente ingresé a la UCA a la carrera de abogacía y me recibí en 1970”, recuerda a LA NACION sobre sus primeros pasos.
“Vengo de una familia de abogados, mi padre, mis abuelos, todos eran abogados y yo también”, dice, como quien repasa una herencia inevitable. El estudio jurídico familiar fue su primer paso, aunque no tardó en buscar su propio camino.
Eran tiempos de la dictadura del Proceso de Reorganización Nacional y con otros jóvenes abogados apostaron a un proyecto ambicioso. Creían en una Argentina que crecería y para la cual había que estar preparados. “Así lo hicimos, éramos 15 y participamos en algunos proyectos importantes”, cuenta sobre ese impulso juvenil, compartido con colegas.
Era una apuesta al futuro que no llegó. “Fue una enorme desilusión, ese proyecto de desarrollo nunca se produjo”, admite, sin rodeos. El país no acompañó y, con esa frustración, comenzó a mirar hacia otro horizonte.
Con la guerra en Medio Oriente afectando de diversas maneras al mercado agrícola mundial, la semana de negocios en Chicago dejó subas para el trigo y ligeras bajas para los precios de la soja y del maíz. Los biocombustibles y las perspectivas de siembras 2026/2027 tuvieron influencia sobre la formación de las cotizaciones, al igual que el ritmo de las exportaciones estadounidenses. En la corta semana de operaciones en el mercado argentino, la soja acentuó su debilidad por el inminente arranque de la cosecha, mientras que los cereales se mantuvieron con valores firmes.
La campaña de maíz 2025/2026 comenzó formalmente en marzo con el avance de la cosecha de los planteos tempranos y ya se perfila como una de las más importantes de la historia.
Según la Bolsa de Comercio de Rosario, a través de su Guía Estratégica para el Agro (GEA), la producción nacional alcanzaría los 62 millones de toneladas, lo que implicaría un crecimiento del 24,1% interanual y superaría en más de un 18% el récord previo.
El repunte se explica por una combinación de factores: una recuperación del área sembrada, que llega a 9,8 millones de hectáreas, y una mejora en los rindes promedio, favorecidos por lluvias registradas durante gran parte de 2025.
El rendimiento nacional se proyecta en 76,3 quintales por hectárea, con subas tanto frente a la campaña pasada como respecto del promedio de los últimos cinco años.
A nivel regional, la Región Central —que incluye provincias clave como Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos— vuelve a posicionarse como el principal motor productivo.
Con una superficie sembrada de 6 millones de hectáreas, un 20% superior a la campaña anterior, esta zona alcanzaría una producción récord de 41,6 millones de toneladas.
Los rindes, estimados en 84,1 quintales por hectárea, se ubican en los niveles más altos de los últimos cinco años.
El picudo negro de la vaina de la soja (Rhyssomatus subtilis) continúa expandiéndose en regiones productivas del país y suma nuevas áreas bajo vigilancia. En los últimos años, la plaga mostró un avance sostenido en el norte argentino y, a mediados de 2025, fue detectada en lotes de soja de Córdoba.
Más recientemente, en enero, y a partir de consultas de asesores de la región, los extensionistas del Inta Analía Rausch y Facundo Colombo confirmaron la presencia del insecto en campos cercanos a la localidad de Selva, en Santiago del Estero. Al ampliar el área de monitoreo, lograron registrar por primera vez su aparición en lotes de soja en Ceres, en el noroeste de Santa Fe.
Para Eduardo Trumper, coordinador nacional del Programa de Protección Vegetal del Inta, estas detecciones no configuran una situación de alarma, aunque sí requieren atención. “Estos hallazgos sugieren la expansión del área de distribución de esta importante plaga”, advirtió.
En este contexto, los registros en Córdoba, el sudeste santiagueño y el noroeste santafesino encendieron señales dentro del sistema técnico. Desde el Inta remarcaron la necesidad de incorporar esta problemática en la agenda de monitoreo tanto del organismo como del sector privado.
Por Ignacio Iriarte.
La ganadería atraviesa un momento de precios sostenidos y rentabilidad récord en la cría, en un contexto donde la estacionalidad juega a favor del novillito y mejora la relación de intercambio con el maíz, uno de los principales costos del sistema productivo.
De acuerdo con los datos recientes, los valores del novillito muestran un patrón estacional firme, con precios que tienden a fortalecerse durante el primer cuatrimestre del año y que luego comienzan a ceder hasta alcanzar su piso en octubre, para finalmente recuperarse hacia fin de año. Esta dinámica, observada en los últimos 10 años, anticipa un mercado firme en el corto plazo.
Por otro lado, la actividad de cría exhibe indicadores económicos en niveles históricos y la mejora en los ingresos por venta de hacienda, combinada con una leve baja en los costos -especialmente en sanidad-, impulsó la rentabilidad a máximos en términos reales.
A esto se suma una relación novillo/maíz particularmente favorable, que refuerza el poder de compra del productor y mejora las condiciones para sostener los sistemas de engorde.
En el período 2021-2025, y para un índice Enero-Diciembre = 100, la estacionalidad de los precios reales del novillito muestra la siguiente distribución: Enero, un índice 99, Febrero 108, Marzo 108, Abril 108, Mayo 106, Junio 109, Julio 96, Agosto 98, Septiembre 92, Octubre (el mínimo anual) 85, Noviembre 96 y Diciembre 103.
La campaña triguera 2025/2026 quedará registrada en los libros de estadística del agro argentino. En un escenario en el que el clima, la inversión y el contexto económico finalmente se alinearon, el cereal de invierno alcanzó cifras que hasta hace poco parecían inalcanzables.
Para profundizar en este balance y analizar lo que viene, dialogamos con Gonzalo Agusto, presidente de la Asociación Argentina de Trigo (Argentrigo), el economista cordobés que encabeza la entidad que nuclea a todos los eslabones de la cadena.
En una charla con La Voz, Agusto analizó desde el volumen inédito de cosecha hasta los nubarrones que asoman en el horizonte, vinculados al costo de los insumos y a la situación geopolítica global.
El dato más impactante de este ciclo es, sin dudas, el volumen cosechado. Argentina alcanzó un récord histórico de 27,9 millones de toneladas. No se trata solo de una nueva marca, sino de un salto que supera en casi cinco millones de toneladas al registro anterior.
Según explica Agusto, este desempeño respondió a una combinación de factores. Por un lado, destaca la fuerte inversión de los productores y un contexto económico que, si bien presentaba precios internacionales menos atractivos, ofrecía mayor previsibilidad a partir de la reducción de la brecha cambiaria y de una menor presión en los derechos de exportación.
La distancia en línea recta entre Lisboa, la capital de Portugal, y Buenos Aires es de exactamente 9.600 kilómetros. Ese es el viaje lógico que un turista u hombre de negocios del país europeo hace. Pero el productor agropecuario Ricardo Roquette tenía otros planes: no se quedó en Capital Federal ni se fue a conocer las maravillas que Argentina puede ofrecer, sino que se instaló directamente en el medio del monte salteño, o como él dice, “en el medio de la nada”.
Definitivamente, Roquette tiene una historia para contar. Nació hace 51 años en pleno Lisboa, se crió allí y se recibió a temprana edad de licenciado en Producción Agropecuaria. Más allá de sus estudios, su ligazón con el agro se debe a que su familia poseía un campo a 200 kilómetros de la capital, cerca de la frontera con España, en donde tenían una producción diversificada: cereales, ovinos y alcornoque, árbol del cual se extrae el corcho, una actividad sumamente artesanal y tradicional del país luso.
Pero cuando estaba terminando su carrera, a sus cortos 24 años, una propuesta le cambiaría para siempre su vida: le ofrecieron trabajar en un campo de 35.000 hectáreas a 50 kilómetros de Las Lajitas, en Salta. Definitivamente, una aventura y un salto a lo desconocido.
“Me fui al medio de la nada, literalmente. Un camino súper precario, sin luz, en pleno enero, con un calor que se caían los pajaritos”, comentó Roquette a Clarín Rural.
A partir de ese momento, el “portugués” emprendería un camino totalmente desconocido, pero que marcaría el resto de su vida, ya que pasó de venir por solo cinco años, a quedarse hasta la actualidad.