Gracias a la acción de los fondos, la soja cerró la semana de Navidad con leves alzas y cortó una racha negativa que hilvanó en Chicago tres semanas seguidas. No obstante, las exportaciones estadounidenses siguen muy demoradas y los cultivos en Sudamérica evolucionan de buena manera. También hubo subas para el maíz y para el trigo, fundamentadas, entre otras razones, en el ágil ritmo de las exportaciones de ambos granos. En el mercado argentino se volvió a destacar la firmeza de los precios del maíz.
La agroindustria argentina alcanzó en noviembre de 2025 el mejor nivel de exportaciones de los últimos diez años, consolidando un desempeño histórico tanto en volumen como en valor.
Durante el anteúltimo mes del año se exportaron 10,09 millones de toneladas por un total de 4.715 millones de dólares, lo que representó un incremento interanual del 36% en volumen y del 25% en valor respecto de noviembre de 2024.
Los datos fueron difundidos por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación y elaborados por la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, en base a estadísticas oficiales del INDEC.
El crecimiento se dio en un contexto de mayor apertura de mercados, mejora en los volúmenes productivos y fortalecimiento de la competitividad exportadora.
Finaliza un año completamente atípico desde el punto de vista climático. “El invierno presentó registros inéditos de precipitaciones, que provocaron inundaciones gravísimas, comportamiento que se prolongó durante la primera parte de la primavera, que resultó con temperaturas promedio inferiores a las normales. Simultáneamente, en el Pacífico ecuatorial comenzaron a registrarse condiciones térmicas compatibles con la instalación de un evento La Niña”, rememora el meteorólogo Leonardo de Benedictis.
Hasta el momento, este fenómeno oceánico se ha manifestado en la Argentina principalmente a través de temperaturas superiores a los valores normales, más que por una restricción severa de las precipitaciones. De Benedictis proyecta que estos elevados registros térmicos se mantendrán durante los meses de enero y febrero.
Por su parte, el consultor Eduardo Sierra sostiene que el evento actual no puede calificarse como una Niña severa. En consecuencia, durante el verano se esperan precipitaciones, pero de carácter localizado y disperso, irregulares, con un telón de fondo de temperaturas elevadas en gran parte del territorio de la República Argentina.
Según Sierra, se tratará de un “verano playero”, con lluvias acotadas desde fines de diciembre hasta fines de enero; ese sería el período más seco. Para el segundo mes del año, el consultor estima precipitaciones acumuladas de entre 50 y 75 milímetros en amplias zonas del país, inferiores a las necesidades estacionales de los cultivos. Asimismo, advierte que durante marzo y abril no se prevé una recuperación significativa de las lluvias.
EL CALAFATE, Santa Cruz.- ¿Cuál es la frontera agrícola del maíz hacia el sur del país? Esa es la pregunta que los expertos del INTA Santa Cruz buscan responder a partir de un ensayo que iniciaron en noviembre en cinco localidades de la provincia en el que evalúan once híbridos para determinar adaptación, rendimiento y potencial como alternativa productiva.
En esta latitud del planeta, que se caracteriza por los suelos áridos con fuertes vientos, hay una ventaja: la gran cantidad de horas de luz durante el verano -que es cuando transcurre el cultivo del maíz- permite más horas de fotosíntesis. A ello se suman pocas plagas y suelos con disponibilidad de agua en los valles.
Los ensayos buscan generar información local que aporte a la diversificación agrícola y al fortalecimiento de la ganadería mediante nuevas opciones forrajeras. Los resultados permitirán definir qué materiales se adaptan mejor a los ambientes patagónicos y hasta dónde se podrá estirar la frontera del maíz en el sur del país.
La Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz realiza los ensayos en Perito Moreno, Gobernador Gregores, Puerto Santa Cruz, Comandante Luis Piedrabuena y Río Gallegos donde apuntan a conocer el desarrollo y adaptación del cultivo, su comportamiento en distintos ambientes y la viabilidad para la producción.
“Hace unos años ya venimos probando cultivos pensando en apoyar a la ganadería; los forrajes naturales ya no alcanzan a cubrir la demanda y empezamos las pruebas en diferentes secciones e hicimos una evaluación con resultados que ya se han publicado”, detalló a LA NACION Santiago Toledo, coordinador de investigación del INTA Santa Cruz, que desde la estación con sede en Río Gallegos se vincula con las agencias del interior de la provincia.
La entrada en vigencia de la trazabilidad electrónica individual obligatoria para todo el ganado argentino, prevista a partir del 1 de enero de 2026, marca un punto de inflexión para la cadena bovina y reabre un debate de fondo sobre costos, beneficios y objetivos reales del sistema. La medida, impulsada por Senasa, impacta de lleno en el primer eslabón productivo y obliga a los productores a incorporar una tecnología que, aunque no es nueva en el mundo, sí lo es en su carácter obligatorio y universal en la Argentina.
La Resolución Senasa 530/2025 dispone que el binomio compuesto por una tarjeta visual y un dispositivo de identificación electrónica —botón, bolo ruminal o transpondedor inyectable— será de uso obligatorio para bovinos, bubalinos y cérvidos
Desde el plano operativo, el productor ganadero de la cuenca del Salado Ignacio Iturriaga explicó en diálogo con Clarín Rural que la norma establece que todo ternero deberá estar identificado electrónicamente en su primer movimiento o al destete. Los animales destetados antes del 31 de diciembre de 2025 no tendrán inconvenientes y podrán seguir utilizando caravanas analógicas adquiridas con anterioridad, aunque desde el 1 de diciembre de este año ya no se permite la fabricación ni comercialización de ese tipo de identificadores.
Ya en la recta final, la cosecha récord de trigo es una de las grandes noticias del año. No solo por lo que significan en sí mismo los casi 28 millones de toneladas, sino por la perspectiva que se abre. Porque no fue solo la respuesta a un año excepcional desde el punto de vista climático. Lo fue, pero es fundamentalmente la respuesta a un nuevo paquete tecnológico que venía madurando. Genética, nutrición, control de enfermedades y malezas.
Y hablando de clima, hay que considerar que no todo fueron buenas noticias. Las heladas tardías castigaron muchos lotes en el sur del área triguera (Daireaux, Tandil, Azul, etc), donde los rindes cayeron a la mitad de lo que prometían. De no haber mediado este problema, estaríamos rondando los 30 millones, con un promedio nacional por encima de las 4 toneladas por hectárea. El doble que hace veinte años.
El mapa triguero tiene una enorme diversidad. Lo notable es que las buenas noticias abarcan no solo a la región pampeana, donde hubo muchísimos lotes por encima de los 80 quintales. Arrancamos en el NEA, donde el trigo se hace prácticamente como un cultivo de cobertura. En el norte de Santiago del Estero, por ejemplo, donde se abre paso la nueva agricultura basada fundamentalmente en los cultivos estivales (maíz, soja, girasol y algodón). Muchos lo habían abandonado, prefiriendo el centeno. La clave es mantener el suelo cubierto durante todo el año.
Por Jorge Castro.
La semana pasada salió de Timbúes, sobre el río Paraná, el primer embarque de 60.000 toneladas de trigo destinado a China; y el gobernador de Santa Fe Maximiliano Pullaro lo hizo acompañado por el embajador de la República Popular en Buenos Aires, Wang Wei, al que le manifestó que “la provincia de Santa Fe les abre los brazos a las inversiones de China”.
En lo que hace a la relación con China el gobierno de Javier Milei tiene como ejemplo a seguir a su mentor Donald Trump; y es el hecho evidente de que Trump ha logrado, a través de un diálogo estratégico con Xi Jinping, un acuerdo de cooperación de largo plazo.
Esto explica que la “Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU.”/2025, que acaba de publicarse hace 10 días, señale que “China no es un país adversario de EE.UU.”, y que entre ellos sólo existe una competencia económica, que no excluye, sino que al contrario reclama, una creciente integración, en la “búsqueda común de la prosperidad compartida”, en los términos de Xi Jinping.
Si el país va en camino de aumentar su producción de granos en los próximos años por la estabilización de las condiciones macroeconómicas se debería prestar más atención, desde ahora, a la cuestión de la infraestructura.
La primera señal la está dando la actual campaña de trigo que se encamina a un récord si se superan los 27 millones de toneladas, tal como proyectan las Bolsas de Comercio de Rosario (BCR) y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Las terminales del Gran Rosario tuvieron un movimiento inusual el mes pasado con la carga del cereal de invierno.
Esta escena se puede repetir, o incluso ser más contundente, a partir de marzo próximo cuando ingrese la cosecha de maíz temprano del actual ciclo. Esto fue advertido por un informe de la BCR que señaló: “Con una proyección récord de 61 millones de toneladas para el maíz 25/26, la alta participación de siembras tempranas anticipa un flujo logístico inédito hacia marzo-abril, que podría llevar los ingresos a puerto a máximos históricos y condicionar precios y comercialización”.
El informe, elaborado por Matías Contardi, Franco Peninno y Emilce Terré, de la BCR, advierte que “teniendo en cuenta que el despacho de maíz a puerto se registraría mayormente en torno al mes de marzo/abril, justo cuando comienza a cosecharse la soja, y en el marco de una producción récord de trigo, el ingreso de camiones a puertos del Gran Rosario podría ser un 80% mayor al promedio de los últimos 10 años, y entre un 25% y un 30% más alto que el máximo anterior”.
La confianza de los productores agropecuarios argentinos registró un avance marcado en la última medición del Agbarometer Austral, el índice que elabora el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
Con datos que reflejan el estado de ánimo de productores con un valor bruto de producción significativo, el índice general llegó a 159 puntos, el nivel más alto desde mediados de 2019 y un incremento de alrededor del 28% respecto de la medición anterior.
El informe se construye a partir de encuestas a 400 productores de distintas regiones del país y sectores de producción.
Agrupa respuestas sobre condiciones presentes, perspectivas futuras, clima de negocios y expectativas de inversión.
En esta edición, tanto la percepción de las condiciones actuales como la expectativa hacia los próximos meses experimentaron aumentos importantes, consolidando un cambio de tendencia en el ánimo del agro argentino.
Los números de la ecuación porcina terminan el 2025 con la lengua afuera. Es que, especialmente en el segundo semestre hubo una aceleración en algunos costos muy relevantes de la producción de cerdos que terminaron ajustando fuerte el resultado económico.
El especialista Juan Luis Uccelli elaboró un trabajo en el que repasa cómo evolucionaron variables fundamentales del sector, y hasta las comparó con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que elabora el Indec.
Como primer punto relevante, el informe de la Consultora JLU remarcó que “el costo de producción ascendió al 51,9%, impulsado principalmente por el maíz y, de manera notable, por la soja durante el segundo semestre”, lo que representa una escalada muy por encima del índice inflacionario general que rondará el 31% en 2025.
El experto remarca que, en comparación con el aumento del precio del cerdo en pie, “esta alza ha generado una disminución significativa del margen bruto del negocio, llegando a condicionar la rentabilidad en varios casos”.
Por otro lado, el costo de faena, que arrastraba un importante retraso desde el año anterior experimentó “una necesaria recomposición”, consideró el informe.