Para una de las variables de la piscicultura argentina el fin de año llegó con la gran novedad de haber consumado la entrada a un mercado siempre importante y estratégico: Brasil.
El Gobierno Nacional anunció que se consumó la primera exportación de carne de dorado y surubí provenientes de sistemas de cultivo.
En esta oportunidad se envió un cargamento total de 9 toneladas de producto con valor agregado.
El operativo fue supervisado y certificado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), organismo que garantizó el cumplimiento de los estrictos protocolos sanitarios internacionales.
El suceso deja en evidencia las claves de un envío histórico: Por un lado, que se trata de especies no convencionales: Si bien el pacú ya tiene un camino recorrido, esta es la primera vez que el dorado y el surubí de criadero logran cruzar la frontera en formato de exportación.
Por otra parte, se trata de envío de variedades de ciclo completo: La producción abarcó desde la cría y el engorde hasta la faena en establecimientos misioneros, demostrando la capacidad instalada de la provincia.
Cada tanto, es necesario volver sobre la historia de la empresa EDP Agro, porque si algo tiene la familia Berisso, además de ser numerosa, es mucho olfato para los negocios y una búsqueda constante de expandirse.
La reciente inauguración de su nueva planta de alimento porcino, con tecnología de punta y una capacidad de molienda de 30 toneladas por hora, es un claro ejemplo de eso. La misma se inserta en una larga cadena que controla la firma y que va desde la producción primaria, el acopio y la venta de insumos hasta la producción de aceite, los balanceados y los laboratorios.
Por eso, Bichos de Campo entrevistó nuevamente a Tomás, uno de los directivos de la firma bolivarense que se jacta de controlar la cadena completa y tiene planes para seguir expandiéndose.
Una charla que tiene como excusa el último lanzamiento empresarial, pero que sirve para seguir construyendo un rompecabezas familiar y de negocios que nunca parece completarse.
A mediados de octubre llegó la gran noticia: EDP Agro inauguró una nueva planta de alimento porcino, una de las más grandes del país, en pleno clúster productivo del centro bonaerense.
Forestadora Tapebicuá, una de las principales empresas del sector forestoindustrial del país y vinculada al grupo Celulosa Argentina, se presentó en concurso de acreedores en medio de una delicada situación financiera. Según fuentes de la empresa consultadas por LA NACION, la firma está “sin operar desde el 10 de agosto”, la deuda ingresada al proceso ronda “los 11.500 millones de pesos” y se encuentra “buscando un inversor estratégico”. Hay “conversaciones con algunas posibilidades”.
Según informó Celulosa Argentina a la Comisión Nacional de Valores (CNV), la presentación fue radicada ante el Juzgado Nacional en lo Comercial Nº 14, Secretaría Nº 27, bajo el expediente “COM 25793/2025”, con asiento en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La compañía señaló que Forestadora Tapebicuá S.A.U. se presentó en concurso preventivo “conforme a lo establecido por la Ley Nacional Nº 24.522”, en línea con lo que establece la normativa para empresas que buscan reordenar pasivos y evitar un camino directo hacia la quiebra.
La empresa atraviesa una paralización total de sus operaciones y hoy sostiene su estructura mientras avanza el proceso judicial. Actualmente, la firma cuenta con 395 trabajadores y, antes de la paralización total, venía operando por debajo de su capacidad. “La empresa tiene una capacidad de producción de 4300/4500 m3/mes, pero en el último tiempo venía trabajando a 60/70% de su capacidad por falta de ventas”, dijeron.