Un misil teledirigido para el agro. Eso es lo que, en cierta medida, logró desarrollar el equipo del Instituto de Biología Subtropical de Misiones, tras largas investigaciones.
Con el foco puesto en el insecto que traslada el Huanglongbing (HLB) -pero con el potencial de aplicarlo luego a otros vectores- estos científicos del Conicet encontraron una solución sostenible y poco invasiva a una enfermedad bacteriana presente en más de 65 países y que provoca pérdidas monumentales en la producción de cítricos.
Se trata de un biopesticida basado en la tecnología ARN de interferencia. Lo que tiene de particular es que, cual misil teledirigido, puede neutralizar el insecto vector (Diaphorina citri), sin necesidad de exterminar otros, sin producir residuos tóxicos en el suelo y agua, y sin generar resistencia a los insecticidas.
El HLB es provocado por una bacteria conocida como Candidatus liberibacter, que, al ingresar a la planta, coloniza los vasos por donde circula la savia, se reproduce y los obstruye, lo que causa el decaimiento y posterior muerte del vegetal.
No es una enfermedad nueva a nivel mundial, y de hecho lleva más de un siglo circulando. Sí lo es, relativamente, para nosotros, ya que volvió a ingresar a Argentina en 2012. Desde entonces, se detectó su circulación en varias regiones del noroeste, obligando a un mayor control y fiscalización.
Después de más de medio siglo de prohibiciones, la exportación de ganado en pie vuelve a ponerse en marcha en la Argentina y promete convertirse en un canal comercial clave para dinamizar la cadena ganadera. Según fuentes del sector, en el último trimestre de 2025 se podría hacer la primera venta al exterior de hacienda y el destino sería Israel.
A través del decreto 133/2025, publicado en febrero pasado, el Gobierno eliminó la restricción de exportar ganado vacuno en pie con destino a faena para consumo y dio de baja un decreto de 1973, cuando hubo en el país problemas de abastecimiento y, pese al cambio del contexto, aún permanecía vigente.
La medida del presidente Javier Milei llegó un año después de que se constituyera la Asociación Argentina de Exportadores de Ganado en Pie, con sede en Rosario. El objetivo de la entidad sin fines de lucro es ofrecer al productor una vía directa para acceder a mercados internacionales y, al mismo tiempo, mejorar su rentabilidad en torno al 25% respecto de las operaciones tradicionales.
“Este es un canal que funciona hace años en países como Brasil, Uruguay [este país acaba de aplicar una suspensión de embarques para animales con más de 400 kilos], Australia y Estados Unidos, donde se ha convertido en un motor de crecimiento. No queremos quedarnos afuera”, sostuvo a LA NACION Fernando Molinari, secretario de la asociación y CEO de Zona Franca Santafesina, de PTP Group, empresa de logística con presencia en distintos puertos del continente.
Es un tema que no deja de preocupar. Si bien no estamos atravesando una fase de liquidación severa, tampoco se consolida una etapa de retención o recomposición del stock. Las cuentas indican que en los dos últimos ciclos se han extraído más hembras del rodeo nacional que las que se han producido. Los técnicos de Rosgan advierten que incluso al ampliar la serie bajo análisis, se sigue reflejando un déficit relativo de producción.
Por cierto, ayudaría aumentar el número de terneras logradas por año, pero eso requiere seguir incrementando los porcentajes de parición y destete. En los últimos dos años, el stock de vacas se redujo en más de 900.000 cabezas. Compensar esa pérdida de hembras requeriría un incremento de más de 8 puntos en el porcentaje de destete, salto productivo que hasta el momento no registra precedentes en la performance de nuestra ganadería en los últimos 15 años. La vía más rápida y efectiva para la recuperación del stock de hembras requiere, inexorablemente, una drástica restricción del nivel de extracción, con el objetivo de revertir la sucesión de períodos de faena excesiva.
Los datos oficiales indican un stock en torno de los 51.6 millones de cabezas. “El porcentaje de hembras en la faena impide una recuperación, en especial el sacrificio de vaquillonas (se están matando más que el año pasado). Vamos a una faena cercana a los 14 millones de cabezas, sin mayores cambios respecto de 2024, y va a volver a caer el stock”, dice el analista Ignacio Iriarte. “En algún momento del mediano plazo esto se estabilizará, y un poco más allá incluso puede crecer el rodeo nacional, es decir retener un millón de vaquillonas por sobre la reposición. Por ahora no está a la vista”, agrega.