SANTA FE.- Trabajadores de Lácteos Verónica, que reclaman el pago de salarios adeudados mientras la compañía está paralizada, custodian una remesa importante de quesos de calidad que permanecen en la planta de Lehmann, en el centro de esta provincia, y se controla el eventual retiro de insumos y maquinarias en las instalaciones de Totoras, en el sur. “No queremos que se lleven nada. Primero que abonen los sueldos atrasados (cuatro meses). Así como están hoy los obreros, nadie va a dejar que los empresarios retiren nada. Es que no hay diálogo. Hace meses que los empresarios no aparecen”, dijo Domingo Possetto, titular de la seccional Rafaela de la Asociación Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (Atilra).
La crisis que involucra a la láctea Verónica no parece tener fecha de finalización. La firma, según lo refleja el Banco Central (BCRA), acumuló 3898 cheques rechazados por $13.628.312.893,87. Abonó 965 por $3015,07 millones. “Los trabajadores resisten. Por ejemplo, quienes trabajan en la planta de Lehmann, resguardan una cantidad importante de quesos para que la empresa no se los lleve. Si se entrega es para que salgan a la venta y el producido se destine a acotar en algo la elevada deuda que los empresarios no asumen”, añadió el gremialista.
Toda Verónica, es decir, sus pasteurizadoras y elaboradoras de productos en Suardi y en Totoras-Clason, además de Lehmann, esperan que en marzo se renueven las expectativas sobre una solución. Por ahora, de la empresa poco se sabe. Ningún llamado de este medio a los miembros del directorio fue respondido.
Luego de que se confirmara un caso de influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP H5) en un establecimiento comercial de la localidad bonaerense de Ranchos, este jueves el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y el Instituto de Zoonosis “Luis Pasteur” detectaron un nuevo episodio de la enfermedad en aves silvestres en la Reserva Ecológica Costanera Sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
“El organismo sanitario nacional, junto al Ministerio de Salud de la Nación y las dependencias de Ambiente y Salud de la Ciudad de Buenos Aires, llevarán a cabo actividades de rastrillaje y monitoreo en parques que cuenten con cuerpos de agua en la jurisdicción, donde se recolectarán muestras para determinar la circulación del virus y efectuar las medidas de control sanitario correspondientes”, indicó un comunicado oficial.
La IAAP es una enfermedad viral contagiosa que afecta tanto a las aves domésticas como a las silvestres (principalmente especies acuáticas, como patos, gansos, flamencos y cisnes).
Dado su potencial zoonótico, puede transmitirse a las personas, aunque es poco habitual; las infecciones pueden producirse por contacto directo frecuente con aves infectadas o superficies contaminadas con el virus, pero no se transmite por el consumo de carne aviar ni de huevos.
Ante este hallazgo, es fundamental que todas las personas que frecuentan parques, plazas y reservas de CABA eviten el contacto directo con aves silvestres. Es importante aclarar que las palomas y gorriones presentan muy baja susceptibilidad al virus y no cumplen un rol significativo en su transmisión.
La marca emblema de semillas de GDM, DONMARIO Semillas, realizó una nueva edición de la tradicional jornada DONMARIO MÁS en su campo experimental de la localidad bonaerense de Chacabuco.
Allí se presentaron cinco nuevas variedades de soja, se plantearon estrategias para acortar brechas productivas con la utilización de genética y un manejo agronómico adecuado y se remarcó la necesidad de una mayor adopción de semillas fiscalizadas y el fortalecimiento y protección de la propiedad intelectual en los eventos biotecnológicos.
Con una nutrida asistencia de productores, ingenieros y asesores al Centro de Experiencias de GDM Don Florencio, los representantes de DONMARIO Semillas expusieron durante más de cuatro horas sobre las nuevas variedades desarrolladas por la compañía y estrategias de manejo para potenciar el rendimiento del cultivo de soja.
En ese contexto, los especialistas indicaron que en nuestro país se registra una brecha productiva del 32% entre el rinde promedio actual y el máximo alcanzable. Si bien en esa diferencia intervienen variables imponderables como el clima y los suelos, la misma se podría acortar con un correcto manejo agronómico que tenga en cuenta factores que van desde la fecha de siembra, adecuadas aplicaciones y uso de fertilizantes y el control de malezas, entre otras.