La Sociedad Rural de General La Madrid llevó adelante ayer y anteayer una nueva edición de Aulacampo, un programa educativo que busca acercar a estudiantes universitarios a la realidad productiva del sector agropecuario a través de una experiencia directa en territorio.
La iniciativa, que transita su tercera edición consecutiva, está orientada a alumnos de los últimos años de carreras vinculadas al agro, como agronomía y veterinaria, y propone complementar la formación académica con instancias prácticas en establecimientos rurales del partido bonaerense de General La Madrid.
Bajo el lema “Conectando la Universidad con la Producción”, el programa contempla recorridas por campos como La Gama y La Carola, donde los participantes acceden a charlas técnicas, observan distintos sistemas productivos y dialogan de manera directa con productores y responsables técnicos.
Durante las jornadas, los estudiantes tienen la posibilidad de analizar el funcionamiento integral de los establecimientos, identificar desafíos productivos y compartir miradas desde la formación académica. La propuesta incluye modelos agrícolas, ganaderos y mixtos, así como experiencias vinculadas a tecnología, gestión y sustentabilidad.
Desde la organización destacaron que el objetivo es acortar la distancia entre la universidad y el sector productivo, generando un espacio de intercambio que favorezca la construcción de redes y oportunidades a futuro. En ese sentido, Aulacampo busca fomentar el vínculo intergeneracional y posicionar el conocimiento práctico como un componente central en la formación de profesionales del agro.
Entre los paisajes más altos y silenciosos de La Carrera, en el extremo norte del Valle de Uco, Château d’Ancon emerge como una postal inesperada: una mansión aristocrática rodeada de viñedos, historia y producción agrícola que va mucho más allá del vino.
Allí, donde la tradición europea encontró su versión mendocina, el legado de la familia Bombal sigue marcando el pulso de una bodega que este 2026 celebra sus 100 años.
Construido bajo el concepto francés de château, con viñedos circundantes, bodega propia y una arquitectura señorial que conserva obras de arte y memorias familiares, el lugar fue pensado desde sus orígenes como una residencia de verano y un proyecto productivo integral.
Hoy, además de sus vinos de montaña concebidos casi sin intervención y sus viñedos de altura extrema, Ancón combina la producción de papa, equinos, ganadería, nogales y castañas con una nueva apuesta por el enoturismo con la reciente apertura de su Wine Spot.
Impulsado por Jorge Bailey, el viudo de Lucila “Lucy” Bombal, la hija de Domingo Lucas Bombal que heredó el legado familiar, en esta nueva etapa Château d’Ancon se apoya en una renovada propuesta gastronómica de kilómetro cero y busca abrir sus puertas a una nueva generación de visitantes, sin perder la esencia que lo convirtió en una pieza singular de la vitivinicultura mendocina.
Menudencias del Centro, empresa del Grupo Beltrán, ubicada en Juárez Celman, en Córdoba, es uno de los principales actores del país en el procesamiento de subproductos bovinos.
Sus directivos esperan que en algún momento se pueda firmar el protocolo para exportar estos derivados de la faena vacuna a China, el gran comprador mundial y el que mejor paga.
El impacto económico de esa medida que se demora en los últimos años sería significativo. Hoy, el paso tercerizado vía Hong Kong implica costos logísticos y comerciales elevados, que se estiman en torno a 4.000 dólares por tonelada, para el cruce posterior hacia China. Poder evitar esa intermediación permitiría capturar una mejora sustancial en los precios de las menudencias.
A modo de referencia, Nicolas Motta, gerente de la empresa, detalló los valores FOB actuales que paga Hong Kong: la aorta ronda los 1.250 dólares por tonelada, los tendones 2.500 dólares, el mondongo semicocido natural sin blanquear 2.000 dólares, el librillo semicocido blanqueado 6.900 dólares, el librillo semicocido natural 5.200 dólares, el bonete semicocido natural 4.600 dólares y el chinchulín 1.500 dólares por tonelada. Esos mismos productos podrían mejorar significativamente su cotización si se lograra el acceso directo al mercado chino.
l mercado asiático, en particular China, se concentra en productos que no tienen consumo en Argentina, como librillo, bonete, tendones o arterias, lo que lo convierte en un destino estratégico para maximizar el valor del animal.
El trigo volvió a ser protagonista en el mercado de granos, con una segunda semana alcista en Kansas y en Chicago, producto del mal estado de las variedades de invierno, que ya ponen en entredicho el volumen de la cosecha 2026/2027 en Estados Unidos. También hubo mejoras para el maíz por el acelerado ritmo de las exportaciones, mientras que para la soja se completó la segunda semana levemente bajista seguida, pese a la fortaleza de las cotizaciones del aceite. En el mercado argentino, en plena recolección de granos gruesos, los precios de los cereales se mantuvieron mayormente sostenidos, en tanto que la soja sigue con valores deprimidos.
La Unión Europea le hizo llegar a la Argentina tres alertas por la detección en embarques que llegaron a su territorio de trazas de harina de soja con el evento HB4, no aprobado en ese bloque aún para su comercialización. La novedad, que involucra mercadería en Países Bajos, fue confirmada en el sector exportador a LA NACION, donde, además, un memo de la cámara de la actividad, Ciara-CEC, dio cuenta de esta advertencia. Si bien esa mercadería se rechazó, por ahora todo está en el marco de alertas sin una mayor afectación al mercado.
La harina de soja es el primer producto de exportación de la Argentina, con unos US$10.500 millones, y Europa es el destino de casi el 30% de las ventas. Un negocio de unos US$3000 millones. Fuentes oficiales admitieron que se está trabajando en monitorear, controlar y en profundizar la trazabilidad del producto. En el país se implantaron unas 5000 hectáreas con esta soja. Bioceres, dueña de la tecnología, desarrolló un sistema privado para el negocio del evento HB4 donde no cualquier productor puede acceder, salvo esté ligado con la firma.
“En los últimos días han aparecido notificaciones de detección del evento HB4 en envíos de harina de soja desde Argentina y Brasil a la UE en el sistema RASFF. Al igual que Brasil, la Argentina ha planteado severos cuestionamientos técnicos respecto del método de detección utilizado por Países Bajos, en particular en relación con su robustez, especificidad y validación dentro del marco regulatorio de la Unión Europea”, contaron fuentes oficiales a LA NACION.
El girasol volvió a expandirse en la Argentina y alcanzó su mayor superficie en casi dos décadas. Según datos de la Bolsa de Cereales de Córdoba, el cultivo llegó a unos 2,8 millones de hectáreas implantadas, el nivel más alto en casi 20 años. Ese crecimiento convive con una brecha importante entre lo que el cultivo podría rendir y lo que efectivamente produce. En muchos casos predominan planteos con un nivel tecnológico medio o más defensivo, lo que explica una diferencia que ronda el 34% entre el rendimiento potencial y el logrado, según estimaciones técnicas. En ese marco, especialistas coinciden en que hay margen para acortar esa distancia a partir de mejoras en el manejo, con mayor inversión en fertilización —sobre todo en nitrógeno y fósforo— y una adopción más extendida de tecnologías como la aplicación variable de insumos.
En ese sentido, un estudio presentado en el último congreso de girasol de Asagir en Mar del Plata por Ignacio Rodríguez, representante Técnico de Desarrollo en Limagrain, permitió dimensionar esa distancia. A partir de modelos de simulación y datos oficiales, el trabajo estimó que el rendimiento potencial del girasol en la Argentina se ubica en torno a 3,2 toneladas por hectárea en secano, frente a un promedio observado cercano a 2,1 toneladas. Es decir, un 34%. “Nosotros primero lo que hacemos es calcular un rendimiento potencial. Esto lo hacemos a través de modelos de simulación y eso lo comparamos con los datos que nos da la Secretaría de Agricultura”, explicó. “La diferencia entre esos dos niveles de rendimiento es la brecha”, añadió.
Ese análisis también muestra que la brecha no se distribuye de manera homogénea en el país: el norte concentra los mayores desfasajes en términos porcentuales, en un contexto de ambientes más restrictivos y planteos con menor nivel de inversión, mientras que en otras regiones la distancia es menor, aunque también significativa.
Luego de un verano seco, en otoño se afirmó una condición climática neutral, pero que ha generado muchísima humedad, con eventos de lluvia de magnitud muy significativa en varias zonas, que han provocado alarmantes encharcamientos y anegamientos en los campos. Simultáneamente, ya se empieza a hablar de una transición hacia un evento El Niño.
“Las lluvias de marzo-abril no tuvieron relación con el evento El Niño, que todavía no se ha manifestado, pero están dando lugar a un ambiente muy húmedo en gran parte del territorio”, confirma el meteorólogo Leonardo de Benedictis, quien agrega que “a medida que avance el calendario, El Niño puede comenzar a ejercer su influencia sobre los acumulados de precipitaciones, probablemente a partir de fines del invierno-principios de la primavera”.
Mientras tanto, lo más significativo es que se está partiendo de un ambiente extremadamente húmedo, que está perjudicando muchísimo la logística en la cosecha de los granos gruesos, pero, como contrapartida, genera una perspectiva de mediano plazo muy optimista para la cosecha fina, si hay piso para entrar con pulverizadoras y sembradoras en las próximas semanas.
De cara al invierno, el escenario más probable es que se mantenga un nivel importante de humedad en el suelo, y después, con la posible llegada del Niño, pueda irrumpir un nuevo ciclo de precipitaciones importantes. “Van a empezar a escuchar desde ahora voces que anuncian que este Niño va a ser el más fuerte de los últimos 50 años, es decir, un evento extraordinario”, advierte de Benedictis.
Las proyecciones de la campaña triguera 2025/2026 coinciden en que habrá una reducción del área de siembra respecto del ciclo pasado en el que se alcanzó un récord de producción con más de 27 millones de toneladas.
En esta oportunidad, cuando faltan pocas semanas para la siembra, no es el clima el que juega en contra ya que los perfiles de humedad son favorables en la mayoría de las regiones trigueras, según los reportes técnicos.
Ahora, en cambio, el factor que empuja hacia atrás es el derivado del contexto internacional por la suba de los precios de los fertilizantes y los combustibles. Aunque el precio esperado a cosecha es favorable, el deterioro de la relación insumo-producto respecto de la campaña pasada es contundente.
El impacto geopolítico sobre el agro no reconoce fronteras. En Australia prevén una baja de 12% en el área sembrada con trigo, por ejemplo, y estiman un reemplazo por otros cultivos de invierno como la canola.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), en su informe pre-campaña, proyectó una baja de 3% en comparación con la campaña 2025/2026, con una superficie de 6,5 millones de hectáreas. Aun así, la entidad explicó que esa superficie estaría un 2,8% por encima del promedio de las últimas cinco campañas.
Si se eliminaran las retenciones a los granos, el impacto fiscal nacional se equilibraría en 4 años, según un estudio presentado este viernes por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en el marco del Remate del primer lote de Soja de la campaña 2025/26, que contó con la presencia de autoridades políticas, dirigentes agropecuarios y productores de todo el país.
“Como los derechos de exportación los cobra el Estado nacional, para las provincias el efecto positivo sería inmediato, porque la mayor actividad redundaría en mayores tributos”, destacó el equipo que dirige el economista Julio Calzada, en la Dirección de Información y Estudios Económicos de la BCR.
El acto fue encabezado por el presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Pablo Bortolato y el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro; quienes fueron acompañados por el director Nacional de Agricultura, Jorge Gambale; autoridades locales y directivos de la Mesa de Enlace, entre otros.
El lote de soja proveniente de Formosa, fue adquirido en $1.800.000 por representantes del Banco Macro y el importe será donado a entidades benéfícas. El lote, producido por Santa Cecilia S.R.L. sobre una superficie de 630 hectáreas, fue sembrado con la variedad DM60i62 IPRO el 1 de septiembre de 2025 y cosechado el 2 de febrero de 2026. El acopio y la comercialización estuvieron a cargo de Ojeda Agropecuaria S.A., con Ariel Rubén Ojeda como corredor; la entrega física fue coordinada por Williams Entregas S.A., y la descarga se realizó en la planta de Renova S.A. en Timbúes, Santa Fe. El peso neto de la partida fue de 36.000 kilogramos.
Mientras a nivel nacional se proyecta una cosecha récord cercana a los 160 millones de toneladas, Córdoba también se encamina a una campaña en crecimiento, no solo en volumen sino también en valor económico.
Según la última estimación de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), la producción cordobesa conjunta de maíz, soja, sorgo, girasol, maní y trigo alcanzaría los 41,441 millones de toneladas.
El dato implica un aumento del 13% respecto de la campaña 2024/2025, cuando se recolectaron 36,77 millones de toneladas. En términos absolutos, el incremento es de 4,66 millones de toneladas.
De confirmarse, se trataría de la segunda mayor cosecha desde que la entidad lleva registros (2008/2009), apenas por debajo del récord de 41,781 millones de toneladas alcanzado en la campaña 2018/2019.
De acuerdo con el Departamento de Información Agronómica (DIA) de la entidad bursátil, el buen desempeño productivo se apoya en rendimientos que, en el caso de la soja y el maíz, se ubican por encima de los promedios históricos del período 2008/2009-2024/2025.
El panorama es diferente para otros cultivos. Tanto el maní como el sorgo muestran rindes cercanos a lo habitual, pero con producciones que se perfilan como las más bajas desde la campaña 2022/2023, afectada por una fuerte sequía.