Cuando falta una semana para que venza la suspensión temporal de las retenciones a la carne vacuna de novillo y aviar, el Gobierno no tiene intenciones de prorrogar el esquema de alícuota cero. Según confirmaron fuentes oficiales a LA NACION, “no está previsto” extender el beneficio que rige hasta el 31 de octubre, por lo que desde noviembre volverán las alícuotas originales: 5%. Para recordar, en tanto, la carne de vaca seguirá sin pagar derechos de exportación.
En el sector advirtieron que la decisión llega en un momento inoportuno, ya que el regreso del tributo implicará un nuevo costo para la cadena exportadora y podría frenar el impulso que había comenzado a mostrar el negocio en los últimos meses. Dirigentes y analistas coincidieron en que mantener el esquema de retenciones cero sería una señal de confianza y previsibilidad, especialmente ahora que se abren nuevas oportunidades de exportación con la ampliación de la cuota a Estados Unidos. Remarcaron que el costo fiscal para el Estado es bajo, con alrededor de US$150 millones al año en carne vacuna, frente al impacto positivo que la medida tiene sobre la actividad.
La medida había sido dispuesta a fines de septiembre mediante el decreto 685/2025, como parte de un paquete de alivio impositivo al agro que incluyó la eliminación temporal de las retenciones a los granos.
La Secretaría de Agricultura emitió un informe (por fortuna algo más completo que el que había presentado para con el consumo de carnes) destacando el buen desempeño exportador de las diferentes cadenas frutícolas en lo que va del año. Con datos acumulados hasta agosto, se resumió que “las exportaciones de frutas crecieron 18% en volumen y 12% en valor”.
En total se exportaron en los primeros ocho meses del año 818.705 toneladas de frutas por un monto de 856 millones de dólares, de acuerdo a los datos del INDEC.
“En el caso de frutas de pepita, la campaña 2025 registró una producción de 1,18 millones de toneladas, superando en 9% a la producción del año anterior”, celebró el organismo, dando cuenta de que “las peras fueron las protagonistas indiscutidas de la temporada, con el 56% del total de la producción del complejo (661.290 toneladas)”.
De ese total, se exportaron 290.115 toneladas fundamentalmente a Brasil, Estados Unidos, Rusia y Europa. Los ingresos que dejó esa fruta treparon entonces a los 236 millones de dólares.
En el caso de la manzana, la producción alcanzó 526.380 toneladas, representando un repunte del 15% frente a la temporada pasada. La exportación fue de 64.915 toneladas, por 52 millones de dólares con destino a Brasil, Paraguay, Rusia, Bolivia y Países Bajos, entre otros.
La provincia de Corrientes, una de las regiones ganaderas más importantes del país, atraviesa días de tensión por la creciente ola de abigeato que golpea a los productores del interior.
En las últimas semanas se multiplicaron los casos de robo de animales, faenas clandestinas y hechos de violencia rural, lo que llevó al Foro de Seguridad Rural Argentino a emitir un duro comunicado en el que advierte que la situación está “llevando a los productores al límite”.
Según el documento difundido el 22 de octubre, los departamentos ubicados sobre la costa del río Uruguay —Bonpland, Paso de los Libres, Yapeyú, Alvear, La Cruz, Santo Tomé y Virasoro— concentran los casos más graves.
“El avance del abigeato está disminuyendo la capacidad productiva y empujando a muchos a abandonar sus tierras”, señala el texto, que responsabiliza a las autoridades por la falta de respuestas y por la ausencia de fiscalías rurales en varios distritos.
“El problema es que los damnificados ya no confían en la Justicia. En vez de protegerlos, terminan siendo víctimas nuevamente del sistema”, advierte el Foro, que reclama un “cambio de rumbo urgente” para garantizar la seguridad y el bienestar de quienes sostienen la economía provincial.
La industria pesquera comenzó una ofensiva comercial para conquistar el mercado de Brasil, un gigante regional que, paradójicamente, compra volúmenes muy bajos de productos marítimos nacionales. La iniciativa se inició con la participación de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (Capip) en la “Seafood Show Latin America 2025” en San Pablo, donde el sector busca aprovechar una coyuntura geopolítica favorable para profundizar lazos y posicionar sus productos en un mercado dominado por la acuicultura.
De acuerdo con empresarios del sector, el “potencial” que tiene la Argentina “es enorme” precisamente porque el punto de partida es muy bajo. El año pasado, la Argentina exportó a Brasil 26.472 toneladas de productos pesqueros, de las cuales 21.813 toneladas fueron merluza hubbsi. Productos estrella como el langostino y el calamar sumaron volúmenes casi marginales de 1234 y 541 toneladas, respectivamente.
“No le exportamos mucho a Brasil y creemos que hay un gran potencial para desarrollar”, subrayó Agustín de la Fuente, presidente de Capip. De acuerdo con el empresario, la clave de la estrategia argentina es la diferenciación: Brasil es una potencia en la producción de acuicultura. Inunda su mercado con tilapia y camarón de cultivo. En tanto que los productos argentinos, como la merluza y el “langostino austral salvaje”, ofrecen características distintas que el consumidor brasileño debe aprender a valorar.
En la Argentina, cerca de 9.000 tambos producen alrededor de 11.500 millones de litros de leche al año y generan 187.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Sin embargo, la mastitis bovina sigue siendo una de las principales causas de pérdidas económicas en el sector.
Entre los patógenos más frecuentes, el Staphylococcus aureus representa un desafío complejo: está presente en casi todos los rodeos y responde mal a los tratamientos antibióticos, lo que genera altas tasas de contagio y un fuerte impacto en la productividad.
Frente a esta problemática, un equipo del Instituto de Investigación de la Cadena Láctea (INTA-CONICET) y la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral (FBCB-UNL) desarrolló una vacuna experimental de origen local que demostró ser eficaz en condiciones de campo.
“Los resultados observados son muy prometedores. En los animales vacunados logramos reducir un 60,7 % los nuevos casos de infecciones intramamarias y prolongamos el tiempo hasta la aparición de una nueva infección”, explicó la investigadora Cecilia Camussone, integrante del proyecto.