En un mundo cada vez más interconectado, donde las distancias se acortan por intereses compartidos más que por cercanías geográficas, el Mercosur y Vietnam podrían haber encontrado un punto de encuentro. En los últimos años, los vínculos entre el bloque sudamericano y el país del sudeste asiático comenzaron a intensificarse con el objetivo de avanzar hacia un acuerdo comercial que facilite el intercambio de bienes, abra mercados y consolide una relación estratégica.
Desde Hanoi, las señales han sido consistentes. Vietnam ya concluyó su revisión interna y está listo para iniciar negociaciones formales de un Tratado de Libre Comercio con el Mercosur. Lo confirmó el propio presidente de la Asamblea Nacional, en una serie de encuentros bilaterales con funcionarios del bloque. El entusiasmo vietnamita es grande, y encuentra sustento en que su economía en crecimiento necesita insumos agrícolas y alimentos, mientras que sus industrias textiles, electrónicas y manufactureras buscan nuevos destinos.
Del este lado del mundo, la propuesta también empezó a ganar peso político. Fue el presidente brasileño Lula da Silva quien, ejerciendo la presidencia pro témpore del Mercosur, empujó la idea en su reciente visita a Hanoi. Habló de carne, aviones, inversiones y logística. En paralelo, gobernadores de provincias argentinas como Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos viajaron al país asiático a buscar más y mejores canales para productos como carne porcina, lácteos, cítricos y legumbres. Y se encontraron con un interlocutor dispuesto.
Como todas las semanas, el mercado ganadero de Rosario (Rosgan) difundió su informe semanal en y en esta oportunidad encendió una alerta sobre el presente y futuro de la ganadería argentina., justo en un momento en que la actividad atraviesa buenos indicadores de rentabilidad.
Concretamente, el Rosgan apuntó a los datos oficiales difundidos por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) correspondientes a la primera campaña de vacunación contra la fiebre aftosa en 2025 confirman una nueva caída en el stock bovino total, con un foco aún más preocupante: la pérdida sistemática de vientres.
Este año se vacunaron 49,4 millones de cabezas, lo que representa 1,3 millones menos respecto al año pasado, una baja del 2,4 % interanual.
Pero el dato que más inquieta al sector es que 825 mil hembras salieron del sistema: 406 mil vacas y 418 mil vaquillonas menos, lo que refuerza un proceso de liquidación que viene profundizándose desde hace al menos cuatro años.
Haciendo caso al dicho de que la unión hace la fuerza, dos firmas nacionales del universo Agtech –Calice y Puna Bio– anunciaron una colaboración para “acelerar el desarrollo y la expansión global de nuevos productos biológicos”, creados para mejorar la salud del suelo y mejorar la productividad agrícola.
Puna Bio cobró relevancia en los últimos años por desarrollar bioinsumos a base de microorganismos extremófilos –bacterias que vive en condiciones extremas desde hace millones de años- extraídos de la puna, a partir de los cuales lograron regenerar suelos degradados y aumentar rindes entre un 10% y un 15%.
En 2024 fue destacada por su trabajo para potenciar cultivos y regenerar suelos, y fue reconocida por la Fundación Norrsken como una de las 100 startups con mayor potencial de impacto global.
Calice, por su parte, desarrolló la plataforma Nodes, que permite realizar ensayos virtuales mediante tecnología de IA y simulaciones digitales, orientando el diseño de productos biológicos y facilitando el análisis de su impacto en los cultivos.