“Game changer”: Esta expresión se usa para nombrar algo que altera por completo una situación existente. Así lo sintieron los técnicos de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) en las encuestas sobre el pulso de la campaña agrícola en la última semana. El retroceso del precio de la urea abrió la puerta a la fertilización en trigo y a un nuevo récord en maíz.
Los investigadores de la Bolsa de Comercio de Rosario señalaron que, aunque no suele ser normal aplicar nitrógeno después de la siembra en la región núcleo, los productores evalúan hacer refertilización a gran escala. El objetivo es apuntalar el potencial de rendimiento “en una campaña en que la falta de agua no se ve como una limitante y generar los kilos necesarios para superar los márgenes económicos”.
En Carlos Pellegrini se observa una reactivación en las ventas de fertilizante y muchos productores planean completar las aplicaciones durante el macollaje. En María Susana y Bigand, la decisión de refertilizar dependerá de que las condiciones climáticas acompañen el desarrollo del cultivo y de que la tendencia bajista del precio de la urea se mantenga. En Aldao consideran que agosto ofrecerá una buena oportunidad para realizar aplicaciones complementarias si el clima acompaña como hasta ahora.
Pese al alivio, los técnicos coinciden en que la superficie destinada al trigo ya está definida. “La siembra está cerrada, no habrá un aumento del área”, resumen en la región núcleo. El elevado precio que tuvo el fertilizante al inicio de la campaña incidió de manera significativa en las decisiones de los productores, ya que la nutrición, principalmente urea y fosfato monoamónico, explica el 35% de los costos del cultivo. Como resultado, la intención de siembra se redujo un 12% respecto de la campaña pasada.
Por Ricardo Héctor Maich.
“…los mitos buscan explicar el origen del universo y los fenómenos naturales a través de dioses y seres sobrenaturales, las leyendas son relatos basados en hechos o personajes reales…” (IA).
En la información sujeta a debate, o en su defecto un intercambio de ideas, confluyen distintas fuentes, a saber: Climate Prediction Center – ONI – NOAA (www.cpc.ncep.noaa.gov), Atlas de potencial de rendimiento y brecha de rendimiento (www.yieldgap.com) y Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba (FCA-UNC).
El cultivo objeto de estudio fue trigo conducido en secano. Se optó por cultivares de ciclo corto y largo sembrados en dos fechas de siembra (fines de abril-mediados de mayo y fines de mayo-principios de junio) a una densidad de 200 semillas viables por metro cuadrado.
En ocasiones fue fertilizado con urea. A nivel de cultivo se midió el rendimiento en grano (kg ha-1) y se determinó la fecha de espígazón. Desde el punto de vista ambiental se midieron la cantidad de agua útil almacenada en el suelo al momento de la siembra, la sumatoria de las precipitaciones acontecidas durante el ciclo de cultivo y las precipitaciones durante el periodo crítico del cultivo (agosto-septiembre).
Para las 12 campañas agrícolas sujetas a análisis (2014-2025) se procedió a caracterizar cada barbecho estival (enero-abril) y cada ciclo de cultivo (mayo-octubre) como Niño, Niña o Neutro. Para el periodo 2014-2021 se contó con los rendimientos potenciales y regionales.
Brasil avanza de manera sostenida en un segmento estratégico para la cadena global de la soja y reduce una ventaja que durante décadas fue una de las principales fortalezas comerciales de Argentina. Se trata de la harina de soja, producto en el que el país se consolidó como el mayor exportador mundial.
“Brasil le pisa los talones a Argentina en exportación de harina de soja”, aseguró la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Las proyecciones para este primer semestre del año ya ubican las exportaciones brasileñas de harina de soja por encima de 12,3 millones de toneladas, muy cerca de 13,3 millones estimados para Argentina.
“Este escenario es el resultado directo de la fuerte expansión de crushing de nuestro vecino país, que cerró 2025 con un volumen récord de 58,7 millones de toneladas procesadas, un 22,8% más que en 2021″, señaló la entidad.
El informe explicó que, históricamente, Argentina ha sostenido una posición de liderazgo en el mercado de exportación de harina de soja. Sin embargo, mientras que la molienda local registra un sendero virtualmente estancado, la industria del procesamiento en Brasil mantiene un crecimiento sostenido año tras año.
Proyectan que en el acumulado del primer semestre Argentina termine exportando “solo” 8% más que Brasil. Esta brecha se achica significativamente respecto del 86% registrado en 2021 y del 23% observado durante el primer semestre de 2025.
“Uno de los factores que impulsa este fenómeno es la promoción a la industria de biodiesel del país vecino, que ubica a la demanda de aceite de soja en máximos históricos. Como contrapartida, se produce una mayor oferta de harina de soja, lo que lleva a Brasil a niveles de competitividad cada vez mayores. Esto afecta de forma directa el principal producto exportador de Argentina y el principal determinante del precio de la soja en el mercado interno", concluyó la BCR.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y su ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, volvieron a inaugurar en la localidad de Laprida un nuevo frigorífico municipal que se especializará en porcinos. Desde la gestión bonaerense, se consideró esta obra como “estratégica para el desarrollo productivo local porque permitirá agregar valor en origen, generar empleo y mejorar el abastecimiento de carne en el distrito y la región”.
No es el primer frigorífico de pequeña escala que el gobierno apuntala en el interior de la provincia. Y es que Rodríguez destacó que la iniciativa forma parte de una política pública destinada a fortalecer las economías locales y sostuvo que “cuando agregamos valor en origen estamos generando más trabajo, más oportunidades y mejores condiciones para nuestros productores y consumidores. Este frigorífico es una herramienta concreta para impulsar el desarrollo de Laprida y de toda la región”.
La planta, de gestión municipal y con habilitación para tránsito provincial, cuenta con capacidad para faenar hasta 30 animales por día y emplea a 12 trabajadores. Esta habilitación permitirá comercializar la producción local no sólo dentro del distrito, sino también en otros municipios bonaerenses, ampliando las posibilidades de abastecimiento y desarrollo comercial de la región.
Su puesta en marcha fue posible a partir del trabajo conjunto entre el Municipio y el Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense en el marco del programa Frigoríficos en Marcha, que brindó asistencia técnica y financiamiento para la elaboración del proyecto, la construcción del establecimiento, la adquisición de equipamiento y su habilitación operativa.
La mayor parte de los productores de alfalfa empezaron en la actividad por necesidad, para abastecer su tambo o planteo ganadero. Pero los últimos años el sector se ha profesionalizado de manera tal que son muchos los que optaron por abocarse plenamente a ese mercado, mirando con muy buenos ojos el potencial enorme que hay no sólo en la demanda interna sino también en la exportación.
Ese es el camino que ha hecho Edgar Carignano desde Colonia Las Pichanas, una pequeña localidad cordobesa del departamento de San Justo. Acumula 15 años en el sector, ya no se dedica a la producción lechera y únicamente hace alfalfa, abasteciendo con sus rollos a productores de Argentina y el mundo.
En épocas de sequía, como las que hubo años atrás, este es un sector muy beneficiado por la alta demanda, ya que brinda alimento cuando no hay pasto natural. En años más bien llovedores, como el anterior o el actual, la situación es más compleja porque el mercado interno está saturado.
Pero ese es uno de los factores que dinamiza la producción, porque la obliga a virar hacia la exportación, un mercado que exige profesionalizarse aún más.
“Todo esto vino demasiado rápido porque en los años secos no mirábamos mucho la calidad, había mucha demanda y lo que hacías te lo compraban. Pero estos años húmedos que hay más forraje, tuvimos que empezar a adoptar los estándares de calidad que exigía la exportación”, explicó el productor.
Con riego y muchos y buenos datos, la novel Chacra Aapresid Latitud 28 quiere hacer historia con cultivos de invierno de alto potencial, aumentando el potencial estival y dando estabilidad a los rindes en el NOA.
Entre otros logros, ya consiguieron triplicar los rendimientos de trigo, aumentaron un 60% los rindes de soja y 30% de maíz, respecto a los cultivos a secano de la región. Hitos importantes en apenas 4 años. Y van por más.
La Chacra Aapresid Latitud 28 reúne a productores del este de Catamarca y oeste de Santiago del Estero que tienen en común la agricultura bajo riego por aspersión y la inclusión de maíz con destino a semilla en sus rotaciones.
Su objetivo es alcanzar una producción sustentable en campos cercanos a localidades como Puerta Grande (Los Altos), El Abra, Bañado de Ovanta y Frías.
Para lograrlo apostaron a la metodología de Sistema Chacras que combina, en el lote, el saber científico con la experiencia de los productores y las tecnologías de las empresas. En este caso junto a investigadores de INTA y de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.
Agropecuaria Mistol Ancho, Establecimiento San Patricio, Ea. Marmak, Grupo Delotte, LIAG SAU y La Guapeada S.A, son algunas de las empresas que están detrás de esta revolución.
En principio, pusieron en marcha dos líneas de trabajo: acortar la brecha productiva mediante nutrición y riego estratégicos y sostener la salud del suelo y su capacidad productiva.
Cuando dejó Mercedes, Corrientes, para estudiar Agronomía en la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Sofía Cano Alfañar no imaginó que años más tarde investigaría en algunos de los centros académicos más prestigiosos del mundo. Hoy, a los 34 años, la correntina cursa un doctorado en Holanda, tras haber trabajado y estudiado en Estados Unidos, Hungría y España, en una trayectoria que comenzó entre campos, arrozales y una temprana fascinación por las plantas y la naturaleza.
Su historia está lejos de ser lineal. Incluye mudanzas, desafíos con el idioma, becas internacionales, años de trabajo en laboratorios de genética vegetal y una constante búsqueda de formación. Pero también conserva la impronta de aquella joven que encontró en el agro una vocación y que hoy trabaja en proyectos que buscan transformar residuos vegetales en nuevas fuentes de proteínas para consumo humano. Busca revalorizar residuos de plantas del tomate.
Nació y creció en Mercedes, una ciudad profundamente vinculada a la producción agropecuaria. Su familia no era propietaria de campos, pero mantenía una estrecha relación con la actividad rural. “Mi padre y mis tíos siempre tuvieron una relación con el sector, pero como mecánicos; arreglaban maquinarias para el campo”, recuerda a LA NACION.
Su infancia transcurrió entre la escuela, los paisajes rurales y una curiosidad permanente por la naturaleza. Sin embargo, hubo un momento que marcó un cambio decisivo en su vida. “Pasé de compartir un salón de clase con 30 compañeros a compartir uno con solo 17. Eso me cambió completamente porque me potenció y descubrí una Sofía responsable que disfrutaba estudiar”, cuenta.