La Confederación Brasileña de Agricultura y Ganadería (CNA), entidad gremial que representa los intereses del campo en ese país, solicitó el al Ministerio de Minería y Energía que aumente de manera urgente la mezcla obligatoria de biodiésel con gasoil para asegurar el abastecimiento interno del combustible a precios razonables.
El corte obligatorio a nivel nacional en Brasil es del 15% y CNA pidió que sea elevado al 17% ante el considerable aumento del precio internacional que están registrando los combustibles luego del ataque a Irán por parte de EE.UU. e Israel.
Por medio de una carta enviada al ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, la entidad gremial recordó que, tras el inicio de las tensiones, el precio del barril de crudo Brent alcanzó los 84 dólares, acumulando un aumento de hasta el 20% respecto del valor de de finales de febrero de este año.
Según la CNA, tomando como referencia episodios recientes de tensión global derivados de conflictos armados, como el de 2022 (conflicto ruso-ucraniano), cuando el precio del barril de crudo Brent subió un 40% en el primer semestre, se observó un aumento promedio en los precios mayoristas y minoristas de gasoil del 21% y el 23% respectivamente.
“En este contexto, anticipando los posibles impactos en la población brasileña, el avance de la mezcla de biodiésel representa una medida importante y sostenible para ampliar la oferta de combustible en el mercado interno, reducir la presión sobre los costos logísticos y fortalecer la seguridad energética nacional”, aseguró el presidente de la CNA, João Martins, en la carta.
Con el marco de una buena campaña agrícola y un panorama firme para la ganadería, arranca el martes la temporada de megamuestras a campo. Expoagro abrirá en San Nicolás las puertas de su edición número veinte, que se extenderá hasta el viernes.
“En 20 años hubo al menos 20 hitos que marcaron cada exposición”, señaló Diego Abdo, gerente de Comunicación de Exponenciar. Y recordó que “pasó de ser una muestra itinerante a predio estable, de local a internacional, de física a virtual, de puramente fierrera a incluir toda la cadena agroindustrial”. En definitiva, dejó de ser una vidriera a ser un espacio para interactuar y concretar los negocios”.
Productores, empresas de insumos y servicios, bancos y startups del agro convergerán en el predio para generar negocios y fortalecer alianzas estratégicas, Expoagro volverá a ser un espacio que integra tecnología, conocimiento, financiamiento e innovación.
Este año la muestra tendrá más de 700 expositores, con más de 100 empresas nuevas y recuperadas, y 12 plots. Tendrán presencia 11 entidades bancarias públicas y privadas. En el espacio agtech habrá 29 startups.
En materia ganadera, habrá remates vía streaming y televisión, con la participación de nueve casas consignatarias, y la presencia de las asociaciones de razas como Angus, Braford, Brangus, Brahman, Hereford, Limousin, Sanga y Senepol, con diferentes actividades.
En el valle inferior de Río Negro, donde el riego transforma la aridez patagónica en tierras productivas, Edgardo Tejeda construyó paso a paso un proyecto ganadero que nació con apenas 30 vacas Angus y hoy aspira a consolidarse como una cabaña de referencia. Tercera generación de productores, este criador radicado en Viedma combina su trabajo en el ámbito técnico con la pasión por la ganadería que heredó de su familia.
Tejeda vive en esa ciudad, pero su establecimiento está en el Idevi, el Instituto de Desarrollo del Valle Inferior, una región creada a partir de un proyecto impulsado décadas atrás con apoyo internacional. “Fue un valle generado a partir de la FAO y tuvo que ver mucho el Idevi. Es un valle que le costó mucho crecer, pero hoy está muy pujante como el norte de la Patagonia”, cuenta a LA NACION.
Según explica, el desarrollo reciente del norte patagónico se apoya en la llegada de inversiones privadas y nuevas actividades productivas. “Todos los valles de Patagonia están creciendo mucho con el arribo de empresas privadas con el tema del avellano y ahora la ganadería”, señala.
Su vínculo con el campo viene de lejos. Tejeda nació en una familia de productores de La Pampa, descendiente de inmigrantes españoles. “Soy pampeano, del norte de La Pampa, de una colonia inglesa que se llama Inés y Carlota, una colonia muy chiquita”, relata.
Las escuelas agrotécnicas salesianas vienen consolidando un proceso sostenido de incorporación y formación de mujeres en el ámbito rural. Lo que durante décadas fue un espacio casi exclusivo de varones hoy muestra un cambio estructural, donde hay más estudiantes mujeres, más egresadas y mayor continuidad en estudios superiores vinculados al sector productivo. A propósito del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora hoy, el Instituto Don Bosco Por Los Jóvenes, recordó que desde hace casi 30 años ponen en valor el crecimiento de la participación femenina en el agro donde cada vez más estudiantes y profesionales ocupan espacios históricamente dominados por hombres.
En la Escuela Agrotécnica Salesiana Nuestra Señora de la Candelaria, en Río Grande, la educación técnica rural comenzó formalmente en 1946 y durante muchos años estuvo destinada exclusivamente a varones. En 1997 ingresó el primer grupo de aproximadamente 25 alumnas en una comunidad de 250 estudiantes varones. Ese momento representó el inicio de una transformación que hoy, 29 años después, se refleja en los números y en las trayectorias profesionales.
“En la escuela todos reciben herramientas para poder desempeñarse en el campo en tareas similares. Las chicas participan de esquila, yerra, nacimientos, pariciones e inseminación artificial. Lo hacen tanto chicas como varones, y muchas veces las chicas con más entusiasmo que los varones. Siempre se trató de que las tareas fueran las mismas para todos, salvo alguna situación particular. Desde primer año —cuando ingresan con 11 o 12 años— comienzan a trabajar con herramientas, materiales y mantenimiento de los sectores de la escuela, además del ciclo básico de materias comunes”, resumió Carolina Asencio, docente de la Escuela Agrotécnica Salesiana Nuestra Señora de la Candelaria de Río Grande.
La Cooperativa de Productores de Colonia Liebig, con su marca Playadito, fue la empresa yerbatera número 1 del 2025, con ventas totales al mercado interno por 56,7 millones de kilos, por encima de la también correntina Las Marías, que terminó segunda con despachos en las góndolas locales por 49,05 millones de kilos. La otra novedad es que las firmas cordobesas CBSé y Verdeflor se consolidaron como tercera y quinta, respectivamente, y desplazaron más a las firmas misioneras, a pesar de que Misiones ostenta la gran mayoría de las empresas yerbateras del país (se calcula que hay más de 200) y que es la “dueña” del 80% de la materia prima. El 20% restante proviene de Corrientes.
Según cifras del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) a las que accedió LA NACION, sobre despachos de yerba empaquetada, a Playadito, Las Marías y CBSé, le siguieron La Cachuera (4°), Rosamonte (6°), Yerbatera Misiones SRL (7°), Cooperativa Agrícola Mixta de Montecarlo (8°), Llorente y Cía (9°) y Piporé (10°). En tanto, del 11° al 20° puesto, el ranking se completó con Andresito (11°), Cachamate (12°), Romance (13°), Navar (14°), Establecimiento Imhoff (15°), Cooperativa de Trabajo La Hoja (16°), Bonafé (17°), La Cumbrecita (18°), SANESA (19°) y Mate Rojo (20°).
El año pasado, las ventas de yerba mate crecieron apenas un 3%, a 266,8 millones de kilos desde los 258,8 millones en 2024, pero aún están lejos del récord de 2023 con 285,3 millones de kilos. Esos son los datos del INYM de “yerba mate pura” despachada al mercado. Sin embargo, si se computan los datos de la cantidad de kilos de yerba mate empaquetada (con el cual se elaboró este ranking), las ventas de 2025 entonces ascendieron a 296 millones de kilos. ¿Por qué la diferencia de casi 30 millones de kilos? Corresponde a poleo y otras hierbas, que algunas marcas mezclan en su producto.
La Ley de Modernización Laboral (Nº 27.802), vigente desde el pasado viernes, contiene –además de una reforma laboral– la implementación de un régimen de amortización acelerada en el impuesto a las Ganancias que pone especial énfasis en inversiones agropecuarias.
El Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) está destinado a Pymes, que en el caso del sector agropecuario comprende a empresas con una facturación anual de hasta 22.744 millones de pesos
La norma general correspondiente a la Ley del impuesto a las Ganancias determina que los bienes se amortizan según su vida útil económica, donde la maquinaria, por ejemplo, cuenta con plazos generales de 5 a 10 años.
El RIMI contempla ahora la posibilidad de amortizar en una sola cuota las inversiones realizadas en “equipos de riego agrícola y/o equipos de alta eficiencia energética, bienes semovientes amortizables (ganado) y mallas antigranizo”.
Un aspecto importante es que la norma no dispone montos mínimos de inversión para acceder al beneficio, lo que implica, en los hechos, que el régimen está diseñado para aplicar un subsidio indirecta general a tales inversiones.
El sector porcino argentino comenzó 2026 con indicadores positivos en producción, exportaciones y consumo interno, según un informe elaborado por el equipo técnico de PORMAG sobre los principales indicadores del mercado correspondientes al mes de enero.
De acuerdo al reporte, la producción de carne porcina alcanzó las 67.135 toneladas equivalentes res con hueso, lo que representa un incremento interanual del 9,9% respecto al mismo mes del año anterior.
Este crecimiento refleja la continuidad del proceso de expansión que viene mostrando la actividad en los últimos años, con mejoras en eficiencia, productividad y tecnificación dentro del sistema productivo.
Uno de los cambios más notorios del inicio de 2026 se dio en el comercio exterior. En enero ingresaron al país 3.072 toneladas de carne porcina, un volumen que marca una caída interanual del 33% en las importaciones.
Según el informe, esta baja consolida una tendencia descendente que ya se había observado durante 2025 y refuerza el mayor protagonismo de la producción nacional en el abastecimiento del mercado interno.
Aunque el precio del petróleo suele tomarse como el principal termómetro económico del impacto de la guerra en Medio Oriente, el conflicto afectó aún más fuertemente el precio del gas (en especial, el comercio de GNL, en buques metaneros) y el de los fertilizantes, cuyo principal insumo es, precisamente, el gas que, por caso, explica el 80% del costo de la producción de la urea, el principal fertilizante nitrogenado.
Eso tiene una importancia decisiva para el campo argentino. Guido D’Angelo, economista e investigador de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) precisó a Infobae que cerca del 50% del consumo de fertilizantes de la Argentina es importado y que en 2025 el país había encadenado dos años seguidos de aumento de las compras, algo que hace tiempo no sucedía.
El año pasado el país importó poco más de USD 2.000 millones de fertilizantes, un aumento del 38% respecto de 2024, salto que en parte se debió a una parada técnica de Profertil y al temporal en Bahía Blanca, que también afectó la operación de la principal planta de producción de fertilizantes del país.
Los dos principales renglones de importación de fertilizantes, precisa un estudio de la BCR, son la urea, clave en la producción de trigo y maíz, y el fosfato monoamónico, MAP, el principal fertilizante fosfatado, de uso en el caso de la soja. La importación de fertilizantes potásicos tiene menor peso y se distribuye entre una amplia variedad de productos.
La Mesa de Enlace aprovechará un encuentro con el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, este martes en Expoagro para hablar con el funcionario sobre la realidad del sector. Y estos temas formarán parte de la agenda: infraestructura y el INTA y, si termina de cerrarse el consenso al interior del bloque rural, semillas. Esto último es de gran relieve debido a la discusión abierta sobre el reconocimiento a la propiedad intelectual en autógamas como la soja y el trigo. Es un asunto donde la industria semillera ha advertido que por la falta de un reconocimiento acorde a los nuevos tiempos la inversión quedó retrasada, por ejemplo, versus Brasil que hoy tiene más productividad en soja.
El encuentro se hará desde las 16 y será el corolario de otras actividades que, por su parte, habrá desarrollado antes el Gobierno en la muestra. A las 10.30, la presentación de créditos por parte del Banco Nación, y a las 13 también préstamos del BICE. “El Banco Nación la va a romper”, dijo una fuente que, ante la insistencia sobre qué llevará el BNA esquivó dar más detalles.
En cuanto a la movida del BICE, a las 13 primero hablarán integrantes del equipo económico del Ministerio de Economía. Será en la charla “Producir, transformar y exportar. El momento de invertir es ahora” y expondrán Federico Furiase, secretario de Finanzas; y Martín Vauthier y Felipe Núñez, ambos estos últimos directores BICE. Los tres son los referentes, además, de Las Tres Anclas en el streaming Carajo. Tras el cierre de esa charla Iraeta y el presidente del BICE, Maximiliano Voss, anunciarán créditos para el sector ganadero bovino. Eso será en el auditorio de Agronegocios de la Exposición.
La reciente autorización de una vacuna contra la fiebre aftosa producida por la empresa brasileña Ourofino Saúde Animal marca un punto de inflexión en el sistema sanitario ganadero argentino.
La aprobación fue otorgada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) a través del mecanismo de equivalencia, un procedimiento técnico que permite habilitar productos ya evaluados y aprobados en otros países bajo estándares sanitarios comparables.
Para el sector ganadero, esta decisión tiene un impacto directo en la estructura de costos de producción, ya que la vacuna antiaftosa constituye un insumo indispensable para mantener el estatus sanitario del rodeo nacional, condición clave para sostener las exportaciones y el posicionamiento de la carne argentina en los mercados internacionales.
Durante años, los productores señalaron que el precio de este insumo representaba un costo significativo dentro del esquema productivo. La escasa competencia en el mercado limitaba las alternativas disponibles y mantenía valores elevados en un producto que es obligatorio dentro del calendario sanitario.
El procedimiento de equivalencia utilizado por el SENASA no implica una reducción en los controles sanitarios, sino la aplicación de un mecanismo técnico reconocido internacionalmente.
A través de este sistema, se verifica que la vacuna cumpla con los mismos estándares de calidad, seguridad y eficacia exigidos para los productos aprobados en el país. Este tipo de validaciones ya se ha utilizado previamente en otras vacunas veterinarias, permitiendo agilizar los procesos regulatorios sin comprometer el nivel de exigencia sanitaria.