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La decisión del Gobierno de extender finalmente la baja de retenciones que anunció de manera temporal a principio de año podría implicar un ingreso de dólares adicional por liquidación de granos en la próxima campaña cuya siembra comenzará en los próximos meses. En el mercado estiman que eso redundaría en unos USD 4.000 millones más.

El mes que se termina asoma como el julio con mayor cantidad de granos vendidos al exterior en los últimos 20 años, de acuerdo a fuentes de la industria cerealera. En el sector privado creen que habrá dos efectos en el agro por la extensión de la baja de alícuotas de derechos de exportación: sobre la cosecha gruesa del año próximo, y este año una aceleración de ventas de granos remanentes, que suman unos USD 14.000 millones.

Sobre el primer aspecto, mencionan que una baja de retenciones puede hacer aumentar la cantidad de superficie sembrada de cara a la próxima campaña, lo que implicaría un mayor volumen de producción, por unos 13 millones de toneladas adicionales, unos 10 millones explicadas en soja y 3 millones, en maíz. Son dólares que ingresarán a la economía, en todo caso, en la primera mitad de 2026.

En el próximo mes de agosto la Argentina concretará su primer embarque de maíz con destino a China, un hito histórico ya que se trata de un mercado estratégico para el cereal argentino.

El “line up” de la agencia marítima Nabsa refleja un embarque de 24.718 toneladas de maíz desde la plataforma de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) en el Puerto de Quequén, el cual será embarcado a mediados del próximo mes.

Si bien la habilitación oficial de exportación de maíz argentino hacia China está vigente desde mayo de 2023, el gobierno chino aún no había concretado la autorización de ningún embarque del cereal procedente de la Argentina.

Sin embargo, en el actual contexto geopolítico, el gobierno chino –si bien no se encuentra alineado con el de Javier Milei– le interesa contar con un proveedor alternativo de productos forrajeros mientras negocia un acuerdo comercial con Estados Unidos (esta semana, representantes de ambos países se encuentran en Estocolmo para realizar una nueva ronda de conversaciones).

El presidente del Senasa, Pablo Cortese, renunció hoy después de que escalara un conflicto institucional en el organismo y comercial entre laboratorios veterinarios por la importación y aprobación para su comercialización de vacunas antiaftosa para el ganado. El funcionario tenía 33 años de carrera dentro del ente sanitario y había asumido como máxima autoridad con la asunción del gobierno de Javier Milei. Según confirmaron diversas fuentes a LA NACION, la exvicepresidenta del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), María Beatriz “Pilu” Giraudo, será la nueva presidenta del organismo sanitario. Su designación se hará efectiva este martes.

Según fuentes cercanas a Cortese, su salida se dio por las tensiones internas que generó la desregulación del ingreso de vacunas contra la fiebre aftosa, provenientes de Brasil, y el cruce entre dos importantes laboratorios del país. “Se cansó. Es un técnico, no político”, aclararon las fuentes consultadas. Trabajaba desde 1992 en el organismo donde comenzó su carrera como monitoreador de frutas cítricas. Algunas fuentes creen que se iría al sector privado.

A mediados de julio, el laboratorio Biogénesis Bagó mandó una carta documento a Cortese y una intimación de pedido de información al secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, para que brinden información sobre la aprobación de ingreso de 8300 dosis de la vacuna antiaftosa “Ourovac aftosa Biv”, provenientes del laboratorio Ourofino Saúde Animal de Brasil e importadas por Tecnovax SA. Esto en medio de una disputa por la flexibilización de la importación.

Para el sector lechero, esta edición de la Expo Rural de Palermo fue particular. No solo porque volvieron los reproductores Holando a la pista, aunque solo con ocho animales y con mucho esfuerzo de Teodoro Mulder de la Cabaña El Solaz. El aporte de la jura de Leonardo García en la pista hizo mucho por enaltecer la tradición de la raza, que recuperó después de muchos años el paso por la arena y que volverá a poner campeones en la inauguración.

De alguna manera, en los últimos años las charlas organizadas por la Comisión de Lechería de la Sociedad Rural Argentina venían a suplir algo de esa ausencia del sector en la principal vidriera del campo. Fueron muchos los expositores, pero aún más quienes colmaron la sala del auditorio Ceibo en el predio.

Para varios, la convocatoria del viernes sonaba polémica por el título: hacía alusión a “25 años de estancamiento en el sector lechero”, teniendo en cuenta que han pasado muchas cosas desde el inicio de los 2000, que fueron trágicos para el sector con todos los condimentos climáticos. Lo cierto es que, hace dos campañas, la lechería empieza a levantar la cabeza y vislumbra un horizonte más promisorio.

El primero en hacer una semblanza de la situación general del sector fue Ezequiel de Freijo, responsable del Instituto de Estudios Económicos y Negociaciones Internacionales de la SRA. Lo primero que remarcó es que este negocio sigue siendo atractivo para el mundo.

La postal del agro argentino está lejos del relato de una potencia en ascenso. Aunque las exportaciones de granos aportan divisas vitales para la economía, el núcleo empresarial del ecosistema agrícola, particularmente las compañías de insumos, tecnología y servicios, atraviesa una profunda crisis estructural, que combina márgenes cada vez más ajustados, caída del financiamiento, sobreendeudamiento y cambios en el modelo productivo.

A la cabeza de este derrumbe se encuentra Los Grobo, uno de los mayores grupos agroindustriales del país, que en febrero solicitó su concurso preventivo de acreedores con una deuda superior a u$s200 millones. La empresa, que había diversificado operaciones en acopio, producción y venta de insumos, reconoció pérdidas acumuladas por $36.619 millones y una caída del 12% en sus ingresos medidos en dólares. Su controlada Agrofina, especializada en agroquímicos, también pidió concurso y su casa matriz avanza con un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) para obtener alivios laborales.

Surcos, otra insumera de peso, enfrenta un frente aún más complejo. A la par de su convocatoria, acumula más de $1.000 millones en deudas con casi 600 acreedores y está bajo investigación penal por presunta estafa financiera, luego de colocar ON por u$s100 millones apenas semanas antes de declararse en default. La denuncia presentada por la CNV a la Justicia de Santa Fe alerta sobre posibles ocultamientos de información clave durante la emisión de deuda, que habría engañado a inversores sobre la solvencia real de la compañía.

“Desde su lanzamiento en enero, el Alfajor Full Pistacho ha sido un verdadero éxito en el mercado, con 640.000 unidades vendidas en seis meses, lo que refleja la excelente recepción de los consumidores”. Así lo informaron desde YPF, la petrolera argentina que sorprendió al incorporar el pistacho como ingrediente estrella en su línea de golosinas para estaciones de servicio.

Este dato, que ilustra la magnitud del fenómeno, revela cómo el pistacho dejó de ser un fruto seco exótico para convertirse en un insumo codiciado por las principales marcas de alimentos del país.

El furor por el llamado “oro verde” no solo ha disparado la demanda, sino que también ha generado tensiones en la cadena de abastecimiento y un marcado incremento en los precios, según reportó Bloomberg Línea.

La viralización del “chocolate Dubai” en redes sociales actuó como catalizador de una fiebre por el pistacho en Argentina. El entusiasmo de los consumidores se tradujo en un aumento abrupto del consumo, lo que a su vez provocó un alza significativa en el precio de este fruto seco.

En un avance clave para la ganadería del noreste argentino, el INTA Corrientes presentó dos nuevas variedades clonales de Pasto Nilo (Acroceras macrum): Porãve INTA y Tuguy Hovy INTA.

Estos materiales, obtenidos a través de mejoramiento genético y multiplicación vegetativa, se destacan por su adaptación a suelos con mal drenaje, resistencia a la sequía y alto potencial forrajero.

“Estas líneas clonales fueron seleccionadas por su comportamiento superior en condiciones extremas. No son semillas comunes, sino clones con características mejoradas para ambientes complicados del NEA”, explicó Silvana Consuelo Ferrari Usandizaga, investigadora del INTA y responsable del programa de desarrollo.

El pasto Nilo, introducido desde África en los años ’80 y ’90, mostró una sorprendente persistencia en potreros del INTA durante más de dos décadas. Sin embargo, la escasez de semilla comercial dificultó su expansión, lo que motivó al equipo técnico a iniciar un programa de mejoramiento genético en 2011.

A partir de una colección de 27 líneas traídas de Sudáfrica, el equipo desarrolló más de 400 líneas, de las cuales surgieron los dos cultivares actualmente inscriptos en el INASE.

La semana pasada circularon varios rumores respecto de los anuncios que haría el presidente Javier Milei en la Expo Rural, y el que sonaba con mayos fuerza hacía varias semanas era que se iban a eliminar por completo las retenciones a la carne de novillo, que eran de 6,75%. En la categoría vacas ese impuesto ya se había eliminado en la edición 2024 de Palermo.

Para sorpresa de muchos eso no sucedió. En cambio, el Presidente anunció una exigua reducción de los derechos de exportación, que quedará en 5%. Esa alícuota (que es la misma que puso el ex ministro Roberto Lavagna en 2005, cuando se impuso ese tributo a los cortes vacunos) sería “permanente”, al menos por el próximo año. Quizás haya que esperar hasta la próxima Rural para tener novedades sobre una rebaja mayor.

Tras el anuncio, nadie entiende muy bien por que no se eliminaron las retenciones a la carne teniendo en cuenta su bajo peso para las cuentas fiscales y su importante impacto en los negocios de las empresas frigoríficas. Milei tampoco anunció la ampliación de un cupo de exportación a Estados Unidos, otra posibilidad que se había deslizado.

En este escenario, el analista Víctor Tonelli calculó que de los 130 millones de dólares que el Estado hubiera recaudado de no haber anunciado modificaciones resignó solo 30 millones con esta baja de 6,75 a 5%.

En los últimos tiempos tomó fuerza la idea de que el sector ganadero es nocivo con el ambiente. Parte de la discusión está dada por una visión que pone a las vacas en el centro de la tormenta, debido a las emisiones que generan sus procesos naturales, cuyos gases se elevan contribuyendo al calentamiento global.

Conforme creció este concepto, fueron creciendo a la par ideas que contradecían este postulado, y se comenzó a poner en duda el rol perjudicial de la producción de carne. Investigadores de la talla de Ernesto Viglizzo suelen afirmar que el problema no son las vacas, y que hay que poner el ojo en otras actividades que embroman al planeta mucho más que la producción de comida.

Sin embargo, hay quienes afirman que no solo que las vacas no contaminan mucho, sino que no contaminan, o que la actividad ganadera es capaz de producir carne y a su vez secuestrar carbono, principal enemigo de la salud planetaria.

Rodolfo Bongiovanni, investigador el INTA Manfredi es uno de los exponentes de esta idea, y hace poco disertó en el Congreso Ganadero que organiza la Sociedad Rural de Rosario. “Más kilos con menos emisiones” fue el tópico de su charla, donde se resume de manera simple un desafío complejo, pero posible. Uno que involucra no solo a la producción de carne, sino también a las exigencias ambientales de los mercados internacionales y a la creciente preocupación de los consumidores.

En el acto inaugural de la 137a. Exposición Rural de Palermo el presidente Javier Milei sorprendió al sector agropecuario con una noticia largamente esperada: la baja permanente de las retenciones a las exportaciones de soja, maíz y otros productos, una medida celebrada con entusiasmo por productores y dirigentes, especialmente de la cadena sojera, que enfrentaba una campaña marcada por márgenes ajustados y una fuerte incertidumbre. El anuncio llegó en un momento clave para el mercado. Según estimaciones privadas, aún quedan por comercializarse entre 10.000 y 11.000 millones de dólares en granos [20 millones de toneladas de soja y 15 millones de toneladas de maíz, destinadas a exportación]. Ese volumen deberá operarse y liquidarse en los próximos meses para completar la campaña actual.

El sábado pasado, Milei anunció una baja de los derechos de exportación del 6,75% al 5% para la carne vacuna de novillo y aviar, del 33 al 26% para la soja y del 12% al 9,5% para el maíz y el sorgo, entre otros cultivos.

Rodolfo Rossi, presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja), calificó la medida como “muy positiva”.

“Estábamos en una situación límite en el caso de la soja. Todos los estudios mostraban una caída fuerte en superficie sembrada. Este anuncio, al ser permanente, da un incentivo a pensar que entramos en un camino de baja sostenida”, señaló.

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