Una apuesta de largo plazo que combina agro, industria y exportación. McCain, la empresa canadiense líder en el segmento papas prefritas congeladas, anunció una nueva inversión de u$s100 millones en su planta de Balcarce, al tiempo que celebra sus 30 años de presencia continua en Argentina. El desembolso, que se realizará durante los próximos cinco años, apunta a ampliar la capacidad de producción y modernizar las líneas de envasado.
La planta bonaerense es clave dentro del esquema regional: es la más grande de su tipo en Latinoamérica, procesa 400.000 toneladas de papa fresca al año y ya recibió más de u$s320 millones en inversiones desde 1995. Desde allí, McCain abastece al mercado interno, pero también exporta el 65% de su producción, principalmente a Brasil y países del Cono Sur.
Con 64.000 metros cubiertos y más de 750 empleados, la planta de Balcarce opera de manera casi ininterrumpida. Cuenta con dos líneas de papas fritas, una de puré y una de especialidades, y capacidad para almacenar hasta 100.000 toneladas de papa fresca en planta y otras 100.000 fuera de ella. Cada año produce 220.000 toneladas de producto terminado, gran parte de las cuales se destinan a exportación.
El bajo régimen de precipitaciones de la Patagonia es una gran limitante para la región. Juan Manuel Sosa le encontró la vuelta a esto y logró potenciar y diversificar la productividad de su campo, en cercanías de Gral. Conesa, en el este rionegrino.
Junto con otros tres vecinos de la región, lograron hace tiempo la aprobación para hacer un canal que permite el riego por manto de sus campos. El suyo es el último de los cuatro, pero gracias a esta obra, este año planea regar 290 hectáreas.
“En un principio teníamos un rodeo de cría al que le sumamos vaquillonas de pedigree y luego toros, con los que pudimos mejorar la genética y así armar la cabaña que llamamos La Cantera”, dice orgulloso Sosa, que expuso animales en la reciente Expo Rural de Palermo.
Hoy cuenta con 120 vacas de pedigree y 450 del rodeo general del que obtienen un destete de 80/85% en los años buenos -que son pocos- y de 70% en los malos. La hacienda se desteta con 7 u 8 meses y 240 o 250 kilos. “Pero si el clima no ayuda, hacemos destetes anticipados de 180 o 200 kilos. Lamentablemente los últimos en la zona fueron terroríficos” indicó el productor.
Esta semana llegaron a la Argentina los primeros 90 vagones graneleros cero kilómetros fabricados por la empresa china Machinery Engineering Corporation (CMEC) para ser incorporados a la línea Belgrano Cargas, que se encuentra en pleno proceso de privatización.
Los restantes 90 vagones adquiridos por la empresa estatal Trenes Argentinos Cargas (TAC) se espera que arriben al país en la segunda mitad de agosto. Cada unidad tiene una capacidad de carga de 65 toneladas de granos.
La adquisición se concretó a través de un esquema de cooperación público-privado entre el Estado argentino y las empresas agroindustriales Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Cofco y Viterra, mediante un convenio en el que las tres compañías –usuarias del Belgrano Cargas– abonaron por adelantado el flete de la importación para poder agilizar la adquisición de los vagones.
La compra de los 180 vagones se genera en el marco del proceso de privatización de la empresa Belgrano Cargas y Logística S.A., conforme a lo establecido en la resolución 1049/2025, por medio de la cual se autoriza a concretar el remate público de material rodante bajo administración de la estatal Belgrano Cargas y Logística S.A.
“La carne vacuna es el Chelsea del empleo, se lleva la copa del campeón con más de 500 mil trabajadores. Las frutas y verduras son el PSG, se llevan el título de subcampeón con más de 450 mil puestos de trabajo. En tanto, el trigo, lleva a la semifinal”, explica Nicolle Pisani Claro, economista jefa de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), en una analogía entre el Mundial de Clubes FIFA y los resultados del informe de generación de empleo de las cadenas agroindustriales.
La economista agrega que “el empleo agroindustrial argentino llena 51 estadios de la gran final”, lo que equivale a más de 4.200.000 puestos de trabajo, y que, mientras “2 de cada 10 personas, trabajan en el agro”, los granos “llenan cientos de canchas y el vino forma miles de equipos”.
El estudio detalla que las cadenas agroindustriales generan el 22% del empleo nacional privado en Argentina y se consolidan cada vez más como uno de los grandes motores de trabajo.
En el Mundial de clubes no se jugó el partido por el tercer puesto, por lo que, siguiendo el informe de FADA, el trigo se lleva el tercer lugar, aquel que tendrían que haber disputado el Real Madrid y Fluminense, con más de 400 mil. En tanto, la cadena del vino, forma más de 13 mil equipos de fútbol con los 146 mil empleos que genera.
La firma alemana Claas anunció que traerá al país una docena de tractores de producción propia, pero “adaptados a la región”.
En La Rural, donde Claas tuvo su propio stand, el vicepresidente de la compañía en la Argentina planteó que “ahora el productor está en el producto del invierno y no hay tanta actividad en el campo, y por lo tanto está en su momento de planificación”.
Reynaldo Postacchini, representante de la firma, explicó que “el productor, por distintas razones, estuvo lejos de la alta tecnología y hoy Argentina se abrió nuevamente al mundo”.
“Ahora, con la estabilidad, se viene un negocio completamente nuevo. Antes el productor compraba porque tenía un excedente o había una línea de crédito muy barata. Pero hoy el productor se está reconvirtiendo en un productor más profesional que mira los números, que son más finos, o los precios internacionales”, resumió.
“El desafío es empezar a pensar en el mediano y largo plazo”, apuntó.
Tras un final del verano con abundantes lluvias, e incluso episodios que generaron graves inundaciones, el régimen hídrico en las zonas agrícolas argentinas continuó en el otoño con altos aportes.
Y el invierno no se ha quedado atrás: por el contrario, los registros muestran que las precipitaciones han superado lo usual para esta época del año, incluyendo zonas donde históricamente es una estación seca, como el centro y sur de Córdoba.
En este marco, la perspectiva es que esta tendencia continúe: así lo muestra el pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que se conoció este jueves y presenta las condiciones de lluvias y temperaturas que se esperan entre agosto y octubre; es decir, en el final del invierno y comienzo de la primavera.
En concreto, se prevé mayor probabilidad de ocurrencia de precipitación:
A veces se parte de la idea de que los cambios políticos, sobre todo cuando se anuncian con bombos y platillos, deberían mover algunas fichas clave en el tablero agropecuario. Más aún cuando esas reformas vienen envueltas en un discurso épico, como el actual: liberar al campo de sus ataduras, reducir retenciones, achicar la maraña de trámites y abrir más espacios para el mercado. En ese contexto, aparece también la promesa de “reducir costos” y, dentro de esa agenda, el planteo de discutir el precio de los alquileres está al tope de la lista.
Para cualquiera que trabaje en la producción agrícola, el costo del arrendamiento es uno de los principales dolores de cabeza. Muchas veces define si el Excel del productor cierra o queda en rojo. En la teoría, cualquier intento de alivio económico debería incluir este punto, porque incide de manera directa en la rentabilidad.
Sin embargo, lo que se escribe en los discursos o en los borradores de política no siempre se traduce en la realidad de la tierra. La dinámica de los contratos, las expectativas de los propietarios y la presión por asegurar superficie productiva suelen imponerse a los pronósticos optimistas.
Parte de eso se evidencia en el reciente informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba, que por segunda vez en el año relevó el costo de los arrendamientos de los campos. Y el resultado, sorpresivamente, determina que los costos de los alquileres suben.
La cosecha 2024/2025 está definitivamente llegando a su fin. Luego de que culminaran las campañas productivas del girasol y de la soja, solo restan los últimos lotes de maíz y en algunos puntos del país se está terminando con el sorgo.
Sobre este último, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires trajo buenas noticias en su Panorama Agrícola Semanal (PAS): el avance en las últimas hectáreas ha permitido confirmar un estado de los cultivos mejor al que se esperaba, sobre todo en zonas que sufrieron mucho estrés térmico e hídrico durante el verano.
En concreto, la entidad porteña elevó en 100.000 toneladas su previsión de cosecha de sorgo: hasta el mes pasado, pronosticada 3 millones, y ahora actualizó la cifra a 3,1 millones.
Esto significa un crecimiento del 3,3% tanto frente a la proyección anterior, como con respecto a la campaña pasada.
“A la fecha, se ha recolectado el 95 % del área sembrada a nivel nacional, con un rinde promedio de 35,3 quintales por hectárea”, precisó la Bolsa de Buenos Aires en su Panorama Agrícola Semanal (PAS).
El presidente Donald Trump decidió aplicar un arancel del 50% para varios productos importados desde Brasil, entre ellos la carne, lo que podría generar un impacto directo en el comercio internacional del sector, según los especialistas. En la práctica, el esquema establece un arancel del 40% que se suma al 10% mínimo que ya aplica Estados Unidos, lo que deja a los productos brasileños con un arancel total del 50%. De acuerdo con los expertos, esto no representa necesariamente una oportunidad para la carne argentina, ya que es posible que el vecino país intente colocar más producción en China, nación donde ya compiten la Argentina y Brasil por sus compras y es el principal importador del mundo.
En EE.UU. Brasil comparte una cuota de importación de 65.005 toneladas con Paraguay, Japón, Irlanda y otros países, que acceden a ese mercado con condiciones arancelarias preferenciales. A principios de este mes, la cantidad de envíos de esta cuota estaba en un 99,88% completo, de acuerdo con la U.S. Customs and Border Protection [Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos]. Por fuera de la cuota Brasil ya debía pagar un arancel -igual que la Argentina- del 26,4% y ahora pasará al 76,4%, lo que torna inviable el negocio.
La Argentina y Uruguay cuentan con una cuota individual de 20.000 toneladas cada uno por año. Dentro de esta cuota se paga el arancel mínimo del 10% y 44 dólares por tonelada, un valor bajo. Fuera de la cuota, la Argentina paga un total de 36,4% que corresponde a un 26,4% adicional que ya tenía desde antes, más el 10%.
La industria argentina del biodiésel atraviesa uno de sus momentos más críticos. Las exportaciones del sector se desplomaron a niveles históricamente bajos durante el primer semestre de 2025, lo que encendió todas las alarmas en una actividad clave para la agroindustria. “En lo que va de 2025 la Argentina prácticamente no exportó nada, solo 36.000 toneladas a la Unión Europea”, advirtió Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio). Hubo una caída de precios y de demanda de ese bloque, el principal comprador.
Zubizarreta alertó que las perspectivas para lo que resta del año son incluso peores que en 2023 y 2024, dos años ya de por sí muy negativos para el rubro. En detalle, la capacidad ociosa de la industria de biocombustibles pasó del 33% en 2017 al 70% en 2024. Aún así, el año pasado se exportó aproximadamente 383.000 toneladas de biodiésel. “El contexto complejo, tanto en precios como en demanda, recortó las exportaciones a Europa. Las condiciones del acuerdo para exportar [el país tiene un acuerdo de precios que se debe respetar] dejaron un escenario actual poco favorable”, explicó el dirigente.
En este marco, uno de los mayores problemas radica en la imposibilidad de vender al principal mercado histórico: Estados Unidos. “Desde 2018 ese mercado está cerrado al biodiésel argentino por aranceles antidumping y antisubsidios que superan el 120%”, recordó. La situación se agrava al no poder acceder tampoco al mercado local, que está limitado por una ley que, según Carbio, beneficia exclusivamente a pymes.