La firmeza del precio internacional de la carne vacuna volvió a quedar en evidencia en octubre. Según el índice de precios de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el rubro alcanzó su mayor marca nominal desde el inicio de la serie. Con 146,2 puntos, la carne vacuna acumuló once meses consecutivos de aumentos y se ubicó un 15,1% por encima del nivel observado un año atrás, muy por encima del avance del índice general, que creció apenas un 5% en el mismo período.
Este comportamiento se da en un contexto en el que otras proteínas de origen animal mostraron retrocesos, y confirma lo que la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) describió como “la firmeza del mercado ante el ajustado equilibrio entre una oferta limitada y una demanda global sostenida”. El escenario de precios altos y sostenidos abre un nuevo espacio para países exportadores como Argentina, especialmente frente a la reconfiguración mundial del comercio de carne vacuna.
Aunque el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) aún no publicó sus proyecciones de octubre debido al cierre del gobierno norteamericano, los datos disponibles muestran una oferta global que crece por encima de lo previsto en los dos principales exportadores del mundo: Brasil y Australia.
La fuerte tormenta desatada ayer en gran parte de la provincia tuvo su impacto más severo en Etruria, donde el viento huracanado de casi 200 kilómetros por hora arrasó con una planta de silos, galpones y ocasionó innumerables pérdidas.
Las instalaciones de la familia Daghero, ubicada al margen de la localidad del departamento San Martín, era la base de operaciones de la producción agrícola que la familia realiza en distintos campos ubicados en la región. Allí almacenaban y acondicionaban sus granos, tenían sus propias unidades de transporte y hasta producían pellets de alfalfa para consumo propio y comercialización. Las pérdidas fueron casi totales.
“Mi padre comenzó con esto hace 30 años, bien de abajo, y pudo construir con mucho esfuerzo todo esto. Fueron 10 minutos de un viento muy fuerte que se llevó todo”, contó resignado Santiago Daghero, uno de los tres hermanos que trabajan junto a su padre en la empresa familiar.
Estiman que el pico de las ráfagas ocurrió entre las 21 y las 22 horas del sábado y las estructuras no lograron resistirlas. Según detalló Santiago, había tres norias, 8 silos, dos camiones guardados, un galpón de descarga y una habitación de comandos con paneles recientemente comprados que se perdieron por completo.
El endulzamiento inducido por frío en papa representa un problema productivo y económico relevante para la agroindustria, especialmente en la elaboración de papas fritas y snacks. Un equipo de investigación del INTA Balcarce avanza en el desarrollo de una nueva variedad que puede almacenarse a bajas temperaturas y por más tiempo, luego de la cosecha. Avanzan con la inscripción en el Registro Nacional de Cultivares.
Gabriela Massa, investigadora del INTA Balcarce, explicó que “la papa es un cultivo clonal, lo que restringe las mejoras genéticas convencionales. Por eso, la edición génica representa una oportunidad tecnológica para generar nuevas variedades con mejor calidad poscosecha”.
La evaluación del equipo de investigación demostró que Piru INTA tiene una mejora de la calidad industrial de los tubérculos destinados a fritura, disminuye la formación de compuestos oscuros y reduce la generación de acrilamida, contribuyendo así a la inocuidad del alimento. Esta variedad puede almacenarse a temperaturas de cuatro grados centígrados hasta 120 días.
Hace dos años, en Agritechnica, la feria agrícola más importante del mundo, apareció por primera vez una máquina que rompía todos los moldes: la Nexat, un “multiprocesadora” capaz de sembrar, cosechar, fumigar y fertilizar con el mismo bastidor modular. En ese entonces, una crónica de este medio destacaba que la Nexat parecía un “transformer”, con un chasis “como un mecano” al que se le podían acoplar módulos en menos de diez minutos.
Hoy, esa visión ya no es solo un prototipo, sino que de acuerdo a lo que explican los fabricantes, es una plataforma de producción real, operativa en varios continentes, que consolida su apuesta por la automatización, la eficiencia y la sustentabilidad.
Desde su lanzamiento, Nexat ha crecido mucho más allá de su fase de desarrollo conceptual. La compañía alemana fundada en 2017, según su página web, pasó de mostrar un prototipo a desplegar más de veinte unidades en operación, y planea seguir expandiéndose.
En sus orígenes, la Nexat llamó la atención por su versatilidad: dos motores de alto rendimiento, ruedas motorizadas, cabina giratoria y la capacidad de intercambiar módulos para diferentes tareas agrícolas. La versión de cosecha, por ejemplo, tiene un rotor de 5,8 metros y una tolva de decenas de miles de litros.
La gran humedad disponible en el suelo, como consecuencia de las lluvias registradas durante 2025, permitiría alcanzar rendimientos de entre 100 y 120 quintales por hectárea en maíces tempranos bien implantados en la zona núcleo. Sobre esta base hídrica, la recomendación de los técnicos es implementar un paquete completo de fertilización combinada que posibilite expresar el máximo potencial productivo de los híbridos modernos.
Así, en los últimos años se ha propuesto dividir la fertilización nitrogenada en dos o más aplicaciones: una de base, realizada a la siembra junto con el fósforo, y otra posterior entre los estadios V4 y V6, es decir, con el maíz a la altura de la rodilla, que es la situación actual.
En este momento se sugiere volver a chequear el contenido de nitratos del suelo y considerarlo junto con el dato de humedad disponible para las etapas vegetativas y el inicio de las reproductivas.
Los especialistas recomiendan efectuar un recuento de plantas por lote y calcular la segunda dosis de nitrógeno por aplicar en función de la densidad y del cultivo antecesor. “No es lo mismo refertilizar un lote proveniente de soja de primera que uno que sigue a trigo/soja”, alerta un técnico de Rufino.
Por Jeremías Battistoni.
En la actual campaña existe un cultivo que muestra una capacidad de pago significativamente superior a la registrada en campañas anteriores, en relación con sus insumos: el girasol.
Este comportamiento se ha sostenido a lo largo del año gracias a los buenos precios de la oleaginosa, tanto en el mercado disponible como en la posición a cosecha, lo que permite adquirir con comodidad los insumos requeridos para su producción.
Por ejemplo, actualmente, se necesita un 43% menos de girasol para adquirir 100 litros de gasoil respecto del promedio de los últimos tres años. Algo parecido pasa con los herbicidas, fertilizantes y servicios de labores y transporte.
Por otro lado, las relaciones entre los demás cultivos y los fertilizantes se mantienen en niveles neutros, es decir sin que detecten ventajas o desventajas marcadas al intercambiar granos por urea o fosfato monoamónico. Por ejemplo, se necesita 1% menos de maíz que el promedio de los últimos tres años para adquirir una tonelada de urea. La excepción la constituye el trigo, que presenta las peores relaciones de intercambio, que exige 21% más que el promedio para comprar la misma cantidad de urea.
En el caso particular del fósforo, continúan observándose alzas en los precios internacionales, pero el mercado local aún no las ha trasladado completamente, por lo que se mantiene en torno a 900 dólares por tonelada.
En septiembre pasado, Andrea Sarnari renovó su continuidad en Federación Agraria Argentina (FAA). Esta semana, en tanto, hicieron lo mismo Carlos Castagnani en Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Lucas Magnano en Coninagro. Estos tres dirigentes son los que integran, junto a Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), la cúpula de la Mesa de Enlace, la agrupación que tuvo un rol central en la conducción del conflicto de 2008 donde el campo “resistió” la imposición de retenciones móviles del kirchnerismo.
Que en este último tiempo se hayan realizado las renovaciones de autoridades en tres de las agrupaciones que conforman la Mesa de Enlace abre el paso, más allá de cualquier interna en cada entidad, a la pregunta sobre cómo está posicionada hoy la dirigencia en general ante el Gobierno, por un lado, y ante sus mismos representados, por otra parte.
Conocida es la sintonía que en lo que va del gobierno de Javier Milei mostró la dirigencia con las autoridades. Y esto pese a situaciones que no estuvieron exentas de tensiones, como el primer intento oficial apenas llegado al poder para subir las retenciones, allá por el fragor de diciembre de 2023 y enero de 2024, o más cerca en el tiempo con las abruptas decisiones que representaron primero la rebaja temporal de las retenciones y luego la fugaz suspensión que le sirvió a Milei para que entraran más de US$7000 millones en plena crisis cambiaria. Sabido es también que el Gobierno ha tenido grandes gestos: quitas de trabas para exportar, simplificaciones de trámites y reducción de la burocracia y hasta una merma en la presión tributaria que, aunque alta, en el caso de la soja es del 26% versus el anterior 33%.
Agritechnica 2025 confirmó lo que ya se intuía: la agricultura global avanza hacia un modelo profundamente automatizado, impulsado por la autonomía, energías alternativas al gasoil y la Inteligencia Artificial. La magnitud de la feria, que es la más grande del mundo, no solo exhibe máquinas, sino que marca el pulso tecnológico de una industria que acelera su transición hacia nuevas formas de producir. Desde tractores sin conductor hasta cosechadoras híbridas, sistemas modulares y plataformas que toman decisiones por sí mismas, el evento dejó en claro que el cambio ya no es una promesa, sino una realidad en expansión.
Imponente en escala e impacto, Agritechnica, que se realiza cada dos años en Hannover, Alemania, reunió esta edición a 27 pabellones, 2.700 expositores de más de 50 países y casi medio millón de visitantes. Hasta allí llegó Clarín Rural para recorrer las principales innovaciones que marcaron tendencia.
Uno de los grandes focos de atención fueron los tractores autónomos, presentes en todas las gamas de potencia y tamaño. “Hubo una evolución enorme respecto de la edición anterior. Antes eran cuatro, ahora son cincuenta. Y ya son comerciales”, explicó el especialista en maquinaria agrícola Santiago Tourn, presente en la muestra. A esta tendencia se sumó otro fenómeno transversal: la mejora del automatismo interno de las cosechadoras, que incorporan cada vez más cámaras, sensores y algoritmos que ajustan el funcionamiento en tiempo real para mantener la calidad del grano, reducir pérdidas y aumentar la eficiencia operativa.
La soja sumó la quinta semana positiva seguida para sus precios en Chicago, pero las fuertes bajas registradas el viernes tras la desilusión de los operadores por la escasa participación compradora de la demanda china podrían haber marcado un agotamiento de la tendencia de no mediar en forma urgente operaciones que sustenten los objetivos planteados por la Casa Blanca en cuanto al comercio entre Estados Unidos y China. Acerca del maíz, ante una oferta estadounidense récord y mayor que la esperada por los operadores, la confianza en el desempeño exportador dio sustento a las ligeras mejoras semanales. El trigo terminó el segmento con ligeras bajas, con los fondos retirando ganancias y con los mismos fundamentos bajistas de meses atrás. En el mercado argentino el valor de los granos se mantuvo sostenido, al igual que las buenas perspectivas para las cosechas de trigo y de maíz.
A mediados de este año, el sector de producción porcina nacional anunció un ambicioso plan de crecimiento que apunta, a partir de nuevas inversiones, a que para 2032 el país cuente con un plantel de 550 mil cerdas capaces de producir 1,7 millones de toneladas de carne porcina por año, exportar 300 mil toneladas y elevar el consumo per capita a 28,3 kilos por habitante, alrededor de nueve kilos más que en la actualidad.
En esa dirección avanzan varias granjas cordobesas. Una de ellas es La Quimera, el establecimiento ubicado en El Rodeo, departamento Tulumba, que comenzó a operar en 2006 y se prepara ahora para dar un salto significativo en producción.
Por estos días, y con el inicio de las obras de las primeras instalaciones, La Quimera está ampliando su plantel con la incorporación de 2.300 nuevas cerdas madres, lo que elevará el total a casi 6.500.
El crecimiento del establecimiento, modelo de economía circular, viene acompañado de una profunda transformación del sistema productivo. La granja está migrando de su esquema tradicional –que incluía destete, 49 días de recría y luego engorde– a un moderno sistema denominado “w ean to finish".