Casi el 30% del territorio argentino atraviesa algún grado de déficit hídrico, de acuerdo con el último relevamiento del Sistema de Información sobre Sequías para el Sur de Sudamérica (Sissa), que refleja este fenómeno a nivel regional. Dentro de la zona agrícola, las situaciones más comprometidas se concentran en Buenos Aires y Córdoba. En el caso de Buenos Aires, más del 80% del territorio presenta condiciones que van desde anormalmente seco hasta sequía moderada, mientras que en Córdoba más de la mitad de la provincia registra algún nivel de sequía, con cerca del 38% del área bajo categorías severa, extrema o excepcional. El informe corresponde al período comprendido entre el 26 de octubre de 2025 y el 25 de enero de 2026.
Si se observa el mapa a nivel nacional, el Sistema de Información sobre Sequías para el Sur de Sudamérica muestra que el 29,86% del territorio argentino presenta algún grado de déficit hídrico, lo que equivale a 764.490 kilómetros cuadrados. Dentro de ese total, el 11,38% del país, es decir alrededor de 285.333 kilómetros cuadrados, está clasificado como anormalmente seco; el 9,28%, unos 232.672 kilómetros cuadrados, se encuentra bajo sequía moderada y el 5,87%, cerca de 163.000 kilómetros cuadrados, en sequía severa. Además, el 3,06% del territorio nacional, aproximadamente 76.653 kilómetros cuadrados, registra sequía extrema, mientras que el 0,27%, unos 6.832 kilómetros cuadrados, aparece bajo sequía excepcional, la categoría más crítica del sistema.
El clima le está jugando una mala pasada al campo argentino, sobre todo a regiones claves para la producción agropecuaria, como lo es la zona núcleo. Pero lo más preocupante es que estas condiciones podrían extenderse por varios meses.
Así lo indica el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en su pronóstico para los meses de febrero, marzo y abril.
Según el informe, en el trimestre mencionado, la mayor parte de Buenos Aires, sobre todo el centro y sur de su territorio y casi toda La Pampa recibirá precipitaciones entre normales e inferiores al promedio para la época y región.
También recibirían menos lluvias todo Río Negro, Neuquén, Chubut y el norte de Santa Cruz.
Por otro lado, se esperan acumulados dentro de los parámetros históricos para parte del norte bonaerense, Córdoba, Santa Fe, el Litoral, Cuyo y el NEA.
La región que sí recibiría lluvias por encima de lo normal sería gran parte del NOA, en especial La Rioja, Catamarca, Tucumán y oeste de Salta y Jujuy.
En cuanto a las temperaturas, el panorama tampoco parece promisorio: se prevé que el mercurio se ubique en niveles superiores a lo normal sobre la región del Litoral, provincias del norte y noroeste del país, región de Cuyo, Córdoba y Santa Fe.
ESTANCIA ALICE, Santa Cruz.- A unos 40 kilómetros del glaciar Perito Moreno, en el límite que marca la estepa y el bosque andino-patagónico, comenzó la cosecha de trigo y avena en secano, una experiencia agroproductiva inédita para la región con rindes que, para ser el primer año a gran escala, son buenos y cercanos a los mejores en las principales regionales agrícolas del país. En total, sobre unas 370 hectáreas, se espera obtener entre 600 y 700 toneladas de grano, que tendrán como destino principal una planta de alimento balanceado en Río Gallegos.
El proyecto combina esfuerzos públicos y privados. Las hectáreas donde se producen es parte de la Estancia Alice de Alejandro Bárcena, mientras la empresa estatal provincial Santa Cruz Puede aporta maquinaria, equipamiento y costos operativos, AgroCalafate, una firma joven integrada por tres profesionales, brinda la asistencia técnica tanto en el desarrollo de los cultivos como en el armado de la Planta de Alimento Balanceado en Río Gallegos.
Esta planta, prevé producir unas 1200 toneladas de alimento balanceado al final de la temporada, que se nutrirá de las 700 toneladas de trigo y avena provenientes de este campo ubicado entre El Calafate y el Parque Nacional Los Glaciares, lo que representará cerca del 70% del insumo total que necesitará la misma.
LA NACION compartió horas de una ardua jornada de cosecha en la Estancia Alice, una siesta de sol y de temperaturas que tocaron los 25 grados poco habituales en la zona. La estancia combina la actividad productiva con la turística, así los vehículos que pasan por los caminos internos de ripio que transportan pasajeros para realizar actividades de aventura, se cruzan con los tractores y cosechadoras. Una postal poco frecuente en la región.
Sonia Gyukits, es ingeniera agrónoma y vive cerca de la localidad de Gobernador Mansilla en el centro sur de la provincia de Entre Ríos, al norte de Gualeguay donde se dedica, entre otras cosas a la planificación, el monitoreo, y la logística en la producción agrícola. Además, en estos últimos años se especializó aún más en el control de malezas y en el uso de agroquímicos.
Oriunda de Villa Ballester, partido de San Martin, Gyukits estudiaba en la FAUBA 15 años atrás y trabajaba en Expoagro, en el desarrollo del Pabellón de Agritechnica de Alemania. Al mismo tiempo hacía monitoreo de soja en Entre Ríos, luego su papá que se afianzó en la zona, le propuso que trabajara con él. “En ese momento, elegí por lo que más me atraía que era trabajar en el campo y me vine Entre Ríos”.
“Por una inquietud personal indagué y encontré que había una posibilidad de hacer aplicaciones selectivas de herbicidas con tecnologías diferentes a las utilizadas en Chaco, Santiago del Estero y otras zonas donde los lotes son amplios y los suelos con topografía pareja. Acá en Entre Ríos con lotes no tan extensos, de topografía irregular y ondulada, con suelos huellados por los mosquitos y las sembradoras, es necesario utilizar otras herramientas”.
Ante ese panorama, nuestra protagonista siguió investigando y encontró la posibilidad de hacer el trabajo a través del uso de un dron desarrollado para el relevamiento de imágenes en lotes agrícolas con cultivo en pie o en barbecho. “Con esta herramienta voladora en el lote sujeto a análisis, se pueden sacar fotos que luego se procesan a través de un software para esquematizar un mapeo de malezas en el lote, explica Sonia”.
Los técnicos de la oficina del USDA presentes en la ciudad de Ankara volvieron a reducir la estimación de oferta de granos forrajeros en Turquía, lo que contribuye a sostener los valores de la cebada.
En lo que respecta al trigo –parte del cual se emplea como forraje–, la nueva estimación de cosecha en Turquía es de 16,5 millones de toneladas versus 18 millones contenidos en el último informe mensual oficial del USDA. En cebada la cifra prevista ahora es de 5,10 millones de toneladas (versus 6,10 millones).
“Se prevé que la producción de trigo y cebada de Turquía en la campaña comercial 2025/2026 disminuya interanualmente debido a la sequía durante la temporada de crecimiento”, señala el documento del USDA.
“En cambio, se espera que la producción de maíz –estimada en 7,9 millones de toneladas– aumente con respecto al año pasado gracias al riego y a una mayor superficie cosechada, pero los niveles de producción seguirán siendo insuficientes para satisfacer la creciente demanda del sector ganadero. Ante la previsión de un déficit en el suministro interno de cereales, el gobierno turco ha intervenido en el mercado para facilitar la importación de cereales durante la presente campaña comercial”, remarca.
Ese marco Turquía, que en la campaña pasado fue un abastecedor de cebada forrajera a países de Medio Oriente y el norte de África, en 2025/2026 será un importador neto de ese cereal.
El INTA dio un salto estratégico en el mejoramiento genético del arroz al lograr la regeneración in vitro de plantas de la variedad Gurí INTA CL, una de las más utilizadas en sistemas productivos nacionales e internacionales. El avance, encabezado por el Instituto de Genética Ewald A. Favret (IGEAF) del INTA, abre la puerta al diseño de protocolos de edición génica aplicados directamente sobre cultivares élite, con impacto potencial en productividad, sanidad y calidad del grano.
En ese marco, investigadores del grupo de Mejoramiento Biotecnológico de Cereales del Instituto de Genética del INTA dieron los primeros pasos hacia el desarrollo de protocolos de edición génica en cultivares de arroz (Oryza sativa L) provenientes del programa de mejoramiento de la Institución. Como parte de este avance, se logró regenerar in vitro y realizar modificaciones estables en el genoma de un conjunto de variedades comerciales locales de arroz de interés productivo, desarrolladas por el Programa de Mejoramiento Genético de Arroz de la Estación Experimental Agropecuaria Concepción del Uruguay del INTA.
“El trabajo consistió en evaluar el potencial embriogénico de cultivares índica, como Gurí INTA CL, Angiru INTA CL, Puitá INTA CL, Memby Pora INTA CL y japónica —Kira INTA y KoshINTA—, comparando la eficiencia en la formación de callos embriogénicos y la regeneración de plantas a partir del cultivo in vitro”, explicó Paula Faccio, investigadora del Instituto de Genética Ewald A. Favret del INTA.
En las últimas campañas agrícolas de la Argentina, la conversación técnica sobre herbicidas hormonales se ha vuelto ineludible. En varias provincias se registran año a año problemas relacionados con las derivas de estos productos químicos, que generan pérdidas en cultivos sensibles de los vecinos.
Recientemente se hicieron públicos casos en Chaco, Santiago del Estero y Salta, donde se denunciaron pérdidas totales en maíz, algodón y legumbres, producto de las malas aplicaciones de los vecinos.
En este contexto, Aapresid, la asociación de productores de siembra directa elaboró una lista de recomendaciones a la hora de aplicar compuestos como 2.4D, protagonista de muchos problemas con los vecinos, ya que se puede aplicar a la soja, pero es perjudicial para otros cercanos.
La Red de Manejo de Plagas (REM) de la asociación enfatizó que compuestos como el 2,4-D, históricamente útiles para el control de malezas, presentan un desafío creciente cuando no se aplican bajo condiciones óptimas. Estos herbicidas auxínicos, que imitan hormonas vegetales y son eficaces en gramíneas tolerantes, también pueden volatilizarse o desplazarse por el viento en forma de deriva, afectando cultivos vecinos extremadamente sensibles incluso a dosis mínimas.
Cultivos como algodón, vid, hortalizas, legumbres y materiales de soja no tolerantes pueden mostrar síntomas claros de hojas deformadas, reducción del crecimiento y aborto floral, con consecuencias productivas severas.
Trece distritos de la provincia de Buenos Aires impulsan medidas para impedir la venta de los terrenos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA AMBA), una de las joyas inmobiliarias apuntadas por el ministerio de Desregulación y Transformación del Estado de Federico Sturzenegger. La tensión interna escaló esta semana con la oficialización de una resistencia coordinada por los concejales bonaerenses. En tanto, el Gobierno avanza con la apertura de los retiros voluntarios en el organismo, que podría empezar a regir a partir del 1° de marzo próximo.
Diez Concejos Deliberantes ya aprobaron las normativas de protección: Florencio Varela, Berazategui, Berisso, San Vicente, Almirante Brown, Luján, San Martín, Merlo, Moreno y General Rodríguez. En paralelo, Avellaneda, La Matanza y Lomas de Zamora avanzan con expedientes similares.
La reacción local responde a la hoja de ruta que el presidente del INTA, Nicolás Bronzovich, en su plan de reestructuración comandado por el gobierno de Javier Milei, presentó ante la Mesa de Enlace a finales de diciembre pasado. El objetivo es transferir inmuebles a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) para su posterior venta o concesión.
Vale recordar que el Gobierno busca la “desafectación” de 33.836 hectáreas que, según una auditoría oficial, se encuentran actualmente “en desuso”. Según se detalló en un documento al que tuvo acceso LA NACION, los campos en cuestión han sido “debidamente analizados y se encuentran sin utilidad para fines de experimentación, además de reunir las condiciones dominiales necesarias para proceder a su desafectación”. El documento detalló que se han detectado aproximadamente 42.000 hectáreas, que se encuentran actualmente sin destino a actividades de experimentación ni de producción.
La ganadería atraviesa una etapa de recomposición favorable, combinada con una recuperación de precios con condiciones productivas más estables, configurando un escenario que mejora las perspectivas de inversión y planificación. En ese contexto, el cierre de 2025 dejó un balance claramente positivo para el productor ganadero, según indica en su informe mensual Coninagro, al analizar la relación entre precios y costos de terneros y novillitos.
El estudio evalúa el poder de compra de estos productos frente a una canasta de insumos, gastos e inversiones habituales del sector, que abarca desde herbicidas y fletes hasta maquinaria y otros veinte factores determinantes en la estructura de costos.
Al escenario climático favorable para la actividad ganadera, se sumó un contexto macroeconómico más estable, que aportó previsibilidad para la toma de decisiones, junto con un mercado de hacienda que mostró valores destacados. En este marco, la ganadería se posicionó como una de las actividades con mejor desempeño relativo dentro del agro.
La evolución de los precios confirma esta tendencia. En los últimos 15 años, los valores de la hacienda alcanzaron niveles históricamente elevados: medidos en dólares, el precio del ternero de 160 a 180 kilos se ubicó un 65 % por encima del promedio del período 2010–2025, mientras que el novillito se colocó un 52 % por encima de ese mismo promedio. El informe puntualiza que, en la comparación interanual, los últimos doce meses a diciembre mostraron subas muy superiores a la inflación: mientras el índice general de precios de 2025 cerró en 31,5 %, la hacienda aumentó en promedio un 75 %, consolidando una mejora real para el productor.
Frente a una cartera económica que parece hacer oídos sordos a los reclamos del sector yerbatero, pese a que de ella depende la Secretaría de Agricultura, los productores misioneros decidieron cambiar de estrategia y apuntar a otra área de gobierno.
A través de una carta enviada a Diego Santilli, titular del Ministerio del Interior, los agricultores le solicitaron una reunión urgente y su intervención “para comenzar a revertir la insensata destrucción de esta economía regional que hasta hace dos años era pujante y trabajaba con una impronta innovadora”.
“Desde que Javier Milei asumió la Presidencia, la Yerba Mate Argentina sufre un criminal deterioro. El Decreto 70/23 y medidas económicas tomadas por el actual Gobierno nacional, del que Usted forma parte, están ocasionando la destrucción de la economía regional yerbatera, arrinconando en la pobreza a miles de mujeres y hombres trabajadores del sector, y a cientos de secaderos, cooperativas y pequeñas y medianas industrias”, describe la misiva.
Y agrega: “A tal punto llega el daño que están provocando que está comprometida la inocuidad y la calidad del producto, con posibles repercusiones en la salud de los consumidores y también, por supuesto, en la comercialización. Debe saber Usted, y cada uno de quienes forman parte de esa línea de gestión, que son responsables directos de esta situación”.