El secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta, y el presidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), Maximiliano Voss, anunciaron hoy la ampliación de una línea de crédito a valor producto para la ganadería.
Esta herramienta, que fue presentada a mediados del año pasado, ya completó su cupo, por lo cual la cartera nacional y la entidad financiera presentaron en el marco de Expoagro 2026 la extensión de la misma, que no solo estará destinada para la ampliación del stock, sino que también abarcará todo el ciclo productivo, desde la incorporación del animal, hasta su engorde y posterior comercialización.
El objetivo de esta línea es “impulsar un mayor rendimiento productivo, con más kilos de carne por animal y por hectárea”, manifestaron desde Agricultura.
Según explicó Voss, “tomar crédito en el producto significa que el productor pide un monto determinado, lo calcula en kilos de novillo en este caso, y a partir de ahí toda su estructura productiva va a estar sometida a esos kilos de novillo, independientemente de qué es lo que suceda en la macro, en la micro, o en el tipo de cambio, cualquiera de las variables que le impactan al productor.
Con un tope de $800 millones por productor, las cuotas se fijan en kilos de novillo -que no varían durante toda la vida del préstamo- y se abonan en pesos al valor del índice INMAG (Índice Novillo del Mercado Agroganadero). El financiamiento se otorga en UVA con una tasa fija del 8% anual y plazo de hasta 3 años.
El transporte de cargas comenzó 2026 con nuevos incrementos en sus costos operativos. Según el Índice de Costos del Transporte (ICT), elaborado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) y auditado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, en febrero se registró una suba mensual del 2,28%. Con este resultado, el indicador acumula un aumento del 4,4% en el primer bimestre del año y una variación interanual del 37,2%.
El índice, que releva once rubros clave para la actividad, funciona como una referencia técnica para la actualización de tarifas del sector. Su medición permite reflejar las variaciones en los principales costos que enfrentan las empresas de transporte de todo el país, desde combustibles y salarios hasta mantenimiento, seguros e infraestructura.
Durante febrero, el mayor impacto provino del aumento en los peajes, que registraron una suba del 13,3% tras nuevos ajustes en corredores nacionales y en los accesos a la Ciudad de Buenos Aires. Este incremento se produce luego de un período de relativa estabilidad en ese rubro y, según el sector, podrían registrarse nuevos ajustes en marzo.
En segundo lugar, los gastos generales mostraron un incremento del 6,83%, impulsados principalmente por la actualización de precios mayoristas en distintos servicios. A esto se sumó el combustible, que volvió a mostrar presión sobre los costos con una suba del 2,77% en el gasoil, tras haber acumulado un aumento del 45% durante 2025.
Las lecturas en torno a la crisis vitivinícola son por demás variadas. Quizá, las más completas, o mejor informadas, son las que se escuchan desde dentro del sector -tanto del primario como del industrial- donde los dardos apuntan no sólo a los cambios en el consumo, sino también a otro factor clave: los altos costos productivos.
Es una variable que muchas veces la política evita señalar, pero que los propios actores ponen en relieve. Lo cierto es que el precio de la energía, la mano de obra y los insumos ha crecido muy por encima de las ventas, lo que, sumado a la presión fiscal y el costo de la inversión, complejiza el panorama sectorial.
“¿De qué se trata esta crisis?” fue una de las preguntas que repitió Bichos de Campo en el encuentro organizado por la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) en Mendoza, a propósito del comienzo de la vendimia 2026. Y uno de los que recogió el guante fue José Alberto Zuccardi, un histórico productor y bodeguero, dueño de la firma homónima.
“Es una crisis compleja porque tiene una pata muy importante, la financiera”, explicó Zuccardi, que ve réplicas de ello tanto en las dificultades atravesadas por el sector bodeguero -donde grandes firmas han arrojado balances negativos y quiebras- como también en el consecuente derrame hacia el sector primario, naturalmente el eslabón más débil de la cadena.
En ese sentido, el ex presidente de la Coviar opina que “hay un sufrimiento innecesario en el sector”, pues como es una crisis explicada fundamentalmente por el aumento de costos -entre muchos otros factores-, puede trabajarse en iniciativas que apunten a revertirlo. Las bajas impositivas y el acceso al crédito son ejemplos de ello.