Granja Tres Arroyos, la empresa que supo ser la mayor avícola de la Argentina, cerró por tiempo indeterminado su planta La China en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. La decisión, que sorprendió a los trabajadores, dejó en riesgo unos 950 empleos en un contexto de crisis financiera, recortes operativos y una fuerte caída en la faena diaria, que pasó de 700.000 a 200.000 pollos.
El cierre fue comunicado formalmente, aunque no dio precisiones sobre el futuro de los empleados. En tal sentido, la firma anunció que resolvió “cerrar por tiempo indeterminado su planta de Concepción del Uruguay debido a los constantes conflictos gremiales que paralizaron sus operaciones generando un quiebre en la cadena de producción avícola de la región”.
“En la planta de Concepción del Uruguay se registraron en los últimos meses medidas sindicales inflexibles y desproporcionadas que afectaron la previsibilidad operativa, con trabajadores en constante paro, trabajo a desgano y un altísimo nivel de ausentismo, lo que comenzó a generar un conflicto en toda la cadena productiva”, rezó el documento difundido.
Y agregaron: “Además, se reportaron actitudes violentas y bloqueo por parte de algunos responsables sindicales hacia los trabajadores que manifestaban su voluntad de trabajar para sostener el funcionamiento de la planta y preservar sus fuentes de trabajo. Luego de agotar todas las instancias posibles de diálogo y ante la imposibilidad de garantizar condiciones mínimas de seguridad para operar, la compañía se vio forzada a tomar la difícil decisión de cerrar la planta por tiempo indeterminado, a la espera de encontrar canales de entendimiento que le permitan continuar con sus operaciones en el futuro”.
Hubo una vez en la Argentina varios proyectos de ley que establecían algún tipo de estímulo para el uso de fertilizantes, y que hubieran permitido desgravar ese costo del Impuesto a las Ganancias. Pero no prosperaron nunca, como casi todas las iniciativas que en la Argentina tienen costo fiscal. No vaya a ser que los políticos de turno resignen recaudación en aras de poder recomponer la alarmante pérdida de nutrientes de los suelos agrícolas del país.
Enfrente nomás, en Brasil, las discusiones suelen ser mucho más serias y todavía tienen como un eje conductor conseguir el “bien común”, algo que aquí hemos olvidado desde hace rato.
Por eso no es de extrañar que la Cámara de Diputados de ese país haya aprobado este miércoles casi como un trámite el Proyecto de Ley 699/2023, que creará un Programa de Desarrollo de la Industria de Fertilizantes (Profert). La iniciativa tenía todos los consensos posibles. El sector agrícola la ha apoyado a pleno y coordinó su aprobación a través del Frente Parlamentario Agrario (FPA). Pero la ley también había sido consensuada previamente con el gobierno de Lula Da Silva.
“El sector agrícola considera que esta propuesta es estratégica para reducir la dependencia de Brasil de los insumos importados, expandir la producción nacional y fortalecer la seguridad alimentaria del país”, indicó un informe de la Bancada Ruralista que dio la buena noticia.
Sucede que Brasil importa cerca del 85% de los fertilizantes que utiliza en su agricultura. En 2023, año en que comenzó a discutirse este proyecto, se compraron del exterior 41 millones de tonelada de los diferentes fertilizantes, siendo ese país uno de los mayores importadores mundiales de estos insumos. El año pasado, rozó compras por 50 millones de toneladas. Por eso existe una elevada dependencia externa que “incrementa la exposición de la producción brasileña a riesgos geopolíticos, fluctuaciones de precios internacionales y dificultades logísticas”.
Faltan apenas días para que Agroactiva, otra de las grandes ferias del campo argentino, abra sus puertas en Armstrong (Santa Fe) y se transforme en epicentro y vidriera de la maquinaria agrícola y la tecnología para el sector a nivel nacional.
En ese contexto, desde una de las entidades más importantes del rubro de la maquinaria salieron a demostrar que tienen mucha fe en que esta muestra confirme la curva ascendente que comenzó durante la otra gran exposición del agro argentino, realizada en marzo: Expoagro.
“Esperamos que Agroactiva sea el segundo tiempo de un buen partido que estamos jugando este año”, señaló la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores y otros Equipamientos Agrícolas e Industriales (AFAT), que formuló estas declaraciones optimistas en un comunicado en el que también dio a conocer su renovación de autoridades, con la asunción de Carlos Palmieri, representante de la firma Jacto, como nuevo presidente.
AFAT repasó los últimos datos difundidos por la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) que confirman un escenario de recuperación de la actividad durante 2026.
En este marco, AFAT destacó el papel clave de Expoagro como dinamizador del mercado. “La última edición evidenció un renovado interés por la inversión, impulsado principalmente por la disponibilidad de líneas de financiamiento competitivas, tanto desde la banca pública como privada, que resultan determinantes para la concreción de operaciones y la renovación del parque de maquinaria”, señaló la Asociación.
Y añadió: “Esto se evidencia especialmente en el segmento de cosechadoras, que son los equipos de mayor valor”.