La producción porcina argentina comenzó 2026 con números que confirman la consolidación de una de las cadenas ganaderas de mayor dinamismo de los últimos años. Según informó la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, durante el primer trimestre del año la producción de carne porcina registró un crecimiento del 15,7% respecto del mismo período de 2025, mientras que la faena aumentó 12,6%, reflejando un proceso sostenido de expansión productiva.
Los datos de marzo reforzaron esa tendencia alcista. Durante ese mes se faenaron 807.258 cabezas, un 18,4% más que en febrero, mientras que la producción alcanzó las 76.582 toneladas, lo que representó un salto mensual del 20%.
En tanto, el consumo doméstico continúa firme y ya supera los 19 kilos por habitante por año, una cifra que ratifica el creciente lugar que ocupa la carne de cerdo en la dieta de los argentinos.
Desde el punto de vista genético, el potencial de las granjas argentinas creció fuertemente, con establecimientos que alcanzan las 41 crías por cerda por año, un indicador que refleja avances en manejo, sanidad y tecnología aplicada a la producción. Este salto de productividad posiciona al sector en estándares cada vez más competitivos dentro del mercado global de proteínas animales.
En paralelo, el fortalecimiento sanitario aparece como otro pilar clave del crecimiento. En ese marco, el 22 de abril entró en vigencia la Resolución N°810/2026 del SENASA, orientada al monitoreo, control y erradicación de la enfermedad de Aujeszky, una patología que afecta a los porcinos y cuya contención resulta estratégica para mejorar la eficiencia productiva y elevar la calidad sanitaria de los rodeos.
MENDOZA.- Un proceso que parece inevitable en la tierra del vino, donde se generan oportunidades, pero también temores. La crisis internacional en el consumo de la bebida de los dioses, con un mercado que se enfoca más en la calidad, la moderación y en hábitos saludables, no deja de generar preocupación en el sector primario por la caída de las ventas y el bajo precio de la uva, con movimientos concretos sobre el terreno. De esta manera, cada vez más productores, sobre todo pequeños y medianos, deciden abandonar la industria vitivinícola y dedicarse a otra actividad, como la ganadería y las pasturas, o bien reconvertirse, a varietales premium o a otros productos, que empiezan a ganar espacio, como el pistacho y la cereza.
Así las cosas, de acuerdo a estimaciones oficiales, con datos aportados a LA NACION por el Ministerio de la Producción de la provincia cuyana, más del 10% de los productores locales ya iniciaron el camino de la transformación. En diálogo con este medio, el titular de la cartera, Rodolfo Vargas Arizu, explicó la situación que se vive en las fincas, con un contexto complejo que obliga a los agricultores e industriales a readaptarse o emprender nuevos horizontes. “Hay oportunidades todos los días. Muchos quieren que su problema se lo resuelva el Estado. Esto lo vemos bastante en la vitivinicultura. Es momento de entender el proceso y adaptarse a los cambios”, expresó el funcionario, quien hizo un llamado a los productores: “Métanse en la cereza, en el pistacho, en las pasturas; tengan vacas”.
EL CALAFATE, Santa Cruz.- Siembran en agua salada. Hablan de hectáreas, pero no es tierra. Cultivan y se entusiasman en escalar el producto que ya tuvo su primera cosecha. Se trata de una prueba piloto de cultivo de macroalgas que apuntan a transformarlas en bioinsumos para el agro y explorar así una nueva cadena productiva.
Este verano ya hubo cosecha en la primera granja marina del país que se instaló en Puerto San Julián, en un trabajo que integra la tierra con el agua y conecta el mar con el campo: el proyecto lo impulsa la Fundación Por el Mar y apunta al cultivo controlado de Macrocystis pyrifera, conocida como cachiyuyo, una macroalga con alto valor por sus propiedades como bioestimulante.
“El objetivo es proteger los bosques de macroalgas tanto en Santa Cruz como en Tierra del Fuego, por eso proponemos sembrarlas en el mar, y así preservar los bosques. Tanto por su rol como por sus servicios al ecosistema queremos que sean conservadas, entonces proponemos que antes que se deforesten, se promueva el cultivo controlado que pueda ser utilizada para otros usos”, explicó a LA NACION Mariano Bertinat, coordinador de Santa Cruz de la fundación que lleva adelante varias iniciativas en la provincia.
En lugar de extraerla del ambiente, el modelo propone “sembrarla” en el mar: las esporas se desarrollan en el laboratorio y luego se trasladan a líneas de cultivo llamadas longlines que se instalan a 9 metros de profundidad.
En el desafío por trabajar en torno a una agricultura regenerativa, al menos en la producción de papa en la Argentina, productores agropecuarios de la zona sudeste de Buenos Aires participaron de lo que fue el reciente Regen Summit en Laguna de los Padres.
Se trató de un evento organizado por una de las empresas insignia en la demanda de materia prima, McCain Foods, que busca replicar entre los productores originadores los conceptos de sustentabilidad y cuidado al medio ambiente, a través de la conservación de la biodiversidad, en pos de que toda la cadena pueda contar con una trazabilidad real, rápida, demostrable, y que pueda ser fácilmente resumida mediante un código QR y un teléfono celular.
Llevar esa idea a los productores, quienes lidian -y arriesgan su capital- con la aventura de lanzarse a la prueba y lograr ese pasaje en un entorno de campos alquilados, variabilidades climáticas y condiciones macroeconómicas que no siempre son las deseables, es una parte muy importante de la “docencia” que se pretende.
Para ello, algunos analistas convocados por las empresas que participan de la actividad, sean vendedoras de insumos o industrias transformadoras del alimento, estudian el día a día de la producción a campo y asesoran a los productores agropecuarios.
En el Regen Summit uno de los investigadores que se calzó esta tarea al hombro fue el docente Mariano Devoto, quien participa de la cátedra de Botánica General de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA).