La producción frutihortícola de Mendoza está transitando por estos días una de sus etapas más intensas.
Con la llegada del calor y con las vistas al verano, los frutos de carozo se transforman en los protagonistas indiscutidos de la temporada.
Y aunque la uva y su vendimia son las vedettes de la provincia, otros cultivos como la ciruela también se han ganado su lugar dentro de la matriz agro mendocina.
Si bien la producción en fresco de esta fruta se concentra en la región patagónica, Mendoza, principalmente el Sur, es uno de los bastiones nacionales de la ciruela industria.
En total, la provincia produce un promedio de 25.000 toneladas secas, es decir, que ya pasó el proceso de deshidratación, con una alta volatilidad en los últimos 10 años con un volumen que va entre las 15.000 toneladas secas a 40.000.
Con la variedad D’Agen, “una ciruela chiquita conocida en fresco como gotita de miel, muy dulce y rica en fibra” como la principal variedad producida, la cosecha está estipulada para febrero, pero, a esta altura del año, ya es posible realizar algún tipo de estimación en cuanto a calidad y cantidad.
Luego de una desregulación implementada desde el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), que derogó más de 900 normas y redefinió su rol, la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi) envió una carta al ministro de Economía, Luis Caputo, para advertir sobre el impacto de los cambios. En el documento, acompañado por ministros de Producción de las provincias vitivinícolas y por cámaras del sector, se pidió preservar los instrumentos de trazabilidad que aseguran calidad, transparencia y derechos de propiedad en toda la cadena.
Según explicaron, el pedido se formalizó tras los cambios establecidos por la resolución INV 37/2025, que modificó el digesto normativo, redujo controles intermedios y flexibilizó certificaciones históricas. Señalaron que estas reformas alcanzan herramientas centrales del esquema de control y registro del sector.
En la carta, los firmantes indicaron que acompañan las reformas dirigidas a “la eficacia, desburocratización, simplificación y agilización en el control y fiscalización de la vitivinicultura, siempre que garanticen a los consumidores la calidad, genuinidad y aptitud para el consumo de los productos vitivinícolas y se respeten los derechos de propiedad de quienes participan en la cadena de valor”.
La producción bubalina avanza como una propuesta alternativa que promete ganar protagonismo en la ganadería de la tierra colorada. A principios de este año se conformó la Asociación de Criadores de Búfalos de Misiones, que es presidida por el productor e ingeniero agrónomo Fernando Tejedor. “La población de búfalos crece año a año. Cada vez más productores se suman a esta actividad y quienes ya estaban involucrados han incrementado sus rodeos”, afirma Tejedor en diálogo con Bichos de Campo.
Actualmente, desde la Asociación cuentan unos sesenta productores dedicados a la cría de búfalos y cuya cifra consideran puede ascender a más de noventa, con diferentes volúmenes de rodeos bubalinos. Las condiciones naturales marcadas por el clima subtropical y las pasturas de gran volumen resultan ideales para esta especie que aprovecha forrajes de alta fibra para producir carne y leche de manera más eficiente.
A diferencia de las razas bovinas, el búfalo se caracteriza por ser un animal rústico con alta resistencia a parásitos externos como la garrapata y problemas de ombligo en el nacimiento de los bucerros. Ambas características, reducen el uso de productos veterinarios, permitiendo una producción más competitiva y adaptada a la región.
Además, Tejedor explica que se trata de animales longevos ya que pueden producir durante 20 a 25 años y con una elevada tasa reproductiva. Esa combinación facilita el crecimiento de los rodeos y refuerza el potencial de la actividad en la provincia. Gracias a su capacidad para consumir forrajes fibrosos, como el pasto elefante, los búfalos transforman los recursos locales en productos de alto valor alimenticio, consolidando y ampliando su presencia en la escena ganadera local.