El Senado se prepara para discutir un marco legal para los mercados de carbono, un sistema que permite convertir en créditos comercializables las reducciones o capturas de gases de efecto invernadero logradas por proyectos productivos.
En el campo, esto puede involucrar desde la conservación de bosques y la recuperación de suelos hasta cambios en el manejo ganadero, la generación de energía con residuos o la incorporación de prácticas que retengan más carbono.
El dictamen fue aprobado en un plenario de las comisiones de Legislación General, Ambiente y Desarrollo Sustentable, y Presupuesto y Hacienda del Senado, donde se unificaron tres proyectos sobre mercados de carbono. El texto quedó en condiciones de llegar al recinto, aunque todavía no tiene media sanción. La intención parlamentaria es incorporarlo al temario de una próxima sesión, posiblemente la semana próxima, según los acuerdos que logren los bloques.
La discusión central para los productores pasa por determinar quién es dueño de esos créditos y quién puede comercializarlos. El dictamen establece que los bonos de carbono son bienes patrimoniales diferenciados de la tierra, los recursos naturales y la actividad productiva, y reconoce que, en los proyectos basados en la naturaleza, su titularidad corresponde a los propietarios de los campos o a quienes hayan recibido contractualmente esos derechos.
El objetivo es ordenar un mercado que podría atraer inversiones y generar nuevos ingresos para el agro, pero también evitar que los activos ambientales queden bajo control exclusivo de los gobiernos provinciales.
Con un consumo que no alcanza a dinamizar el mercado, los precios de la carne vacuna tuvieron una leve caída en agosto y llevan 5 meses sin mayores impactos en la construcción del índice de inflación, que por cierto dará a conocer el Indec esta tarde.
Así lo indica la última medición del instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), que alcanza al AMBA, Córdoba y Rosario. De acuerdo con sus registros, el promedio de precios de agosto tuvo una caída intermensual del 0,3%, y donde sí se registró una suba fue en la media res, con un 0,5% que indica que el comercio minorista está absorbiendo esa brecha.
Respecto a las demás cadenas, en agosto la carne de pollo no registró movimientos mientras que la de cerdo subió 2%. Esto da cuenta del creciente interés de los consumidores por reemplazar los cortes vacunos por los porcinos, debido a la necesidad de administrar mejor los magros ingresos de la población.
En efecto, cámaras empresarias del sector y analista coinciden en que su consumo ya supera los 20 kilos por habitante y que seguirá creciendo en los próximos años.
El informe de precios del IPCVA indica que, en la medición interanual, la carne vacuna sigue estando bien por encima de la inflación acumulada en los últimos doce meses. Su precio tuvo un incremento de 58% en los últimos doce meses, mientras que el pollo y la carne de cerdo aumentaron 29%.
La producción de naranjas y mandarinas en Argentina atraviesa una crisis estructural profunda en 2026. La caída del consumo, los bajos precios en origen, el aumento de los costos y la pérdida de competitividad externa comprometen la rentabilidad de los productores, las empacadoras y las industrias procesadoras. La ecuación económica se deterioró hasta niveles difíciles de sostener y, en algunos casos, cosechar la fruta ya no resulta económicamente conveniente. La situación es particularmente delicada en el NEA (noreste argentino) y el Litoral, donde la producción de cítricos dulces tiene un fuerte peso económico y social.
La Federación del Citrus de Entre Ríos (FeCiER) califica a la realidad como "crítica", mientras que el indicador de economías regionales de Coninagro ha colocado formalmente a la actividad en su franja de Semáforo Rojo. "En cítricos dulces, el deterioro se concentra en el componente de negocio y responde principalmente a una menor demanda. El consumo interno cayó 10% interanual y las exportaciones 34% mientras que los precios registraron una suba del 17% interanual, por debajo de la inflación", indica la entidad. A su vez, la producción se mantiene estancada en torno a 1,6 millones de toneladas y 80 mil hectáreas.
El problema central radica en un hecho inédito para el sector: por primera vez, los tres grandes canales comerciales de la fruta (mercado interno, industria y exportación) están en crisis simultáneamente. Históricamente, cuando un canal fallaba, los otros servían de refugio, pero en la actualidad, todos presentan severas complicaciones. “Es una crisis que no se vivía hacía años”, afirmó Pablo Molo, presidente de la FeCiER.
La carne Angus argentina atraviesa un momento de fuerte expansión internacional. Entre enero y agosto de 2026, la Asociación Argentina de Angus ya certificó 16.000 toneladas destinadas a la exportación, con un promedio de 2.000 toneladas mensuales.
De mantenerse este ritmo, la entidad proyecta cerrar el año con 24.000 toneladas certificadas, frente a las 8.500 toneladas alcanzadas durante todo 2025.
El salto no solo marca un récord para la certificación de Carne Angus, sino que también refleja el avance de la genética y de los sistemas productivos argentinos hacia mercados que pagan por atributos diferenciales de calidad.
Amadeo Derito, presidente de la Asociación Argentina de Angus, explicó que detrás de este crecimiento existe una demanda cada vez más orientada hacia productos de mayor valor.
“La carne Angus es de alta calidad y va a los mercados que más pagan. Estamos entrando en segmentos de alto valor. Existe la idea de que China solo demanda carne commodity, pero cuenta con sectores de alto poder adquisitivo y jóvenes con hábitos de consumo occidentales que buscan carne de calidad superior”, señaló el presidente de la raza.
China se mantiene como el principal destino de la carne certificada, mientras que Estados Unidos ocupa un lugar estratégico.