El miércoles el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos publicará el nuevo informe mensual con sus estimaciones sobre oferta y demanda en el nivel mundial. Como cada año en agosto, la particularidad de este trabajo es que el organismo le pone fin al uso de rindes de tendencia iniciado en mayo para pasar a calcular la productividad 2026/2027 de soja y de maíz en función del estado de los cultivos relevado por el Servicio Nacional de Estadísticas Agrícolas y de las encuestas hechas a los productores. Por lo antedicho, y porque siempre hay lugar para las sorpresas, el mercado concentrará su atención sobre los datos de rindes estimados para los granos gruesos y sobre su impacto sobre los volúmenes de producción.
Como sucede en los días previos a cada reporte oficial, los privados anticiparon lo que consideran publicará el USDA, con datos que ofrecemos a continuación:
Campaña 2025/2026
SOJA
Existencias finales en Estados Unidos (en millones de toneladas)
|
Promedio Privados |
Rango Privados |
USDA JULIO |
USDA 2024/2025 |
|
8,74 |
8,16/8,98 |
8,98 |
8,84 |
Campaña 2026/2027
Producción en Estados Unidos (en millones de toneladas)
|
Promedio Privados |
Rango Privados |
USDA JULIO |
USDA 2025/2026 |
|
121,71 |
119,45/123,89 |
121,79 |
115,99 |
Rinde promedio en Estados Unidos (en quintales por hectárea)
|
Promedio Privados |
Rango Privados |
USDA JULIO |
USDA 2025/2026 |
|
35,58 |
34,98/35,98 |
35,64 |
35,64 |
Existencias finales en Estados Unidos (en millones de toneladas)
|
Promedio Privados |
Rango Privados |
USDA JULIO |
USDA 2025/2026 |
|
8,27 |
6,80/10,53 |
8,44 |
8,98 |
Existencias finales en el Mundo (en millones de toneladas)
|
Promedio Privados |
Rango Privados |
USDA JULIO |
USDA 2025/2026 |
|
124,24 |
122,50/125,90 |
124,17 |
125,33 |
Campaña 2025/2026
MAÍZ
Existencias finales en Estados Unidos (en millones de toneladas)
|
Promedio Privados |
Rango Privados |
USDA JULIO |
USDA 2024/2025 |
|
50,78 |
49,48/54,26 |
51,31 |
39,40 |
Campaña 2026/2027
Producción en Estados Unidos (en millones de toneladas)
|
Promedio Privados |
Rango Privados |
USDA JULIO |
USDA 2025/2026 |
|
404,74 |
400,83/410,48 |
406,42 |
432,34 |
Rinde promedio en Estados Unidos (en quintales por hectárea)
|
Promedio Privados |
Rango Privados |
USDA JULIO |
USDA 2025/2026 |
|
114,49 |
113,29/115,99 |
114,86 |
117,06 |
Existencias finales en Estados Unidos (en millones de toneladas)
|
Promedio Privados |
Rango Privados |
USDA JULIO |
USDA 2025/2026 |
|
43,82 |
40,64/50,45 |
45,46 |
51,31 |
Existencias finales en el Mundo (en millones de toneladas)
|
Promedio Privados |
Rango Privados |
USDA JULIO |
USDA 2025/2026 |
|
273,77 |
271,00/277,00 |
275,26 |
298,67 |
Campaña 2026/2027
TRIGO
Producción en Estados Unidos (en millones de toneladas)
|
Promedio Privados |
Rango Privados |
USDA JULIO |
USDA 2025/2026 |
|
41,50 |
40,77/42,62 |
41,81 |
54,01 |
Existencias finales en Estados Unidos (en millones de toneladas)
|
Promedio Privados |
Rango Privados |
USDA JULIO |
USDA 2025/2026 |
|
19,46 |
18,83/20,41 |
19,66 |
25,04 |
Existencias finales en el Mundo (en millones de toneladas)
|
Promedio Privados |
Rango Privados |
USDA JULIO |
USDA 2025/2026 |
|
271,77 |
270,00/274,10 |
272,84 |
279,04 |
Granar Research
Al cabo de la semana, la soja y el maíz volvieron a cerrar con valores en baja en Chicago, en buena medida, por las lluvias registradas durante la semana sobre las principales zonas productoras de Estados Unidos, donde ambos cultivos están definiendo su potencial de rendimiento. En tanto que el trigo logró un balance ligeramente alcista para sus precios como consecuencia de la incertidumbre comercial que sigue generando la guerra entre Rusia y Ucrania, que mantiene en la mira los puertos e, incluso, buques comerciales, tanto en el Mar Negro como en el Mar de Azov. No hubo grandes movimientos para los precios de los granos en el mercado argentino.
El mercado internacional de fertilizantes atraviesa un escenario de fuertes aumentos de precios que ya tuvo impacto directo sobre el agro argentino. Durante el primer semestre de 2026, el país importó menores volúmenes de estos insumos, pero debió afrontar un fuerte incremento en el costo de las compras externas.
De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el encarecimiento internacional de los fertilizantes generó un sobrecosto teórico de US$ 180 millones para Argentina durante los primeros seis meses del año.
El cálculo surge de comparar los precios promedio de importación del primer semestre de 2025 con los volúmenes efectivamente importados durante el mismo período de 2026. La estimación no contempla, además, el impacto adicional generado por la reducción de las cantidades compradas como consecuencia de los mayores precios.
En total, las importaciones de fertilizantes alcanzaron un valor de US$ 1.762 millones en el primer semestre, el segundo registro más alto de la serie histórica. Sin embargo, en términos de volumen, el comportamiento fue muy diferente: se registró el segundo peor desempeño desde 2019.
El fuerte aumento de los fertilizantes estuvo relacionado principalmente con la crisis energética y logística generada por el conflicto en Medio Oriente.
El cierre y las restricciones sobre el tránsito por el Estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de energía, tuvieron consecuencias sobre los mercados de gas natural y otros insumos utilizados para fabricar fertilizantes.
El impacto fue especialmente fuerte sobre los productos nitrogenados y, dentro de ese grupo, sobre la urea, cuyo proceso de producción depende intensivamente del gas natural.
El mercado argentino de granos atraviesa un escenario marcado por la volatilidad internacional, con comportamientos diferentes según cada cultivo. Mientras el trigo encuentra respaldo en las tensiones que afectan al mercado del Mar Negro, la soja y el maíz acumulan bajas en Chicago y siguen atentos a la evolución del clima en Estados Unidos.
De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el 95% del área destinada al trigo de la campaña 2026/27 ya fue sembrada en Argentina. Al mismo tiempo, todavía queda un volumen significativo de la cosecha 2025/26 sin comercializar.
Hasta el momento se vendió alrededor del 70% de la campaña, por debajo del promedio del 86% registrado en las últimas cinco campañas para esta época del año. Sin embargo, en términos absolutos, las ventas alcanzan los 19 millones de toneladas, un volumen similar al récord registrado en 2022.
Si se descuenta el trigo destinado a semilla, la BCR estima que todavía quedan 7,2 millones de toneladas por comercializar, mientras que las toneladas que aún no tienen precio fijado rondan los 9 millones.
La mejora de los precios comenzó a impulsar el ritmo de comercialización, especialmente en el trigo de la próxima campaña.
Entre el 8 y el 29 de julio, el volumen de trigo 2026/27 con precio fijado aumentó en 573.000 toneladas, 4,5 veces más que el volumen registrado durante el mismo período de la campaña anterior y más del doble del promedio de los últimos cinco años.
Si uno hace un recorrido por los últimos cien años del campo, los registros indican que la producción y el consumo pasaron de 1000 a 3300 millones de toneladas de granos en las últimas seis décadas. El 80% de esa suba llegó por productividad y valor agregado, y apenas un 20% por expansión del territorio agrícola del mundo.
Todo estuvo apuntalado por ciencia y tecnología, pero sin escuchar demasiado los reclamos del suelo, que se hicieron más fuertes en los últimos 30 años.
Todavía algunos recuerdan las tribunas que la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) montaba en sus campos demostrativos, o las jornadas "Un Productor en Acción", para admirar la pampa húmeda y los suelos más productivos del país, donde confluían la vegetación natural, los ecosistemas, la flora, la fauna y los cultivos.
Ahí se indicaba que la prosperidad productiva solo avanzaría si se alteraba lo menos posible ese paisaje. Con el tiempo, el resultado de sembrar y mantener el campo siempre vivo y verde terminó convirtiendo en potencias productivas mundiales a tres naciones de América, entre las que se ubica Argentina.
Esta semana, en los pasillos del 34º Congreso de Aapresid, se vio a un productor que entiende el concepto pero que, al mismo tiempo, adopta como una esponja y con claridad pragmática las tecnologías eficientes, las que tienen una tasa de retorno que torna consistente el esfuerzo realizado y lo vuelve mayor que la inversión hecha. Ahí hay una traba por resolver o reforzar, y también forma parte de la voz que reclama por la ineficiencia de muchos productos para atenuar la proliferación de malezas, las tolerancias de los insectos y la compactación de los suelos después de tanto tiempo.
El sistema de siembra directa ha evolucionado en los últimos años a la par del conocimiento científico y las nuevas tecnologías. Hoy sigue siendo una herramienta necesaria y efectiva para evitar la degradación de los suelos y hasta mejorarlos, generando a su vez, mayores ingresos para los productores.
Pero hacer siembra directa no significa solo no laborear la tierra: requiere rotar cultivos, lograr balances nutricionales equilibrados, hace un uso racional de insumos, incluir cultivos de cobertura, mantener los suelos siempre verdes con raíces vivas y tener una mayor comprensión de la biología del suelo.
“Cuando dejamos de laborear y empezamos la siembra directa, había una expectativa de que se deterioraran menos los suelos y que acumularan carbono, ya que se dejaba de oxidarlos, y eso ocurrió parcialmente, porque la siembra directa es condición necesaria, pero no suficiente. También había que darle de comer permanentemente al suelo y por eso en los últimos años se habla de mantenerlo siempre verde, ya que precisa que estén creciendo plantas todo el tiempo, que le demos de comer arriba, pero sobre todo es muy importante darle de comer raíces”, explicó el ingeniero Gervasio Piñeiro, docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires e investigador del Conicet en diálogo con Clarín Rural, en el marco del 34° Congreso de Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembre Directa) organizado con la fuerza de Expoagro en Rosario.
“Lo que estamos haciendo hoy en los campos es siembra directa más rotación de cultivos de invierno y verano, más el uso de cultivos de servicio, que se incorporaron hace varios años entre los de grano, porque hay que tratar de tener raíces, el suelo verde y vivo la mayor cantidad de tiempo posible, eso es parte de la evolución del sistema”, resumió Marcelo Torres, el presidente de Aapresid. De todas maneras, se debe comprender que no se trata de una receta única, sino que cada esquema debe adaptarse a la región, a su clima y al tipo de suelo.
ROSARIO.- Lo que hace apenas unos años aparecía como una alternativa incipiente para diversificar las rotaciones hoy comienza a consolidarse como una nueva herramienta productiva para el agro argentino. La incorporación de colza, cártamo y camelina gana terreno campaña tras campaña y ya permitió alcanzar en 2026 unas 160.000 hectáreas certificadas dentro del programa que impulsa Bunge, una estrategia que busca intensificar el uso del suelo, generar nuevos ingresos para los productores y responder a la creciente demanda internacional de materias primas con menor huella de carbono.
El avance de estos cultivos de invierno fue uno de los ejes de una charla técnica organizada por la compañía durante el Congreso de Aapresid, donde productores, asesores y especialistas compartieron experiencias sobre el manejo agronómico de estas oleaginosas y analizaron las oportunidades comerciales que comienzan a abrirse para el sector.
Según explicaron, el crecimiento registrado en los últimos años responde a una combinación de factores: la necesidad de aprovechar períodos tradicionalmente destinados al barbecho, mejorar la salud del suelo, diversificar los sistemas productivos y abastecer mercados que exigen materias primas cada vez más sustentables.
Al abrir la jornada, Jorge Bassi, director de Marketing y Nuevos Negocios de Bunge Argentina, destacó que cualquier transformación productiva solo puede construirse junto a quienes producen.
“Lanzamos planes y programas, pero quien está en el campo y arriesga el capital es el productor. Por eso, todo lo que hacemos parte de trabajar junto a ellos y generar herramientas que permitan producir más y, al mismo tiempo, hacerlo de una manera cada vez más sustentable”, afirmó.
Todos los pronósticos adelantan una alta probabilidad de lluvias superiores a lo normal en la región pampeana durante la primavera y verano por el desarrollo de un evento El Niño. Con ese marco climático, los agricultores de punta están pensando en modificar sus esquemas tradicionales de cultivo y replantear la potencialidad productiva de cada lote, que puede ser mayor a la de otros años por tener más agua.
Eso lleva a poner la lupa en los suelos y buscar una fertilización equilibrada para alta producción. Con ese propósito, el primer punto por monitorear es que no haya limitantes físicas, como compactación en los suelos por el piso de la sembradora, algo que se está viendo cada vez más en los campos.
El segundo punto debería ser disponer de un análisis de suelo “para no tirar al aire a ver si cae un pato”, como graficó un asesor de Rufino. Con esos datos, para maíz temprano, por ejemplo, se puede pensar en una dosis alta de fósforo en presiembra o en la línea en función del rinde proyectado. “Al ser poco móvil en el suelo, el fosfato corre poco riesgo de perderse”, explica el técnico. En esta etapa también se pueden agregar zinc y calcio si se detectan deficiencias.
Para nitrógeno, en cambio, se recomendaría una aplicación fraccionada, una parte a la siembra y otra después según la evolución del año, para evitar el lavado en profundidad tras un chaparrón de 150 milímetros. El azufre también corre riesgo de lixiviación, por lo que se aconsejaría la aplicación dividida, lo mismo que para el potasio, en caso de detectarse deficiencias. Si los cultivos desarrollan muy bien, queda la última instancia de refuerzo con fertilización foliar y agregado de boro con miras a las etapas reproductivas.
La propuesta de Aapresid, en su 34° congreso anual, realizado esta semana en Rosario, fue “escuchar al suelo”. Y a partir de un emotivo video proyectado en el acto inaugural, los miles de participantes se sensibilizaron y conectaron con la consigna, que trascendió lo técnico. Porque a partir de esa base natural, la tierra que habitamos y en la que producimos, se generó un intercambio que incluyó todos los recursos, físicos, humanos, y conceptuales que permitieron al ecosistema agroindustrial argentino volver a dar un mensaje potente a toda la sociedad.
El presidente de Aapresid, Marcelo Torres, marcó de entrada que el agro argentino es fuerte pero está para mucho más. Sostuvo que la rentabilidad es uno de los principales desafíos que enfrenta el agro a nivel mundial, aunque remarcó que en Argentina la situación se agrava por la elevada carga tributaria. Citando datos de FADA, afirmó que "el 62% de la renta del agro va a impuestos nacionales, municipales y provinciales", y consideró que ese porcentaje debe reducirse para que el sector pueda desarrollar todo su potencial.
El titular de Aapresid también señaló que el sector debe afrontar otros desafíos estructurales, entre ellos el cambio climático, la degradación de los suelos y las crecientes exigencias de los consumidores respecto de la sostenibilidad, la huella de carbono, el uso del agua y la biodiversidad. En ese sentido, destacó que la innovación tecnológica y la incorporación de herramientas como la inteligencia artificial, la robótica y los sensores serán determinantes para mejorar la eficiencia de los sistemas productivos.
El gobernador de Santa Fe, Maximialiano Pullaro, reivindicó el perfil productivo del país y de su provincia, que concentra una parte clave de las exportaciones argentinas. Recordó que durante el último año por sus puertos salieron uno de cada tres dólares exportados, con más de 29 millones de toneladas embarcadas y exportaciones por US$16.600 millones.
Por Jorge Castro.
El Banco Mundial (BM) se ha convertido en una gigantesca agencia meteorológica. Sostiene que las condiciones ambientales que provocará este año El Niño desatarían una crisis alimentaria a escala mundial, multiplicada por los altos costos de los fertilizantes derivados de la guerra de Irán.
El BM sostiene que el carácter disruptivo de El Niño, asociado con el cierre del Estrecho de Ormuz provocado por la guerra con Irán, que ha impulsado un aumento sistemático del costo de los fertilizantes, exacerbará la carencia de agroalimentos en el sistema global.
Por eso, el alza de la economía mundial se frenaría este año, y pasaría de +2.9% en 2025 a +2.5% en 2026, el menor nivel de expansión desde la pandemia de hace 6 años.
El BM prevé que el país más golpeado por El Niño es India, que experimentará una virtual desaparición de los monzones, la única y errátil fuente de lluvia que posee la agricultura de una población de más de 1.500 millones de personas.
El golpe fundamental que provoca El Niño, además de las catástrofes desatadas por las altas temperaturas y las lluvias híper torrenciales, se manifestará en el plano de la producción de agroalimentos.