En los próximos días podría haber novedades sobre retenciones. El Gobierno estudia una baja de las alícuotas del trigo, hoy en 7,5%, tras entender los múltiples argumentos de entidades diversas (bolsas de Comercio y de Cereales, Coninagro, Fertilizar, Consejo Agroindustrial Argentino, entre otras…)
El telón de fondo es que los precios de los fertilizantes, vitales para ese cultivo, se duplicaron por la guerra en Medio Oriente. Por ello corre serio riesgo el área del cereal cuya siembra comienza en las próximas semanas.
La decisión de sembrar o no, y los efectos sobre la cosecha y las divisas que podrían llegar en 6 meses se está tomando ahora. Según chequeó Clarín, de diversas maneras, “el Gobierno ya tomó nota” y bosqueja medidas a corto plazo (retenciones) y como de largo aliento: se retomaría un proyecto de ley que desgrava los fertilizantes.
Aunque en las últimas horas el debate se enrareció por la cotización en alza de la harina de trigo, y su impacto (aunque menor) en el precio del pan, la cuestión se debatió en una reunión informativa que la Fundación Barbechando desarrolló esta semana con 30 legisladores de distintos partidos políticos, en una jornada de análisis en la que referentes de CREA y de la Bolsa de Comercio de Rosario brindaron información técnica.
Entre los legisladores nacionales presentes (otros lo hicieron vía digital) se destacaron los presidentes de las comisiones de Agricultura de las dos cámaras del Congreso: el senador Joaquín Benegas Lynch (LLA-Entre Rios) y el diputado Martín Ardohain (PRO-La Pampa), que este viernes presentó un proyecto de ley para establecer un cronograma de eliminación de los derechos de exportación, de un modo progresivo: en 36 meses para todo lo que no sea soja, producto que sería liberado de ese tributo no en 3 años sino en 4 (48 meses) lo cual resulta de dividir el 24% actual en 0,5% mensual de reducción paulatina.
En una semana en la que se destacó la toma de ganancias de los fondos de inversión, la soja fue la única que logró un saldo a favor en Chicago y en ello tuvo que ver, entre otras razones, la especulación de los operadores con los resultados del cónclave que sostendrían hacia finales de la nueva semana, en Pekín, los presidentes de EE.UU. y de China. En las bajas del maíz influyó la chance de que el lobby petrolero vuelva a frenar la aprobación de una ley que habilite el expendio de E-15 durante todo el año en Estados Unidos, en tanto que las pérdidas del trigo no tuvieron otra razón que las ventas de los fondos, mientras el 70% de la superficie cubierta con las variedades de invierno registra condiciones de sequía, a menos de un mes del arranque de la cosecha. En el mercado argentino la soja tuvo una mejora parcial, mientras que el valor del trigo se mantuvo sostenido y que el maíz registró mayoría de bajas.
“El entorno en el que deberá desarrollarse la agricultura 2026/2027 cambió y, por lo tanto, los modelos productivos deben adaptarse”, afirmó un asesor de Rufino. El primer mojón de la campaña es el trigo, jaqueado por el aumento en los precios de fertilizantes, labores y fletes, con posibilidades de márgenes netos negativos en muchas zonas. En ese escenario, no hay margen para cometer errores en la conducción agronómica ni económica del cultivo.
“En campañas anteriores, en el área destinada a trigo en se aplicaba un paquete uniforme en densidad de siembra, fertilización y genética. Este año será diferente: vamos a considerar el milímetro la ambientación de cada campo y vamos a variar las densidades de siembra y las dosis de fertilización en función del potencial productivo de cada área”, distinguió.
Así, algunos lotes dudosos, que en años anteriores se sembraban con trigo, pasarán a girasol en 2026. “En la definición del tratamiento asignado a cada lote no se puede actuar con los ojos tapados; tendrá un rol central el análisis de suelo, que permite determinar las dosis óptimas de fertilizantes nitrogenados, fosfatados y de micronutrientes en cada área”, agregó.
La dosis de nitrógeno es la ecuación más compleja de resolver este año. Las primeras mediciones de nitratos muestran valores bajos, probablemente como consecuencia de los altos rindes de maíz y soja 2025/2026. En consecuencia, en cada lote deberán considerarse estos valores y calcular las dosis en función del rinde objetivo establecido.
El paisaje productivo de la zona núcleo y sus alrededores mostró este año una fisonomía distinta. En campos históricamente dominados por la soja y el maíz, la campaña estuvo marcada por una “mancha amarilla” que no dejó de expandirse.
Ezequiel Martínez, ingeniero agrónomo y gerente de una empresa familiar en el departamento General Roca, fue testigo directo de ese cambio. Durante un viaje desde Río Cuarto hacia Buenos Aires, observó cómo el girasol ganaba terreno en zonas donde no era habitual.
“Me llamó la atención ver girasol cerca de Río Cuarto, y lo que más me impactó fue encontrarlo a lo largo de la ruta 8 hasta Venado Tuerto y, al regresar por la ruta 7, a la altura de Junín”, comentó el productor en diálogo con La Voz.
La imagen no es aislada. Es el reflejo de lo que ya se perfila como el “año del girasol”, un cultivo que, apalancado en mejoras tecnológicas y condiciones comerciales más favorables, se encamina a una cosecha récord a nivel nacional.
Para Martínez, este auge coincide con una historia familiar. “El girasol es un cultivo viejo; lo hacía mi papá”, recuerda. Sin embargo, el manejo actual dista mucho del de décadas atrás.
En los años 1980 y 1990, el girasol era considerado errático, con rendimientos bajos –de 20 a 25 quintales– y problemas frecuentes de vuelco. Con su incorporación a la empresa familiar en 1999, Ezequiel decidió cambiar esa lógica y transformarlo en un cultivo central dentro de la rotación.
Así como la política exterior de un país es clave para ordenar la política interna, el comercio internacional tiene un papel sustancial para establecer las prioridades de la producción. El agro lo sabe: es el principal generador de divisas por exportaciones de bienes del país.
Curiosamente, pese a su importancia, las discusiones alrededor de los tratados comerciales o las políticas que aplican otros países no generan un gran interés en el establishment político y económico. Pareciera que solo fueran cuestiones que les preocupan a diplomáticos, empresarios o especialistas. Sin embargo, pueden tener un gran impacto en las decisiones de inversión y generación de empleo. En un país como la Argentina, históricamente cerrado al mundo y con escasa o nula vocación por desarrollar una política exportadora, el comercio internacional debería tener más relevancia.
Quizás la excepción sea el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que esta semana tuvo un hito para el país cuando se conoció, vía la Cancillería, que una pyme apícola de Entre Ríos, fue la primera empresa que exportó miel sin el 17,3% de arancel vigente con anterioridad a la puesta en vigencia del tratado.
Pero la asociación con el bloque comercial del Viejo Continente, que tiene uno de los mercados de consumo más apetecidos del mundo, no es sencilla porque históricamente ha recurrido a la aplicación de barreras no arancelarias para impedir la competencia.
En los últimos años, el énfasis estuvo puesto en la cuestión ambiental y la política del Pacto Verde que establece fuertes limitaciones al uso de fitosanitarios, fertilizantes y otros productos de la tecnología agrícola. Los propios productores europeos lo están padeciendo y a menudo realizan manifestaciones contra las decisiones de Bruselas.
"Las empresas de la metalmecánica están pasando por un momento, tal vez, de un pequeño estrés financiero. Los márgenes ya no son los mismos y es en momentos como este en los que Agroactiva adquiere su real importancia como lugar generador de oportunidades, de encuentro entre la oferta y la demanda. Es el momento ideal del año en el que el productor ya terminó con su cosecha, tiene disponibilidad de dinero y de tiempo para estar planeando su próxima campaña. Nosotros nos ofrecemos como un espacio en donde las empresas puedan solucionar lo que les resta del año y ayudarlas con un empujón productivo para salir de este momento financiero apretado", destacó Rosana Nardi, presidenta de Agroactiva, en la previa al gran encuentro del agro argentino, que se realizará del 3 al 6 de junio en Armstrong.
Esta cita ineludible en el calendario productivo reunirá en la edición a cientos de empresas del agro. Agroactiva 2026 contará con 60 hectáreas de superficie cubierta con stands y más de mil expositores ya confirmados, cada uno de los cuales llevará sus últimos lanzamientos y las mejores opciones de financiamiento disponibles, anticipó Nardi. A eso se suma la presencia activa de los bancos que "van a estar jugando fuertemente para que, una vez más, estos cuatro días de Agroactiva sean los más productivos del año".
Más allá de la escala, la edición 2026 incorpora una serie de novedades que marcan diferencias respecto de años anteriores. Una de las más destacadas es la presencia, por primera vez, de un plot de Aapresid de 9.000 m² dedicado a crucíferas y cultivos de servicios, donde se mostrarán las ventajas comparativas frente a malezas, nutrientes y salud de suelos en relación con el barbecho tradicional.
También debutará el espacio "Agroactiva Arena", una propuesta de formación e interacción que cambiará de eje temático cada día. El miércoles estará dedicado a Mujeres Activas; el jueves, a Agroactiva Joven, con la Hackactiva 2026, una hackatón orientada a resolver desafíos reales del agro relevados entre los propios expositores; y el viernes, el foco estará en Campo 3i, con la participación de la consultora City.
Por Santiago Sáenz Valiente.
Es frecuente encontrarnos con serios perjuicios de orden impositivo, que atacan la renta del productor. Esta vez, nos alegramos de brindar información sobre el nuevo régimen de incentivo para inversiones de pequeñas empresas, denominado RIMI.
El objeto del régimen es promover el desarrollo económico, favorecer el empleo, incrementar exportaciones y generar competitividad.
Para usufructuar los interesantes beneficios que aporta, podrán registrarse una empresa unipersonal, sucesiones indivisas o sociedades, residentes en la Argentina.
La condición para obtener ventajas fiscales es que se realicen inversiones afectadas a actividades productivas durante 2 años, las cuales superen los umbrales previstos:
–Microempresa: U$S 150.000.
–Pequeña U$S 600.000.-
–Mediana Tramo I: U$S 3.500.000.-
La categoría depende de la calificación según ARCA y deberán poseer el Certificado emitido por el ente recaudador. Las inscripciones podrán realizarse dentro de los próximos días, a partir de que el organismo reglamente los detalles.
A falta de una start up dedicada al agro, crearon dos. La primera, Ponce, nacida en 2018 se especializó en las necesidades de riego. Y la segunda, que está dando sus primeros pasos, se trata de una plataforma que facilita una herramienta clave del negocio agropecuario: el alquiler de campos.
Ambas agtech fueron el fruto de la creatividad de un grupo de jóvenes estudiantes de ingeniería electrónica de Mar del Plata que no trabajaban en el campo, pero tenían vínculos familiares.
“Mi abuelo y mi familia tienen campo en la zona”, cuenta José Robetto, quien junto con su compañero de estudios Iñaki Albisu, creó Lote Perfecto, una plataforma para el arrendamiento de tierras para la producción. “Hoy, la tecnología y el agro son mi lugar en el mundo, hay una gran oportunidad para avanzar en la digitalización”, dice.
“Nuestra idea es hacer un mercado lo más transparente posible, acompañar a los dueños de los campos y llevarles oportunidades y más estabilidad”, explica el joven. El propósito fue crear una plataforma digital orientada a ordenar y profesionalizar el proceso de arrendamiento agrícola.
A fines de 2025 lanzaron una prueba piloto con 250 lotes y recibieron 1500 solicitudes. En pocos meses, cuando comprobaron que la respuesta era positiva, alcanzaron las 4000 hectáreas. El foco estuvo en el alquiler de tierras para papa y maní, dos cultivos de elevada demanda de arrendamiento, pero el objetivo es llegar a cultivos de agricultura extensiva.
Tras la difusión boca a boca, llegaron a 15.000 sesiones de consultas en la actualidad. “Muchos nos decían que encontrar el campo adecuado era un problema grande. Una plataforma digital podría ser la solución”, dice Robetto.
Desde el noreste bonaerense, rodeado por los árboles que él mismo plantó y vio crecer, Martín Vergara vive profundamente conectado con el pasado y con el futuro. Es cuarta generación de productores ganaderos en el partido de Magdalena, y en su cabaña Buen Retiro lleva ya más de tres décadas seleccionando genética bovina para un mercado que todavía no llegó del todo, pero que ya empieza a vislumbrarse.
En 1860, cuando su bisabuelo llegó desde Navarra junto a muchos otros vascos que formaron colonias en la zona, era absolutamente inimaginable que la calidad de carne que daba un animal pudiera medirse de forma objetiva para direccionar la selección de reproductores.
Cuando el primer Bergara (originalmente se escribía con be larga, como en euskera) compró 4.000 hectáreas para fundar el establecimiento Buen Retiro, los ovinos dominaban el paisaje. Otra presencia fundamental era el ferrocarril, que pasó por la Estación Vergara hasta 1977 y que el médico veterinario Martín Vergara llegó a ver con sus propios ojos. De hecho, recuerda que el mismo día que se casó con la madre de sus tres hijos estuvo en la estación Constitución y reservó un vagón para cargar un lote de novillos. Fue el último uso que hizo del ferrocarril.
Para entonces ya llevaba varios años en la ganadería. En 1971, tras recibirse de veterinario, su padre le había comprado 13 vacas Angus de pedigree de La Pluma de Firpo, pero Vergara entendió desde el comienzo que el linaje no valía nada si no estaba respaldado por una productividad eficiente. “Se perdonaba mucho a la vaca”, recuerda. La genética, la precisión y las decisiones basadas en información siempre lo desvelaron.
Por Ignacio Iriarte.
La ganadería argentina comenzó a mostrar señales de un posible cambio de ciclo. Con una fuerte caída en la faena durante el arranque de 2026 y valores de la hacienda todavía elevados en términos históricos, el mercado empieza a reflejar una moderada recomposición del rodeo tras varios años de liquidación.
En los primeros cuatro meses del año la faena de ganado vacuno totalizó los 3,92 millones de cabezas, un 10% menos que en enero - abril del año pasado.
Estos niveles de matanza son los más bajos de los últimos 10 años, y permitirían proyectar una faena anual del orden de las 12,2-12,3 millones de cabezas, con una extracción del 24% sobre el stock ganadero al 1° de enero pasado.
Los registros permiten sugerir que la fase de liquidación del ciclo ganadero registrada en los años 2023-2025 está entrando a su fin y que estaríamos entrando en una fase de recomposición (moderada) del rodeo.
La baja registrada hasta ahora en la faena permitiría un modesto aumento del stock ganadero al 31 de diciembre del 2026.
La participación de las hembras en la faena está cayendo, ubicándose en abril en el 47,4%. Hasta hace poco tiempo este indicador se ubicaba en niveles muy cercanos a los máximos históricos, pero en el mes que acaba de finalizar descendió al puesto número nueve en el ránking de los últimos veinte años para el mes de abril.
De este modo la participación de las hembras en abril último fue la más baja de los últimos cuatro años.