La mesa de contratistas rurales impulsada por el Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe permitió articular para mejorar el traslado de maquinaria en el Puente Rosario - Victoria, la emisión en Santa Fe de las licencias G3 y avanzar en la validez de las licencias G1 y G2.
La mesa se generó como espacio de trabajo, durante 2025, desde el Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe. El espacio de trabajo permitió articular entre distintas áreas del Estado, las entidades técnicas y el sector para avanzar en destrabar normativas, reconocer licencias y poner un norte hacia 2026 que permita generar herramientas financieras que fortalezcan el sector.
“Tenemos 48 mesas productivas en el Ministerio, en cada una de ellas dialogamos directamente con los protagonistas de cada área, y fruto de ese diálogo salen cosas positivas. Es un método de trabajo impulsado por el gobernador Maximiliano Pullaro que vamos a profundizar este año, y a robustecer porque está dando buenos resultados”, destacó el ministro Gustavo Puccini.
Como cada mes, la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) dio a conocer su “semáforo” mensual de las economías regionales, que no mostró grandes cambios.
A noviembre pasado, había seis sectores en “rojo” (yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón), ocho en “amarillo” (forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, mandioca, peras y manzanas, y avícola) y cinco en “verde” (bovinos, porcinos, ovinos, granos y miel).
La única novedad intermensual, en este contexto, fue la cadena aviar, que bajó de “verde” a “amarillo”, producto de “un deterioro en los componentes de negocio y mercado”, indicó Coninagro.
Puntualmente, el problema es que los precios subieron 16% en los últimos 12 meses, muy por debajo de la inflación general del 31%; a la par, las exportaciones se redujeron 13%, mientras que las importaciones subieron 12%, y el consumo aumentó apenas 1%.
Lo bueno es que el componente “productivo” es lo que frena un mayor desplome, debido a que “los indicadores continúan siendo positivos: el stock de aves creció 4% y la producción aumentó 3% en el último año”, dijo Coninagro.
Cuando se habla de valor agregado en origen, esta empresa quizás es el mayor ejemplo al respecto: en su nombre, lleva insertos la ciudad y la provincia donde nació y desde donde se transformó en la mayor empresa de alimentos de Argentina y una gigante de alcance mundial.
Las palabras Arroyito y Córdoba conforman Arcor, la firma que tuvo su génesis en esa ciudad del nordeste de la provincia mediterránea, y desde donde se expandió hasta contar con más de 20.000 empleados en el Planeta, manejar 49 plantas industriales en Argentina, resto de Latinoamérica y África, y exportar a 120 países.
Entre otros datos relevantes, es el primer productor de caramelos duros en toda la Tierra y se estima que fabrica más de tres millones de kilos diarios de alimentos, para lo cual obviamente necesita materia prima que se obtiene en su gran mayoría de los campos argentinos.
¿Por ejemplo? Este holding es también el mayor productor de harina de maíz de nuestro país y allí se inserta otro aspecto clave que marca su proyección global: una fuerte apuesta por la sustentabilidad, que no solo se circunscribe a trabajar para reducir sus emisiones industriales o generar bioenergía, sino también a impulsar la agricultura sustentable certificada.
En el portfolio de herramientas multipropósito para el agro, el mini tractor Chango, diseñado por el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (Cipaf) del INTA, encabeza hace tiempo la lista de los más completos.
“Cumple con todos los requerimientos de un tractor. Sirve para motorizar y mecanizar diferentes labores y además tiene una toma de fuerza, con lo cual también habilita a mover distintos complementos”, dijo con orgullo Sergio Justianovich, desarrollador de Chango e investigador del CIPAF INTA, a Bichos de Campo.
Pero lo que vuelve a esta herramienta especialmente interesante es la posibilidad de implementarla con gran versatilidad dentro de las producciones de baja escala, sin importar lo distintas que estas sean.
“En general, las tecnologías que vienen de afuera te venden una unidad motriz con un set limitado de herramientas a la cuales vos no les podés conectar otra cosa. Y en general sobre problemas que no son propios. Es decir, la producción de mandioca en Corrientes tiene su particularidad, al igual que la horticultura en la quebrada de Humahuaca. La idea de esto es justamente potenciar todos esos conocimientos que ya existen, distribuidos en la heterogeneidad que tenemos como país, y reforzarlos a partir de la mecanización”, sostuvo el diseñador industrial.
Virginia Putignano vive una dualidad que pocos conocen. En Buenos Aires es la “escribana de los famosos”, figura de confianza de la Embajada de Italia y fedataria de importantes empresas. Pero cuando está en Lincoln, su tierra natal, es la tambera que pelea el precio de la leche con la industria, revisa los bebederos y honra la memoria de Henry Putignano, su padre y el hombre que le enseñó que el campo puede ser “el paraíso terrenal”.
Por la mañana, la firma de Putignano valida negociaciones de poderes, certifica documentos para artistas reconocidos o gestiona documentos del consulado italiano. Se mueve con soltura en los despachos de la Ciudad de Buenos Aires, donde reside desde los 17 años, cuando llegó para estudiar y forjarse un camino propio, “sin apellido notarial ni contactos”, como ella misma lo define. Trabaja con figuras importantes del mundo del espectáculo como Guillermina Valdés, entre otras. Todas las semanas, también hace 300 kilómetros hasta “La Caridad”, el tambo que con esfuerzo instaló su padre.
“Esto lo vivo como un legado. Al tomar una decisión siempre pienso qué hubiese hecho papá. Cuando cambio una tranquera, compro vaquillonas, un tractor o saco un crédito, él está presente. Sé que estaría orgulloso de que siga apostando. Podría dedicarme solo a mi profesión y no drenar energía en el tambo, pero pienso en él y en lo orgulloso que estaría de ver como está hoy La Caridad. Hago todo lo que puedo para seguir adelante y sostenerlo también como fuente de trabajo en Lincoln, porque todo es una rueda: si se cierra un negocio, se corta toda la cadena", relató.