En la ciudad de Concepción de Uruguay, en Entre Ríos, todos están preocupados. La principal empresa productora de pollos del país, Granja Tres Arroyos (GTA), atraviesa una crisis y no paga los sueldos. Aunque el consumo de pollo crece, pidieron el Procedimiento Preventivo de Crisis y adeudan salarios a los 1.000 trabajadores de la planta La China. Los operarios están de paro y la triste noticia es que llegaron al millón de aves sin faenar.
Desde marzo de 2024 la empresa les pagaba los sueldos en cuotas, hasta llegó a abonar en 5 cuotas. Granja Tres Arroyos les debe una quincena y ya se suma otra y el medio aguinaldo y ya se suma la próxima quincena.
Para hacer historia, Granja Tres Arroyos pertenece a la familia De Grazia y un 34% está a cargo del grupo estadounidense Tyson Foods. Considerada la principal empresa agrícola argentina, surgió hace casi 100 años cuando Joaquín de Grazia llegó en 1927 desde Italia y comenzó a vender pollos en un carrito por las calles de Buenos Aires. Ocho años después trajo a su hermano. Esta empresa familiar tiene a otro Joaquín de Grazia, como actual presidente de Granja Tres Arroyos.
Estos inmigrantes italianos crearon con mucho esfuerzo la mayor empresa avícola de Argentina con 7.000 empleados, que faena 700.000 pollos por día en sus 7 plantas ubicadas en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y también tienen presencia en Montevideo, Uruguay.
El gobierno quiere lanzar este verano la privatización de Belgrano Cargas, hoy en manos de la estatal Trenes Argentinos Cargas, en lo que sería el paso más ambicioso en la reforma del transporte ferroviario desde la década del 90. El ministerio de Economía prepara para presentar en el primer trimestre una licitación total de la red de 7.600 kilómetros que cruza más de 15 provincias, con un punto neurálgico en Santa Fe, y que afecta a la estructura logística de las exportaciones mineras y graneleras.
El Ejecutivo busca transferir la operación total de la carguera estatal antes de julio próximo, apostando a reducir el déficit fiscal y triplicar la capacidad de carga del sistema agroindustrial.
Hay un interés marcado por consorcios logísticos internacionales como el Grupo México, que desplegó un fuerte lobby a meses de la licitación, y las principales cerealeras del país, que acaban de armar un consorcio integrado por AGD, ACA, Bunge, Viterra, Dreyfus, y Cargill.
Así, el Estado nacional avanza con la licitación de las tres líneas del Belgrano Cargas de modo separado:
-Línea Belgrano (trocha angosta): crucial para el NOA y NEA, con fuerte interés del sector cerealero y minero que desemboca en los puertos santafesinos.
-Línea San Martín (trocha ancha): conecta la región de Cuyo con los puertos de Buenos Aires y Santa Fe.
-Línea Urquiza (trocha media): recorre la Mesopotamia y es estratégica para el comercio con el Mercosur.
Se prevé un esquema de desintegración en varias unidades de negocios para cada una de las tres líneas.
La agricultura argentina ha vivido una profunda transformación en las últimas décadas. La adopción de la siembra directa, junto con la incorporación de cultivos tolerantes a herbicidas como el glifosato, marcó un antes y un después en la protección vegetal, ya que permitió optimizar el control de malezas, reducir los laboreos y preservar el suelo.
Desde entonces, el perfil y la intensidad de uso de herbicidas también se han modificado con los años y redefinieron el manejo agronómico nacional.
En ese contexto, Federico Elorza, Coordinador de Gestión Sustentable de CASAFE, explicó que “los fitosanitarios siempre fueron una herramienta esencial, pero la siembra directa y los cultivos tolerantes cambiaron la escala y la estrategia. Hoy el desafío no es solo controlar, sino hacerlo de forma sostenible y con decisiones basadas en la ciencia”.
Actualmente, la presencia de malezas resistentes y tolerantes exige un enfoque integral. De acuerdo con los relevamientos de la Red de Malezas de Aapresid (REM), más de 25,8 millones de hectáreas se encuentran afectadas por biotipos resistentes o tolerantes.
En este contexto, CASAFE impulsa el Manejo Integrado de Malezas (MIM) como eje clave, promoviendo la rotación de modos de acción, la correcta preparación de mezclas, la incorporación de cultivos de servicio y la planificación de densidades y fechas de siembra adecuadas antes de recurrir al control químico.