La Asociación de Maíz y Sorgo Argentino (Maizar) difundió un informe donde alerta en torno de la situación actual de expansión de la chicharrita, plaga que en el ciclo 2023/2024 implicó un recorte en la producción estimada del cereal superior a 10 millones de toneladas.
Según la entidad, “aunque prácticamente la totalidad de la producción de maíz de la campaña 2025/26 está a salvo de las infecciones de Spiroplasma (CSS) transmitidas por Dalbulus maidis, el incremento exponencial de poblaciones de esta chicharrita durante la segunda quincena de marzo y la aparición de síntomas foliares en algunas localidades plantea la necesidad de incrementar el monitoreo para desarrollar estrategias que impidan que en campañas futuras se repitan epifitias como la del ciclo 2023/24″.
En este marco, Maizar citó a expertos, como Alejandro Vera, coordinador de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis. Dijo: “Es importante seguir generando información sobre todo el patosistema, monitoreando trampas y cultivos, remitiendo insectos a la red entomológica para establecer su infectividad e inspeccionando síntomas foliares, para establecer cómo evolucionan las distintas situaciones”.
Maizar indicó que el 39º informe de la red de monitoreo, con datos relevados entre el 17 de marzo y el 1° de abril de 2026, reflejó que “la región NOA, donde el 99% de las trampas estuvo instalada sobre maíz, fue la zona endémica de mayor crecimiento poblacional en este período”.
La campaña de girasol 2025/2026 se encamina a marcar un hito en la historia productiva argentina, con una estimación de 7,3 millones de toneladas, impulsada por una expansión del área sembrada, un sólido avance comercial y precios que se mantienen firmes en el mercado local, señala un informe elaborado por la Bolsa de Cereales de Córdoba.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP), la superficie implantada alcanzaría los 3,1 millones de hectáreas, lo que representa un crecimiento significativo frente a los 2,4 millones del ciclo previo. Este salto productivo se traduciría en un incremento del 30% interanual, consolidando al girasol como uno de los cultivos más dinámicos de la campaña.
En cuanto al avance de cosecha, al 26 de marzo ya se recolectó el 61% del área sembrada, un ritmo similar al del año pasado, aunque por debajo del promedio de las últimas cinco campañas. Mientras que, en el norte del país, Santa Fe y Entre Ríos las labores ya concluyeron, en Buenos Aires y La Pampa aún restan tramos importantes, con avances del 30% y 43%, respectivamente. Córdoba, por su parte, ya alcanzó el 50% de la superficie cosechada.
El buen desempeño productivo también se refleja en la industria. Para el ciclo comercial 2025/2026 se proyecta una molienda cercana a los 6 millones de toneladas, lo que implicaría un aumento del 27% interanual. Solo entre enero y febrero ya se industrializaron unas 685.000 toneladas, con subas en prácticamente todas las provincias procesadoras.
Por Ignacio Eguren.
La campaña entra en su recta final y nos deja una señal: los cultivos están bien, en muchos casos habrá buenos rindes, pero cuando miramos los números el margen es muy ajustado. No es una mala campaña en lo productivo. Pero sí es una campaña que deja algo claro: producir bien ya no alcanza para que el negocio cierre.
Durante varios años convivimos con distorsiones que terminaban acomodando los resultados. Tipo de cambio, tasas, inflación, precios… fueron variables externas que muchas veces compensaban errores o decisiones no tan finas. Hoy el contexto es otro.
Con alquileres altos, el resto de los costos elevados y una mayor estabilidad relativa en las variables macro, el resultado vuelve a depender de lo que siempre debió importar: la calidad de las decisiones.
Para esta nueva campaña, la 2026-27, los números vuelven a estar ajustados. Como referencia, estos son los rindes necesarios para cubrir los costos de los principales cultivos en la zona central del país, sin alquiler vs 16 qq/ha de alquiler:
El 2025 no fue nada sencillo para el negocio del vino argentino: inmersos en un contexto global de menor consumo de alcohol, la producción nacional cerró un año a la baja con una caída de las exportaciones del 6,8% y del 2,7% en el mercado, con 15,77 litros anuales, un mínimo histórico en el consumo per cápita del país.
Este contexto ha obligado a las empresas vitivinícolas a ser muy ordenadas con sus cuentas. Y aunque algunas acusaron la crisis con una delicada situación financiera, otras encontraron la oportunidad de seguir creciendo con nada más y nada menos que la construcción de nuevas bodegas.
Si bien es sabido que el de la vitivinicultura es un negocio a largo plazo, por lo que las inversiones, sobre todo para la infraestructura, se planean con años de anticipación, este 2026 ha sido la fecha señalada para el estreno de tres nuevas bodegas para empresas que ya tienen su recorrido en la industria como Familia Zuccardi, Cheval des Andes y -quizás el proyecto más nuevo- Raquis.
Todas con un punto en común: dedicadas a la alta gama, el segmento que ha salido más airoso en el contexto que está atravesando la industria.
Como lo dijo Julia Zuccardi, tercera generación de la familia y referente de las experiencias turísticas de Santa Julia, Zuccardi Valle de Uco y Zuelo, citando a su padre, José Zuccardi, los tiempos de crisis han envalentonado a la empresa a seguir creciendo.
La problemática de la sustentabilidad tomó relevancia en las últimas décadas, ante el aumento de la demanda a nivel mundial por el crecimiento poblacional. El desafío, indicó, no está solo en abastecer a esa población mundial, sino también en la calidad de lo que se produce.
En el marco de su participación en Expoagro 2026 el ingeniero agrónomo Ramiro Garfagnoli, docente de la Tecnicatura Universitaria en Producción Agropecuaria de la Facultad de Química e Ingeniería de la Universidad Católica Argentina (UCA) sede Rosario, brindó la charla certificaciones sustentables aplicadas al agro.
Durante su presentación destacó que los consumidores exigen productos con menor impacto en el cambio climático, lo que implica cambios en las formas de producir y dio como ejemplo la reglamentación de la Unión Europea, que establece que el bloque solo comprará productos libres de deforestación. “Estamos yendo hacia un modelo de triple impacto: ambiental, productivo y social”, señaló.
En rigor, Garfagnoli habló sobre las certificaciones, que son un sistema de indicadores o de gestión, “una herramienta que sirve en la gestión del establecimiento”. Para obtener las certificaciones, “tenemos que ver si cumplimos con esos indicadores, luego viene un auditor, que certifica que estamos haciendo lo que decimos que estamos haciendo”, puntualizó.
El gobierno de Santa Fe lanzó una nueva convocatoria para que empresas de toda la provincia participen en Agroactiva 2026, una de las principales ferias agroindustriales del país, que se realizará del 3 al 6 de junio en Armstrong.
La iniciativa se enmarca en el programa Santa Fe Expone, orientado a fortalecer la presencia de firmas santafesinas en eventos estratégicos y a generar oportunidades de visibilidad, vinculación y crecimiento comercial.
La convocatoria permanecerá abierta hasta el 1º de mayo y está dirigida a empresas de diversos sectores, entre ellos agtech, alimentos, productos regionales, industria metalmecánica y agroindustrial, insumos agropecuarios, energías renovables, textiles y construcción.
Las empresas interesadas deberán completar el formulario de inscripción disponible en el sitio oficial del gobierno provincial. En el proceso de selección se priorizará a las pymes que participen por primera vez y a aquellas que incorporen innovación, valor agregado o desarrollos tecnológicos en sus procesos o productos.
"A 50 años de la siembra directa en la Argentina" se tituló el webinar organizado por el Centre National d’Agroécologie (CNA), de Francia, con la disertación magistral del Dr. Roberto Peiretti, pionero de Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa) con foco en el momento de cambio de la producción de granos en nuestro país.
Aún sorprende en el mundo que la intensificación en el ritmo de crecimiento se produjo sin que exista un cambio similar en la superficie productiva. Coincide con la adaptación por parte de los productores de modernas tecnologías como siembra directa, biotecnología, OGM, modernas fertilizaciones, entre otras.
El evento tuvo realización presencial en Evreux, localidad ubicada al noroeste de París, aproximadamente a mitad de la distancia entre la capital francesa y la costa del Canal de la Mancha. Pero el encuentro fue de alcance global digital: la exposición en inglés fue traducida al francés, idioma del ente anfitrión, por Martín Roullet-Meheust, miembro de la organización.
El Centro Nacional fue fundado en 2021 por organizaciones de productores identificados con una agricultura sostenible y producciones como viticultura, arboricultura y que trabajan en difundir temas de interés para los mismos productores, siempre con acento en a la difusión del conocimiento, entrenamiento en técnicas de manejo y medición de sistemas agroecológicos de producción.
Frente a un escenario productivo y de mercados cada vez más desafiantes, la ganadería argentina busca identificar las nuevas oportunidades y generar estrategias para aprovecharlas. El Inta avanza en la organización de una jornada estratégica para impulsar la carne producida en sistemas pastoriles.
El encuentro —que reunirá a equipos técnicos del Inta, la Secretaría de Agricultura, el IPCVA, la Asociación de Productores Exportadores Argentinos (APEA) y actores privados— tiene como eje central analizar el funcionamiento de la cadena, identificar oportunidades y abordar los principales cuellos de botella comerciales. Se realizará el 23 de abril en la localidad bonaerense de Olavarría.
“La iniciativa no es aislada. Forma parte de iniciativas generadas en un espacio de intercambios propuesto por el Inta, donde participan distintos actores de la cadena de carnes vacunas de sistemas pastoriles y profesionales privados y de instituciones públicas. Allí se dan debates sobre aspectos productivos y comerciales y la finalidad es potenciar los sistemas de producción y la inserción de sus productos en el mercado”, señaló Marcelo Champredonde, del Inta Bordenave –Buenos Aires–.
En los últimos años, distintos estudios y experiencias territoriales comenzaron a poner en evidencia su potencial. Según explicó Sebastián Lagrange, especialista en producción animal del Inta Bordenave, la carne producida en sistemas pastoriles presenta características diferenciales como mayores niveles de ácidos grasos omega 3, mayor contenido de ácido linoleico conjugado (CLA) y presencia de antioxidantes naturales como vitamina E y carotenoides.
La ecuación agrícola 2026/2027 será muy diferente de las anteriores; ya se ven semáforos con señales de alerta, que desafiarán los reflejos empresarios. La primera luz amarilla aparece en los costos. Aunque la guerra terminara mañana, los precios de los insumos no se retrotraerán a los niveles de comienzos de año en el corto plazo.
Un caso representativo es el de la urea, cuyo valor ha pasado de 580 (enero) a 850 dólares por tonelada (abril). En este nuevo contexto, se requerirá mucho cuidado en la dosis a aplicar en cada lote, con el apoyo de análisis de suelo y considerando el cultivo antecesor. Así, este año se perfila como propicio para las fertilizaciones biológicas y el uso de cultivos de servicio, por ejemplo.
La segunda luz amarilla son los costos energéticos, que están experimentado un incremento significativo y tampoco se prevé su retracción debido a la destrucción de infraestructura de generación y problemas de transporte en el nivel global. Este fenómeno impactará directamente en los costos de flete, que no solo se ven afectados por el aumento del gasoil, sino también por el encarecimiento de los derivados de la industria petroquímica, como lubricantes y otros fluidos.
El aumento de los costos energéticos también tiene repercusión en las negociaciones sobre labores agrícolas, lo que obligará a una cuidadosa selección de los lotes a implantar y reorientar los más dudosos a producir carne vacuna.
La suba de los precios de los combustibles y los fertilizantes como consecuencia de la prolongación de la guerra en Medio Oriente afecta los costos de la actual campaña agrícola y del ciclo próximo. De extenderse en el tiempo este escenario, la proyección del área de siembra de trigo probablemente registre recortes.
Al respecto, esta semana se conoció un informe de la Sociedad Rural Argentina (SRA) que destacó que el gasoil tipo grado 2 tuvo un aumento del 22% desde que se iniciaron los ataques de los EE.UU. e Israel a Irán hace poco más de un mes. A su vez, la urea tuvo una suba de 42 por ciento.
“Para lo que resta de la campaña agrícola 2025/26, que se está cosechando actualmente, el principal impacto viene de la mano de la variación del precio del gasoil que repercute en el costo de las labores de cosecha y de los fletes”, destacó la entidad. El informe calculó que para los costos de la trilla se proyecta un alza de 3,3%, mientras que para el transporte de cargas el efecto de la suba podría estar entre un 6 y un 7 por ciento.
“En la medida que la guerra se prolongue, el efecto de ésta puede extenderse a los números de la campaña fina 2026/27. En este caso se observa que al impacto del precio del gasoil se suma el mayor impacto del precio de la urea. Estimamos que, con los aumentos expresados hasta el momento, el costo de producción puede aumentar por esta causa entre un 9,5% y un 11% según la distancia al puerto que deba afrontar”, destacó la SRA.