La comercialización de soja se aceleró en los últimos días gracias al aumento considerable en los precios locales e internacionales, que tocaron su valor más alto en más de tres años la semana pasada.
Este salto en los valores traccionó la venta de la oleaginosa por parte de los productores, que habían privilegiado la comercialización del maíz y guardado el poroto como reserva de valor, una estrategia que en los últimos años tomó más fuerza.
Según datos aportados por el analista de granos de AZ-Group, Javier Roca, la comercialización de soja alcanzó la semana pasada las 660.000 toneladas, según un relevamiento realizado en la plataforma SioGranos.
Dicho volumen casi duplica las 335.000 toneladas de la semana anterior y las 300.00 toneladas de la previa. “Es decir, hubo un incremento significativo en el volumen comercializado con precio cerrado de soja”, sostuvo Roca en diálogo con Clarín Rural.
En este sentido, el especialista remarcó que, a la fecha, se llevan vendidas 20 millones de toneladas de soja con precio, de una cosecha de 50 millones de toneladas, mientras que a esta altura y, con una producción similar, ya se habían comercializado 25 millones de toneladas.
Para Roca, el incremento de las ventas "se explica principalmente por la suba de precios, tanto internacionales como locales”.
El maíz se consolida año tras año como uno de los cultivos más estratégicos de la producción agropecuaria argentina, con una superficie sembrada que en la última campaña superó los 10 millones de hectáreas, y una producción cercana a los 70 millones de toneladas.
Además de su importancia en la generación de divisas a través de la exportación de granos, el cultivo tiene un rol fundamental en el agregado de valor en origen y en la producción de proteínas animales.
Su utilización resulta especialmente relevante en los sistemas ganaderos y lecheros, donde el silo de maíz representa más del 40% de la alimentación animal. Por eso, mejorar la productividad y la calidad nutricional del cultivo tiene impacto directo sobre otras cadenas productivas.
En este contexto, María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de Fertilizar AC, destacó la oportunidad que presenta la nueva campaña: “Tenemos agua disponible y genética con un enorme potencial. El desafío es que la nutrición no se transforme en el factor que limite ese rendimiento. Cuando las condiciones acompañan, es justamente cuando más tenemos que conocer qué nutrientes puede aportar el suelo y cuáles debemos complementar para transformar esos recursos en más producción.”
En las últimas décadas, el mejoramiento genético permitió incrementar sostenidamente el potencial de rendimiento del maíz y otorgarle una enorme versatilidad, posibilitando planteos de siembras tempranas y tardías en ambientes productivos muy diversos.
El pollo ya desplazó a la carne vacuna como la proteína más consumida por los argentinos y la industria espera que la brecha se amplíe durante 2026. Desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) proyectan que el consumo de pollo superará los 50 kilos por habitante al año, después de cerrar 2025 en torno a los 49 kilos, mientras que la carne vacuna se ubica actualmente en torno a los 47 kilos por habitante.
La estimación sectorial se ubica incluso por encima de las últimas mediciones oficiales. La Secretaría de Agricultura señaló recientemente que el consumo de carne aviar se encuentra cerca de los 48 kilos por habitante al año, luego de una expansión sostenida que comenzó a acelerarse durante las décadas del 90 y 2000.
En diálogo con Ámbito, el gerente de CEPA, Carlos Sinesi, señaló que el crecimiento del consumo de pollo se vuelve aún más significativo si se lo compara con los niveles de hace dos décadas. “En el año 2000 nosotros teníamos un consumo de 22 o 23 kilos por habitante por año y este año seguramente estaremos por encima de los 50 kilos. Venimos manteniendo entre 48 y 49 kilos durante los últimos seis o siete años. Hoy la gente elige la carne de pollo y prácticamente la está consumiendo todos los días”, explicó.
El crecimiento tuvo al precio como uno de sus principales motores, aunque para Sinesi no alcanza por sí solo para explicar el cambio. La ampliación de los cortes disponibles, las nuevas formas de consumo y la composición de los hogares también modificaron la manera en que los argentinos compran pollo.
Distintas entidades del agro solicitaron a los senadores nacionales el "urgente tratamiento y la aprobación" del Dictamen de Comisión sobre el nuevo Marco Regulatorio de Biocombustibles (Expte. S-809/26 y vinculados). El mismo corresponde al proyecto presentado por Patricia Bullrich y fue acordado el pasado 3 de septiembre tras algunos cambios introducidos por el bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta.
Con una nota conjunta enviada este martes 8 de septiembre, numerosas instituciones y cámaras de la agroindustria de todo el país instaron al urgente tratamiento y la aprobación parlamentaria del dictamen favorable emitido por las Comisiones de Minería, Energía y Combustibles, y de Presupuesto y Hacienda.
La nueva norma establece un corte obligatorio inicial para el gasoil del 7,5% de biodiesel, que se elevará al 10% a partir de los 12 meses de sancionada la ley. Además, fija un aumento del bioetanol en las naftas del 12% al 15%, dentro del cual se mantiene el porcentaje del 6% para el de maíz y 6% para caña de azúcar, mientras que el restante 3% quedará para libre mercado. Ninguna empresa fabricante de bioetanol podrá tener más del 20% de participación del mercado en el volumen anual comercializado dentro del corte obligatorio.
Asimismo, modifica progresivamente la participación de las empresas no integradas (pymes) abriendo el mercado a la libre negociación. Durante la primera etapa, con un corte obligatorio del 7,5%, las empresas no integradas tendrán asignado el total del mercado a través del sistema de comercialización. Cuando el corte pase al 10%, su participación será de 6,5%, mientras que otros 3,5% quedarán para la negociación libre.
La alemana BASF, una de las empresas más grandes del mundo que tiene entre sus negocios a la agricultura, “evalúa nuevas oportunidades de inversión” en el negocio de semillas y traits [eventos] de soja en la Argentina. De todos modos, en la compañía señalan que para “acelerar” la llegada de las nuevas inversiones será “un factor clave” avanzar en una regulación moderna para proteger la propiedad intelectual.
La novedad se conoció en el marco de una consulta que LA NACION hizo en la compañía. En el país está abierta una negociación entre productores y la industria semillera para actualizar la normativa de semillas y considerar, bajo circunstancias que están en debate, el pago por el uso propio. El uso propio es un mecanismo por el cual un productor se guarda para semilla parte de la cosecha de soja y la vuelve a utilizar en la siguiente campaña. Está contemplado por ley. No obstante, se está buscando acotarlo y que se pague por el uso propio. En tanto, el Gobierno se comprometió a enviar al Congreso el tratado de adhesión a UPOV-91, un acuerdo internacional que mejora la protección para las empresas, con la posibilidad de que si el productor no reconoció la propiedad intelectual en el momento de la compra de la semilla lo realice luego en lo producido.
Según la compañía, BASF Soluciones para la Agricultura posee un pipeline global con un potencial de ventas incrementales superior a 7500 millones de euros en productos y soluciones previstos para su lanzamiento hasta 2035. En la Argentina está en soja, maíz, trigo y girasol. En soja puntualmente posee la marca de semillas Credenz que, indicó, se desarrolló para “ofrecer genética de alto rendimiento, calidad y adaptación a distintos ambientes productivos”.
La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) difundió una nueva edición de su “semáforo” mensual de las economías regionales en el que la “foto” muestra una imagen en general negativa para la mayoría de las cadenas agroindustriales.
De los 19 sectores medidos, en la medición con datos a julio creció de siete a nueve la cantidad que están en rojo, mientras que el resto se reparte en 6 en amarillo y cuatro en verde.
Las dos economías que cayeron al peor escenario fueron los cítricos dulces y la industria forestal.
Cabe recordar que el “semáforo” de Coninagro analiza tres componentes:
Negocio: negocio evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual.
Productivo: mide el área o stock, según corresponda, y la producción.
Mercado: evalúa la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno.
El resultado del último relevamiento es que, entre las actividades en rojo, se mantienen yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche y mandioca, a las que se suman este mes -como se mencionó- forestales y cítricos dulces.
La empresa Los Grobo Agropecuaria, que está en concurso de acreedores desde febrero de 2025, dio a conocer el balance de su ejercicio cerrado el 30 de junio último que dejó varios resultados importantes: si bien en el global perdió plata, lo hizo en una menor cuantía versus el año pasado. Puntualmente, en el último trimestre, abril-junio, registró ganancias. Además, según dijo, tiene perspectivas para duplicar los clientes y las toneladas de granos que opera.
La empresa está en manos del grupo inversor Victoria Capital Partners (VCP), que la controla en un 90%. El restante 10% pertenece a los hermanos Gustavo y Matilde Grobocopatel. Gustavo había vendido una primera parte de la firma en 2016. En diciembre de 2024, el mercado del agro entró en conmoción cuando se conoció que Los Grobo Agropecuaria y su controlada Agrofina incumplirían pagarés por un total de US$10 millones. Lo que siguió luego fue un achique de la empresa, la salida de personal e inclusive una alianza con el poderoso grupo brasileño Amaggi para hacer negocios, algo que le está dando resultados. Con la firma en concurso, el plazo para que haga una propuesta de pago a sus acreedores vence, tras una prórroga, en febrero de 2027.
“El resultado del ejercicio finalizado el 30 de junio de 2026 fue de una pérdida de $17.543 millones de pesos, que se eleva a una pérdida de $33.329 millones de pesos considerando los otros resultados integrales del ejercicio (resultado por conversión), muy inferiores a las pérdidas de $77.977 y $81.039 millones de pesos del ejercicio anterior, respectivamente”, informó la compañía.
En medio de la crisis, la firma puso en marcha un plan de reestructuración. En ese marco, concentró las actividades de mayor rentabilidad en los negocios de originación y distribución de insumos. Hizo acuerdos con acreedores/productores para la originación de granos y hasta con el gigante Amaggi que opera localmente, entre otras acciones. También dio por terminadas las siembras de producción asociadas.
La ciudad bonaerense de Capitán Sarmiento está en estado de shock. Tiene apenas 15.000 habitantes y poco más de 1.000 trabajaban en la planta avícola Granja Tres Arroyos, que acaba de despedir, en la última semana, a más de 700 personas. El cierre de este gigante, que ya acumulaba una situación crítica desde hacía tiempo y adeudaba dos meses y medio de salarios, aguinaldo y vacaciones, hizo tambalear a todo un pueblo. Un pueblo que vivía desde hace casi 30 años, en gran parte, gracias a la producción cotidiana de esa fábrica, cuyas compras y salarios derramaban en toda la comunidad. Para que quede claro el impacto: uno de cada 10 empleos en esta ciudad es en esta planta.
Hoy la foto es gris. Decenas de familias que se preguntan cómo pagar el alquiler o los servicios de luz, gas y agua; otras que habían llegado de lejos sólo para trabajar en la planta ahora planean su partida; chicos que van a tener que dejar el barrio y la escuela siguiendo a sus padres que buscan trabajo y, el caso extremo en boca de todos, un trabajador que fue desalojado y que durmió varias noches dentro de su vehículo, un Renault 12 estacionado frente a la fábrica.
Más allá de que el clima dentro de la fábrica, y ya en la ciudad, indicaba que la situación de la planta era cada vez peor y para muchos era la “crónica de un final anunciado”, el comunicado que comenzó a circular el domingo 30 de agosto que indicaba que las tareas operativas de la planta permanecerían suspendidas hasta nuevo aviso a partir del lunes 1° de septiembre terminó de confirmar lo que ya se venía sospechando desde hacía tiempo.
Según un análisis de Rosgan, elaborado a partir de datos de movimientos de hacienda del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y de referencias de remates realizados en las últimas semanas, durante 2026 aumentó la cantidad de animales destinados a reproducción. Entre enero y agosto se trasladaron cerca de 530.000 animales con ese objetivo, un 22% más que en igual período de 2025.
Los datos de ventas acompañan ese comportamiento. En julio y agosto, el precio promedio de los toros comercializados de las distintas razas y registros genéticos se ubicó en torno de los $9,9 millones frente a los $6,2 millones registrados un año atrás. La suba nominal alcanza así el 59% interanual, sin cambios significativos en la composición de la oferta.
Para Roque Cassini, productor y cabañero, este comportamiento responde a una decisión concreta del criador: aprovechar el buen momento de la ganadería para invertir y construir productividad futura. “Al criador le está yendo muy bien en el negocio y tiene perspectivas de que siga sí por varios años; y sabe que, para aprovechar esta coyuntura, tiene que invertir en genética”, sostiene.
El comportamiento descripto se concreta en los remates de reproductores. El cabañero observa más participantes y una mayor puja por los ejemplares de calidad. “Se percibe más interés, hay mucha gente reteniendo y ampliando rodeos; se ven caras nuevas y los precios están sostenidos”, explica.
SANTA FE.- Con una etapa inicial de “acostumbramiento”, 25 ejemplares, vacas y vaquillonas de la raza Jersey, integran el primer tambo robotizado para animales de esta raza en la Argentina. Se trata del proyecto llamado “Jersey + (Jersey más), lanzado por la familia encabezada por Adrián Dalmasso, en un campo de la localidad de María Juana, departamento Castellanos, 126 kilómetros al oeste de la capital provincial.
La idea esencial refiere a la combinación de suelo agrícola de alta calidad, confort animal, robotización y recambio generacional como pilares de la sustentabilidad. “Por una semana, mientras dure el período de acostumbramiento a las nuevas instalaciones, los 25 animales, entre vacas y vaquillonas, ingresarán al tambo. Pero no serán ordeñadas, sino que comenzarán el período de aprendizaje del sistema. Recién la otra semana comenzarían a pasar vacas lecheras, en poca cantidad, para un ordeño progresivo y lento para favorecer al buen uso del sistema”, explicó a LA NACION el responsable del emprendimiento.
Dalmasso destacó que “el proyecto marca un antes y un después en la producción lechera regional” al incorporar tecnología de última generación para optimizar los procesos, elevar los estándares de bienestar animal y generar métricas en tiempo real para una gestión más eficiente y sustentable.
La principal característica del emprendimiento es el sistema de ordeño voluntario y automatizado con tecnología de origen sueco (DeLaval), diseñado bajo estrictos parámetros de confort y bienestar animal. Todo ello se desarrolla en un galpón estabulado de 120 por 30 metros, que aloja entre 220 y 240 vacas que circulan libremente.