El primer contacto con el rubro hortícola de Pablo Ríos fue a los 14 años, cuando era verdulero en la provincia de Córdoba. Mientras sus aspiraciones crecían y evolucionaban, surgió el sueño de desarrollar un polo productivo, exportador y tecnológico, que ordenara territorio, generara escala y empleo. Hoy, el productor tiene previsto invertir US$50 millones en los próximos dos años entre Viedma y General Conesa, Río Negro, en un sistema tecnológico que transformará la región. El empresario no habla del negocio, sino de armar una estructura productiva que le permita tener previsión de largo plazo, bajar costos, generar escala, asegurar…