La campaña 2025/26 de trigo será recordada por varios motivos. A medida que avanza la cosecha con números que se encaminan a ser históricos, el valor para los productores argentinos cayó a mínimos en 8 años por la mayor oferta y el nivel de la proteína. Mientras que, ante un saldo exportable más amplio, se concretó el primer negocio para exportar a China.
Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha ya cubre el 45,3 % del área apta, tras un progreso semanal de 11,4 puntos. En el centro del área agrícola la trilla avanza a ritmo habitual, con rendimientos que se mantienen elevados, entre 35 y 59 qq/ha, salvo casos puntuales afectados por granizo. Con el 73 % del área en madurez y el 27 % restante en pleno llenado de grano sobre los lotes del sur, donde más del 90 % presenta una condición hídrica adecuada/óptima, la entidad mantiene su proyección histórica de 25,5 millones de toneladas.
La excelente performance también se refleja en los puertos. De acuerdo con la Bolsa de Comercio de Rosario, las descargas de trigo en el Gran Rosario alcanzaron en noviembre un máximo histórico de 1,98 millones de toneladas, el doble del promedio del último quinquenio y un 80 % por encima de la última década.
Esta combinación tuvo un impacto directo sobre los precios: el trigo disponible, que promedió 182 dólares la tonelada en los primeros veinte días de noviembre, llegó a tocar un piso de 161 dólares para luego estabilizarse entre 165 y 171 dólares. En términos reales, el precio pizarra en Rosario es hoy el más bajo desde diciembre de 2017.
Al norte del departamento Río Segundo, las lluvias se habían vuelto erráticas y poco generosas para la producción de granos. En ese escenario, y luego de soportar cuatro años seguidos de sequía, Franco Bertello y su padre, Víctor, decidieron hace dos años transformar la producción en Don Tomasito.
El establecimiento, que ahora con Franco suma a la tercera generación de la familia al frente de la gestión productiva, incorporó hace dos campañas el riego por goteo. Esa metamorfosis –pasar de la producción en secano a la de agua complementaria– modificó 180 grados la ecuación productiva y económica del modelo agrícola. Un claro ejemplo de cómo la inversión en tecnología puede dar estabilidad en zonas afectadas por la variabilidad climática.
La actividad tradicional de los Bertello ha girado históricamente en torno a la producción de alfalfa para exportación y, en paralelo, a la agricultura.
Sin embargo, la sequía llevó a situaciones críticas, como maíces que apenas rendían 40 quintales, e incluso a eliminar el trigo de la rotación (“trigo era cero”, recuerda Franco) debido a la falta de lluvias invernales y veranos secos.
La incorporación del riego no solo mitigó el riesgo, sino que permitió duplicar y, en algunos casos, triplicar los quintales obtenidos. Hoy, el establecimiento aprovecha su superficie productiva durante los 12 meses del año.
La recolección del Tigo solo avanzó 13 puntos porcentuales en la semana, aún falta un 47% por levantar y hay nuevos pronósticos de lluvias. En el norte de Buenos Aires, los primeros lotes trillados superan los 50 qq/ha. Las lluvias siguen apuntalando el maíz temprano que arranca la floración con el 100% de los lotes excelentes a muy buenos, relevó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
En Corral de Bustos expresan la preocupación por terminar las labores de cosecha tras las últimas lluvias que trabaron la cosecha. Esto se vio particularmente acentuado en el norte de Buenos Aires. Se buscó trabajar hasta último momento aprovechando cada hora que la tormenta se demoraba. Así y todo, solo se avanzó 13 puntos porcentuales en la última semana, o sea casi 275.000 ha.
El avance de cosecha cubre el 53% del área de la región núcleo. Cabe destacar que siguen manteniéndose valores de rindes que están en la escala de 50 a 70 qq/ha. En el norte de Buenos Aires la trilla está prácticamente en pausa, con un avance que no supera el 20%. Desde Junín, dicen: “las lluvias de 60 a 90 mm frenaron cualquier intento de cosecha y dejaron excesos de agua”.
En el centro-sur santafesino y el sureste cordobés, donde las máquinas pudieron trabajar hasta antes de las precipitaciones, ya se alcanzan niveles de avance del 90% y 80%, respectivamente, precisaron desde la Guía Estratégica para el Agro (GEA).
El negocio de exportar aceite de soja y de girasol se encuentra en una marca histórica, según lo reflejó un informe realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El primer producto ya registró el segundo volumen en importancia de la historia mientras que el segundo nunca en el siglo tuvo el nivel de lo que va de 2025.
“La Argentina experimenta un viento de cola en su papel como exportador de aceites de vegetales. Incluyendo soja y girasol, las exportaciones de aceites vegetales alcanzaron un récord de 7,12 millones de toneladas entre enero y noviembre de 2025, de acuerdo con estimaciones propias basadas en Indec y Nabsa”, señaló el reporte.
Según la Bolsa rosarina, hasta noviembre pasado se colocaron en el exterior 5,69 millones de toneladas de aceite de soja, 100.000 toneladas por debajo del récord de 2021. “Este volumen marca el segundo registro más alto de la historia para los primeros 11 meses del 2025″, dijo.
Respecto del girasol, la exportación ha sido “extraordinaria” para el girasol. Hasta noviembre pasado se embarcaron 1,43 millones de toneladas, “la cifra más alta del siglo”, dentro de esta ventana temporal.
Agregó: “Enmarcado en una tendencia creciente que todavía no encuentra límite, los volúmenes actuales casi duplican el promedio de los últimos diez años”.
La hora de golpear puertas y salir con la valija a vender está más presente que nunca para el agro argentino. Aun en un contexto de conflictividad geopolítica entre las principales potencias mundiales, el país no está en condiciones de desperdiciar ningún mercado ni ningún producto. Eso lo tienen en claro los protagonistas de la cadena agroindustrial que han hecho llegar este mensaje a distintos niveles del Gobierno.
Hay un dato económico evidente. Entre enero y octubre pasado, las cadenas del agro aportaron el 83% de las divisas netas que ingresaron al país, por US$38.303 millones, según un relevamiento del economista David Miazzo que analizó el balance del mercado de cambios del Banco Central.
Pese al crecimiento que vienen teniendo actividades como la minería y la energía, el agro es el responsable número 1 de los dólares que entran al país por exportaciones de bienes.
Pero ese aporte podría ser mayor si se concretaran las distintas negociaciones que se encaran tanto desde el sector privado como del público. Por ejemplo, la industria del biodiésel le propuso a Cancillería que lleve adelante un acuerdo con Estados Unidos para establecer un volumen determinado para ingresar en el mercado norteamericano. Como se sabe, el destino comenzó a cerrarse hace nueve años por diferentes medidas antidumping. Las ventas representaban US$1200 millones. “Estados Unidos está importando biodiésel, pese a la gran producción que tiene podría volver a comprarnos”, explicaba un exportador estos días. El objetivo es lograr un acuerdo similar al alcanzado con la Unión Europea.
“La Inteligencia Artificial no reemplazará al ingeniero agrónomo, pero el agrónomo que sepa usar IA reemplazará al que no la use”, advirtió Hernán Ferrari, técnico del INTA y uno de los impulsores del convenio INTA-Crucianelli-Leaf Agrotronics, un acuerdo que marca el rumbo de una nueva agricultura basada en Inteligencia Artificial (IA).
Su afirmación resume el cambio de paradigma que atraviesa hoy el sector agropecuario: el paso de la intuición a la información, del esfuerzo mecánico a la inteligencia predictiva. Es que, según datos de la FAO, en los próximos 25 años, el planeta sumará entre 1.000 y 1.500 millones de habitantes. En consecuencia, la producción de alimentos deberá aumentar un 3 % anual para cubrir la demanda.
Frente a este panorama, el INTA impulsa una alianza estratégica con Crucianelli y Leaf Agrotronics para crear una red inteligente que transforme los datos en decisiones agronómicas. Ferrari subrayó: “Necesitamos un plan B que ya está en marcha y tiene nombre: Inteligencia Artificial aplicada al agro”.
Según Ferrari, “el campo del futuro será un sistema vivo que aprende”, a lo que agregó: “Las máquinas ya no solo trabajarán, sino que entenderán lo que hacen”.
Tras la presentación de propuestas de Vicentin, se siguen analizando las jugadas de ese partido para determinar el resultado. Hace un mes, cuando se inscribieron en el expediente con pocos minutos de diferencia, comparábamos la situación con un gol en el último minuto que se evaluaban con las características del VAR futbolístico, encarnado en este caso en el juez concursal Fabián Lorenzini.
Este jueves se cumplieron 6 años del “estrés financiero” que terminó como el mayor default financiero privado de la historia argentina, con una deuda por US$100.412.176,56 con 1722 acreedores, y el período de evaluación “del VAR” sigue abierto. Podría haber un fallo de Lorenzini en las próximas semanas o la definición podría pasar al año próximo, porque incluso podría haber apelaciones hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación hasta que la resolución quede firme.
Lo que pasó durante este mes es que la Justicia abrió la instancia argumentativa de las partes, en función de los cuestionamientos cruzados, especialmente de parte de la propuesta de Louis Dreyfus Company y Molinos Agro Argentina (LDC-MOA), que impugnó la propuesta de la corredora Grassi SA, que fue la que presentó primero sus avales por la mitad más uno de los acreedores y por dos tercios de la deuda.
Los precios de la hacienda se ubican en niveles excelentes en comparación con los promedios históricos. Basta señalar que un ternero para invernada cotiza actualmente a 3,90 dólares por kilo, el valor más alto –en dólares corrientes– de toda la historia de la ganadería argentina. Si se lo compara con el promedio de los últimos 10 años, de 1,70 dólares por kilo, el valor actual lo duplica con holgura. En moneda constante, el máximo histórico para el ternero había sido –a dinero de hoy– de 5500 pesos por kilo, un nivel que se sostuvo solo durante unos pocos meses en 2022.
Una situación similar se observa en la hacienda gorda. “De noviembre de 2024 a noviembre de 2025, el precio del novillo aumento 105% versus 31% de la inflación. En el mismo periodo, la vaca gorda subió 85%, mientras que un índice ponderado de insumos ganaderos aumentó 40%”, compara Ignacio Iriarte, director de Informe Ganadero.
Las causas de este escenario ganadero son diversas. En primer lugar, la faena de los últimos tres meses ha sido muy baja. Inicialmente, este déficit de oferta se atribuyó a la incertidumbre generada por las elecciones de medio término; sin embargo, aun con resultados favorables, la caída en la faena continuó.
El complejo lácteo argentino atraviesa uno de sus mejores momentos de los últimos años en materia de comercio exterior. Entre enero y octubre de 2025, las exportaciones de productos lácteos registraron un incremento del 19% en valor y del 14% en litros equivalentes, consolidando una recuperación que se venía insinuando desde comienzos del año. Octubre, además, se destacó especialmente: fue el mes con mayor volumen exportado desde diciembre de 2013, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.
De acuerdo con la Dirección Nacional de Lechería, los envíos al exterior totalizaron en los primeros diez meses del año 1.353 millones de dólares y 2.471 millones de litros de leche equivalentes, cifras que reflejan un crecimiento sostenido tanto en demanda internacional como en competitividad del sector.
El rendimiento del mes de octubre mostró una recuperación aún más marcada en comparación interanual: las exportaciones crecieron 29% en litros equivalentes y 26% en valor respecto del mismo mes de 2024. Con 47.778 toneladas colocadas en el exterior, el sector alcanzó su mejor desempeño mensual en casi 12 años.
La soja termino la semana con bajas próximas al 3% en Chicago como consecuencia del desencanto del mercado con las compras chinas en Estados Unidos y en medio de declaraciones de funcionarios estadounidenses que en su afán por "vender" éxitos expusieron fracasos. El maíz tuvo un balance ligeramente bajista para sus precios, pese al buen ritmo que siguen reflejando las exportaciones de EE.UU. En tanto que hubo leves altibajos para el trigo, tironeado por una oferta mundial récord y por las renovadas turbulencias en la zona del Mar Negro. En el mercado argentino se prolongó la puja por la calidad del trigo, mientras que el maíz mantuvo sus valores relativamente firmes, en contraste con la soja, que reflejó mayoría de bajas.