Seguramente sea felicitada -si aún no lo fue- la cúpula del INTA por haber cumplido con uno de los objetivos más ambiciosos dispuestos por el palacio de Hacienda y agitados por el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, para quien el ajuste al instituto es ya una cruzada personal.
De seguro serán felicitados el presidente Nicolás Bronzovich y compañía porque este miércoles 10 de junio finalizó oficialmente el esquema de retiro voluntario dispuesto semanas atrás con el objetivo prácticamente cumplido en su totalidad. Y es que, aseguran desde adentro del organismo, alrededor de 900 trabajadores adhirieron a la propuesta y, por ende, dejarán sus puestos en breve.
De esos 900, esta noche se conoció un listado con los primeros 377 empleados del organismos cuyo retiro ha sido aceptado por las autoridades. Bichos de Campo lo publica en exclusiva: entre ellos hay hasta directores de estaciones experimentales y hasta ex directores nacionales.
Este no es el primer plan de retiros voluntarios que implementa la administración libertaria, pues en 2024 ya habían abierto una propuesta similar, pero con un resultado mucho más magro. En aquel entonces, sólo 300 trabajadores se habían plegado a las condiciones ofrecidas, que, dos años más tarde, y con un visible desguace de la entidad en marcha, se tornan mucho más atractivas.
En concreto, de acuerdo al régimen que originalmente iba a concluir el 31 de mayo, pero se prorrogó 10 días más, se le dará un monto equivalente a 1,5 salarios por año trabajado a cada persona que acepte el trato. Cabe destacar que atañe únicamente al personal de planta permanente con más de 3 años de antigüedad y hasta 60 años de edad. Para aquellos que superan esa marca, se les ofreció un límite de 12 y 24 salarios.
La falta de lluvias volvió a marcar el pulso climático en Entre Ríos durante mayo. Así lo reflejó el último informe del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), que señaló un marcado déficit hídrico en gran parte del territorio provincial y advirtió sobre el impacto que esta situación podría tener sobre la campaña fina y, especialmente, sobre el futuro del arroz.
Según el reporte, mayo registró apenas 31 milímetros de precipitaciones promedio en la provincia, muy por debajo de los 78 milímetros históricos para el mes. Esto implicó un déficit cercano al 60 %, consolidando el ingreso al trimestre frío bajo un escenario de lluvias escasas.
Desde el SIBER explicaron que, si bien las reservas de humedad todavía muestran una condición “razonable” gracias a las abundantes lluvias de marzo y abril, el retroceso en la humedad superficial comienza a generar preocupación para la implantación de cultivos de invierno.
En ese contexto, los técnicos consideraron “muy oportuno” que se registren lluvias durante junio para mejorar las condiciones de siembra. De acuerdo con las proyecciones meteorológicas, podrían producirse precipitaciones moderadas durante los próximos días, aunque inicialmente no superarían los 15 milímetros.
El relevamiento climático también mostró que mayo tuvo una importante frecuencia de heladas agronómicas en Entre Ríos.
La red de estaciones contabilizó nueve días con temperaturas mínimas promedio inferiores a los 3 °C, umbral considerado de riesgo para los cultivos. Las localidades más afectadas fueron Don Cristóbal 1°, Crucecitas Tercera y Federal, donde se registró la mayor cantidad de jornadas frías.
El movimiento Bases Federadas llamó a enfrentar claramente las políticas del gobierno nacional que afectan a los pequeños y medianos productores agropecuarios, al tiempo que alertó sobre “el silencio de la dirigencia agraria nacional frente al ataque sistemático y permanente a los distintos aspectos de nuestro esquema productivo”.
El nucleamiento constituido por ex militantes y referentes de la Federación Agraria Argentina se quejó porque a las tradicionales gremiales del sector rural parecen no importarles “la apertura de importaciones, la baja de consumo y el aumento de costos, así como la puesta en jaque a los productores de las economías regionales”.
“Gritar con toda nuestra voz que desfinanciar el INTA, el INTI, el Conicet y las Universidades, no son opciones saludables para un país que necesita crecer, parece ser un grito de lucha solitario, lo mismo que defender la industria nacional oponiéndose a la importación de maquinaria agrícola”, dijeron.
Pero ahora, alertaron, “ya sin ningún disimulo están entregando el país” aunque “la noticia parece ser para muchos la baja de dos puntos de retenciones en el trigo o el buen momento que atraviesa la ganadería, que fue aprovechada para imponer la caravana electrónica”.
Las bases denunciaron que el ministro de Desregulación, Federico Stuzenegger, trabaja “incesantemente en eliminar la legislación que impide la venta de tierra a extranjeros en grandes cantidades, allanando el camino para generar lo que conocemos como extranjerización de la tierra”.
AVIA TERAI, Chaco.- Con la expectativa de abrir una nueva etapa para el algodón argentino, la empresa Gensus y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) lanzaron este miércoles Arandú IMICott, la primera variedad de algodón resistente a herbicidas de la familia de las imidazolinonas desarrollada en el país. El material, resultado de más de siete años de trabajo conjunto entre investigadores y el sector privado, busca mejorar el manejo de malezas, elevar la productividad, aumentar la calidad de la fibra y contribuir a la recuperación de un cultivo estratégico para el norte argentino.
La presentación se realizó en la planta que la empresa posee en Avia Terai, y reunió al gobernador provincial, Leandro Zdero, autoridades nacionales del INTA, el Instituto Nacional de Semillas (Inase) y la Secretaría de Agricultura y la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), además de productores y representantes de la cadena algodonera. Para sus impulsores, el lanzamiento representa el primer paso de una estrategia tecnológica más amplia que apunta a incrementar la superficie sembrada, mejorar la competitividad y fortalecer el perfil exportador del sector hacia 2030.
“Introducir esta semilla se tiene que traducir en 700 millones de dólares más para toda la cadena tecnológica”, afirmó Pablo Vaquero, presidente de Gensus. Según explicó, esa estimación surge de un plan de innovación que contempla nuevas tecnologías para el cultivo, entre ellas resistencia a herbicidas, protección frente a insectos, tolerancia a la deriva de hormonales y mejoras en la calidad de la fibra.
La presencia de la maquinaria agrícola argentina en los mercados internacionales ya no es una excepción, sino una muestra concreta de la competitividad que puede alcanzar la industria nacional.
Afirmando esa idea, Guido Cestari, gerente de ventas de la empresa familiar Industrias Metalúrgicas Cestari, y uno de los hijos de Néstor Cestari, regresó recientemente de una gira por Europa del Este, donde participó en tres de las principales exposiciones agropecuarias de la región.
Según explicó, este circuito de ferias se convirtió en una herramienta estratégica para fortalecer la presencia de la marca y conocer las necesidades de cada mercado.
“Para nosotros es muy importante porque son ferias donde recibimos a productores de cada uno de esos países”, comentó.
La experiencia internacional coincide con un comienzo de año alentador para la firma radicada en la localidad bonaerense de Colón, luego de un 2025 que definió como moderado en el mercado interno.
En ese contexto, las exportaciones continúan siendo un soporte clave para sostener la actividad y consolidar el crecimiento, alcanzando, que según indicó, es “el mejor desempeño externo de los últimos cuatro años”.
Uno de los atributos que más sorprende a los productores europeos es la durabilidad de los equipos desarrollados para las exigencias del campo argentino. La intensidad de trabajo que soportan las tolvas argentinas se transforma en un argumento comercial difícil de igualar por otros mercados.