No alcanza con desarrollar una buena variedad. Para que una genética exprese todo su potencial también hace falta conocer cómo manejarla en el lote. Ese fue el desafío que asumieron especialistas del INTA Corrientes y del INTA Concepción del Uruguay, quienes lograron definir una estrategia de fertilización para Angirú INTA CL, un cultivar de arroz que viene ganando superficie gracias a su alto rendimiento y a la calidad industrial de sus granos.
El trabajo aporta una herramienta concreta para los productores en un contexto de márgenes ajustados, donde aprovechar mejor cada insumo puede marcar la diferencia.
Los ensayos demostraron que un manejo adecuado del nitrógeno permite superar los 11.000 kilos por hectárea, mejorar la eficiencia del fertilizante y reducir riesgos productivos.
El nitrógeno es uno de los nutrientes que mayor impacto tiene sobre el rendimiento del arroz. Sin embargo, aplicar más fertilizante no siempre significa cosechar más.
Los ensayos permitieron identificar que una dosis de 250 kilogramos de urea por hectárea, equivalente a unos 115 kilogramos de nitrógeno, ofrece el mejor equilibrio entre productividad y eficiencia. Con ese manejo, los investigadores obtuvieron rendimientos superiores a las 11 toneladas por hectárea y una eficiencia de 17 kilos de grano por cada kilo de nitrógeno aplicado.