“El año pasado el partido quedó literalmente bajo el agua y hoy, con apenas 50 milímetros de lluvia, ya volvemos a ver una situación muy complicada”. La frase pertenece a Alejandra Córdoba Martin, productora agropecuaria y abogada que trabaja junto a pequeños y medianos productores de Carlos Casares en distintas acciones judiciales contra el Municipio por el deterioro de los caminos rurales.
Su diagnóstico es contundente: el problema ya no es climático, sino consecuencia de años de falta de obras y de políticas que, asegura, “no dan solución a quienes producen”.
Córdoba Martín recorrió hace pocos días la zona sur de Carlos Casares en un vuelo privado para registrar el estado de los campos. Las imágenes muestran grandes extensiones con agua acumulada cuando todavía no comenzaron las lluvias más intensas que podrían llegar con un nuevo fenómeno Niño.
“Todo impacta más cuando lo ves desde el aire. Estamos hablando de campos con muchísima agua después de una lluvia relativamente chica. La tierra está saturada, las napas están altas y no hay escurrimiento. Cualquiera que trabaja en el campo te dice lo mismo: no hay piso”, describió.
La preocupación no responde solamente al presente. La productora recordó que el año pasado buena parte del sur del partido perdió prácticamente dos campañas productivas por las inundaciones, con graves consecuencias para la agricultura y la ganadería.
La Sociedad Rural Argentina (SRA) contrató en 2021 a una empresa para modernizar el sistema informático de registros genealógicos. Se firmó entonces un contrato por 900.000 dólares, pero se terminaron gastando alrededor de 4,5 millones de dólares y el programa presente fallas que enfurecen a los socios de la entidad que este año cumplió 160 años de existencia.
Lo que en cualquier empresa u organización normal se pretendería manejar de manera reservada –a nadie le gusta reconocer públicamente que se mandó una macana grande–, en la SRA se transformó en motivo de disputa electoral entre el presidente de la entidad, Nicolás Pino, quien pretende un cuarto mandato en las elecciones de septiembre próximo, y el actual vicepresidente, Marcos Pereda Born, quien armó una lista opositora para disputarle la presidencia a Pino.
Esta semana ambos directivos y candidatos de la SRA volvieron a enfrentarse al difundir comunicados en los cuales se culpan respectivamente del desastroso proceso de instrumentación del sistema informático, el cual fue realizado por la firma Mobile Computing S.A. (actualmente Grid Dynamics Holdings Inc.).
La lista electoral de Pino emitió un comunicado titulado “la situación del área de Sistemas de la SRA y la responsabilidad del actual vicepresidente Marcos Pereda Born”. No quedan dudas, desde el inicio, de que se trata el texto.
“Se cometieron errores y uno de ellos fue haber confiado en las decisiones del actual vicepresidente –quien hoy pretende presentarse como ajeno a los hechos mediante alegatos infundados– y en el equipo de profesionales que oportunamente impulsó y respaldó”, señala el texto.
En un momento en que el agro argentino enfrenta un escenario internacional atravesado por nuevas exigencias ambientales, tensiones comerciales, cambios geopolíticos y una competencia cada vez más intensa por los mercados, el Congreso Aapresid volverá a convertirse en uno de los principales espacios de debate del sector. Bajo el lema “Nuestro suelo, nuestra voz”, el encuentro se realizará del 4 al 6 de agosto próximo en el Salón Metropolitano de Rosario, con la organización de Expoagro.
Durante la presentación realizada en la Casa de Santa Fe, en la ciudad Autónoma de Buenos Aires, el presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), Marcelo Torres, sostuvo que el Congreso dejó hace tiempo de pertenecer exclusivamente a la entidad para transformarse en un ámbito de construcción colectiva. “Hace mucho tiempo que este Congreso dejó de pertenecer a Aapresid. Es un espacio colaborativo que ya no es de una institución”, afirmó.
Según explicó, el espíritu de la entidad desde sus orígenes, desde su ADN, fue generar ámbitos de intercambio para seguir transformando la agricultura. Torres recordó que años atrás las discusiones giraban principalmente alrededor de la producción y la incorporación de tecnología, pero aseguró que hoy el escenario es mucho más complejo. “Antes era la academia, el productor, el potrero, trabajando en cómo adaptar el plan de siembra, cómo usar la tecnología y ahora estamos en un escenario más complejo”, señaló.
En ese contexto, remarcó que el crecimiento del mundo también incrementó la complejidad de las agendas productivas. “El mundo crece, la entropía lógica del desarrollo hace que las agendas se vuelvan más complejas de abordar. Es un mundo que representa para la Argentina muchas oportunidades, pero también desafíos", indicó.