En el trigo argentino, hay una fórmula que se repite de manera casi matemática: la relación entre cantidad y calidad es inversamente proporcional.
A mayor volumen de cosecha, los indicadores de calidad del cereal suelen disminuir, y la única forma de poder mejorar esa ecuación es con altos niveles de fertilización, algo que por las condiciones de baja rentabilidad pocas veces se puede dar.
Por eso, la última campaña triguera no fue la excepción: la cosecha fue récord, con un nivel productivo que difícilmente pueda repetirse en el corto plazo, pero los indicadores de calidad estuvieron flojos.
Puntualmente, la Bolsa y Cámara de Cereales de Córdoba elaboró un nuevo Relevamiento de Calidad de Trigo Argentino correspondiente a la campaña 2025/26, a partir del análisis de muestras que representan 96.771 toneladas de esa provincia.
A partir de este trabajo, se encontraron los siguientes parámetros:
El primer contacto con el rubro hortícola de Pablo Ríos fue a los 14 años, cuando era verdulero en la provincia de Córdoba. Mientras sus aspiraciones crecían y evolucionaban, surgió el sueño de desarrollar un polo productivo, exportador y tecnológico, que ordenara territorio, generara escala y empleo. Hoy, el productor tiene previsto invertir US$50 millones en los próximos dos años entre Viedma y General Conesa, Río Negro, en un sistema tecnológico que transformará la región. El empresario no habla del negocio, sino de armar una estructura productiva que le permita tener previsión de largo plazo, bajar costos, generar escala, asegurar exportaciones que potenciarán al sector.
Ríos no viene de familia agropecuaria ni de dinero, pero tiene lo que él mismo llama “jugo de cebolla en la sangre”. Lo mismo que sus tres hijas. Reconoce que hay una distancia entre el adolescente que acomodaba cajones de verdura para ganarse la vida y el empresario en quien se convirtió. Ahora, parado sobre la margen sur del Río Negro, donde trabaja para realizar un polo productivo a gran escala, cuenta que el despegue no fue casualidad, sino timing y un trabajo a pulmón.
“Yo era muy chico, comencé siendo verdulero a los 14 años. Nací en la zona como exportador. Fui creciendo y me puse una distribuidora. El salto se dio en 2002 tras la crisis, cuando el dólar explotó y el país se hizo competitivo”, recordó.
A partir del informe elaborado por la consultora TopInfo que muestra la pérdida del liderazgo argentino como principal exportador de limones en fresco desde el hemisferio sur, en manos de la producción sudafricana, Bichos de Campo conversó con Javier Rovira, el jefe en la Agencia de Extensión Rural de Lules (Tucumán) del INTA desde hace 15 años.
El objetivo de la entrevista con este ingeniero agrónomo fue conocer cómo se encarnan, en pleno corazón limonero, aquellos datos estadísticos del informe que indican una contracción del sector y una baja en ese podio exportador.
“Esta situación ya se venía viendo desde hace, por lo menos, quince años” introduce Rovira. “Con fluctuaciones, hay una tendencia a la disminución de las exportaciones de fruta fresca, contexto que tiene una bocanada de aire cuando se abre el mercado de EEUU y se vuelve a aumentar en un 20% la superficie implantada, en 2018/19, pero luego se vuelve a observar una tendencia de caída, para llegar al punto en el que estamos ahora, donde ya no somos los principales exportadores mundiales de limón en fresco, situación que se refleja en aquel informe”.
pesar de la progresiva retracción, Javier señala que este año no fue tan malo como el 2024, debido a situaciones coyunturales como marcados fríos en el invierno español, presencia de heladas en Turquía y golpes de calor en el tiempo de floración, lo que redujo la participación de esos países y la ocasional demanda hacia nuestros limones.
CÓRDOBA.- El gobierno nacional analiza dos iniciativas para avanzar en la privatización del sistema ferroviario de cargas, para las que sumó hace unos días un modelo diferente la Asociación Intermodal de América del Sur (Aimas), que plantea, no para participar ella, una “reorganización profunda del sistema logístico”. Propone articular el ferrocarril con el transporte automotor y los buques de cabotaje, conformando una red intermodal que permita “reducir costos, mejorar la eficiencia y democratizar el acceso al transporte de cargas”.
En la actualidad, sobre datos oficiales, Aimas estima que 74% del servicio es usado por nueve grandes compañías. Si se quita Ferrosur Roca, que dedica el 92% a sus propios negocios que no son del campo, ocho de las más importantes cargadoras son del agro. Además, hay otras 211 empresas que emplean el sistema.
El trabajo, realizado por Jorge de Mendonça, Federico Weinhold y Daniel Campana, de Aimas, apunta que el ferrocarril debe ser entendido como una herramienta más “en favor del desarrollo de la economía territorial”, que atienda a las pymes de las economías regionales que también “pagan tributo, pero no reciben servicio ferroviario. Las nueve grandes cargadoras y las otras 221 beneficiadas, tendrán aún mucho mejor prestación si el ferrocarril comienza a ser intermodal entre sí y con el camión, si se interconecta, si tiene vocación de negocio rentable y, particularmente, si comienza a tener vocación comercial”.
Para los especialistas, Nación y provincias debería realizar una licitación global y total del ferrocarril para una concesión a “muy largo plazo, con reglas muy claras en el que el rol de la clientela de todo tipo y lugar y con la permanente auditoría público privada”.
En 2025 el maíz argentino, además de abonar derechos de exportación, contribuyó generosamente a subsidiar a la industrias petrolera argentina.
En 2025 el precio local del bioetanol fijado por la Secretaría de Energía fue en promedio de 0,63 dólar por litro, una cifra 0,02 dólar por litro menor con relación a 2024. El valor promedio del bioetanol de maíz fue de 0,60 u$s/litro y el de caña de azúcar fue de 0,66 u$s/litro.
“Al comparar la evolución acumulada en los últimos dos años del precio del bioetanol (promedio maíz y caña) con el precio de las naftas sin impuestos (promedio premium y súper, base precio surtidor YPF CABA) y con el total de impuestos, se observa la ostensible diferencia entre uno y los otros”, señala el Informe Anual de Bioetanol 2025 elaborado por la Cámara de Bioetanol de maíz y el Centro Azucarero Argentino.
“Además, si se tiene en cuenta la alta incidencia que tiene el incremento de los combustibles en la inflación, es evidente que la mayor contribución para mitigar dicho impacto fue un costo que soportó el bioetanol”, remarca el documento.
En el año 2025 Argentina importó nafta –según datos oficiales (Indec)– por un valor de 433 millones de dólares, algo que se podría haber evitado en caso de incrementar el corte obligatorio de bioetanol del 12% al 15%.
La creación de un sistema digital integral para el control de la faena bovina fue bien recibida por referentes de la cadena de la carne, que destacaron el avance en modernización, la eliminación de la obligación de registros en papel y una mayor eficiencia en los controles. Coincidieron en que implica actualizar normas obsoletas y ordenar un esquema que ya funcionaba de manera fragmentada.
El nuevo esquema, formalizado en el Boletín Oficial con la firma del ministro de Economía, Luis Caputo, reemplaza registros históricos en papel —se elimina la obligación de contar con un libro físico de Existencias de Hacienda y Carnes, vigente desde 1981— por herramientas electrónicas obligatorias. A partir de ahora, los establecimientos deberán cargar de manera digital el ingreso de animales, las autorizaciones de faena, los resultados del proceso y las existencias de carne en cámaras de frío, con información que tendrá carácter de declaración jurada.
Para la Cámara de la Industria de la Carne y Derivados de la República Argentina (Ciccra), la iniciativa va en la dirección correcta y responde a una necesidad largamente planteada. Su presidente, Miguel Schiariti, sostuvo que se trata de una actualización lógica frente a los cambios tecnológicos y operativos del sector.
Desde su mirada, uno de los principales avances es dejar atrás herramientas que habían perdido sentido práctico. “Es una medida muy positiva, es una modernización”, afirmó, y puso como ejemplo el histórico libro de movimiento de hacienda. “En ningún sentido tenía lógica tener un libro de movimiento de hacienda, si lo podés llevar en forma digital”, acotó.
Uno de los jugadores históricos del negocio de la carne argentina, el Frigorífico General Pico SA, enfrenta una de sus peores crisis. La compañía, propiedad de la familia Lowenstein, apellido reconocido en la industria nacional por haber sido parte, décadas atrás, de la fundación de la icónica marca de hamburguesas Paty, se encuentra en una situación de asfixia financiera que ha derivado en la parálisis de sus operaciones y la incertidumbre de sus trabajadores, unos 500, que estaban en sus plantas y hoy con licencia. Frente a los rumores de cierre del establecimiento de Trenel, La Pampa, fuentes cercanas a la empresa aseguraron que no se trata de un cierre.
El frigorífico tiene dos plantas: una en General Pico y la otra en Trenel. Hasta hace dos años faenaban 600 cabezas de ganado vacuno por día. El objetivo era alcanzar las 800 cabezas. No obstante, hoy se encuentra en Situación 2, con seguimiento especial/riesgo bajo en el Banco Central (BCRA).
Según los informes financieros a los que accedió LA NACION, la deuda bancaria total del frigorífico pampeano asciende a $22.771.891.000. El principal acreedor bancario es el Banco de La Pampa, con quien tiene una deuda de $9.147.599.000. Hasta noviembre de 2025 mantenía una deuda de $4.598.975.000 con el Banco de Córdoba. Le sigue el Banco Nación, con un pasivo de $2.124.148.000.
A este pasivo se suma una catarata de documentos impagos y entre ellos registra 1012 cheques rechazados con acreedores en los últimos seis meses por falta de fondos por $11.589.709.649, según lo informado por la Central de Deudores del BCRA. Entre la deuda bancaria y los cheques rechazados supera los $34.000 millones. Además, y de acuerdo con el Mercado Argentino de Valores (MAV), el frigorífico mantiene una deuda compuesta íntegramente por pagarés por $1.773.476.976, cuyo cronograma de pago sería abril, mayo y junio próximo.
Son múltiples los informes y relevamientos que dan cuenta que el 2025 fue un gran año en lo productivo para el sector agropecuario, sobre todo por el récord que se obtuvo en la producción de trigo y el crecimiento del ordeñe en los tambos, entre otros botones de muestra.
Sin embargo, eso no siempre se traslada a una mejora de la rentabilidad: a menudo, una mayor oferta deriva en presión sobre los precios, sumado a lo que sucede en los mercados internacionales que incide de manera directa en este sector.
Así, para intentar lograr un acercamiento a qué sucedió el año pasado en el bolsillo de los productores, el Instituto de Estudios (IERAL) de la Fundación Mediterránea difundió un artículo elaborado por el investigador especializado en temas del agro, Franco Artusso, que precisamente analizó la evolución de los precios con relación a los costos y a la inflación.
“El año 2025 estuvo marcado por una evolución heterogénea de los precios en el agro. Mientras algunas cadenas encontraron sostén en la demanda externa o en mejoras de productividad, otras quedaron más expuestas a un mercado interno débil y a una dinámica de costos desfavorable”, destaca Ardusso en su informe.
El documento analiza la trayectoria y el cierre de 2025 de los precios al productor de granos, carnes y leche.
Puntualmente, Artusso elaboró una tabla que muestra los precios internos pagados a productores de principales granos (soja, maíz y trigo), hacienda vacuna (novillito, terneros), hacienda porcina (capón tipificado) y leche cruda.
Por su fuerte expansión dentro de la industria alimenticia y gastronómica, en los últimos años el pistacho se ha vuelto uno de los cultivos alternativos de mayor crecimiento en la Argentina.
En este marco, una empresa desarrolladora de proyectos de inversión productiva anunció un nuevo proyecto de producción gerenciada de pistachos en la provincia de San Juan, que busca posicionar a la Argentina como un actor relevante en un mercado global en plena expansión.
La firma se denomina AgroFides y el proyecto se llama “La Memita”: bajo un modelo de fideicomiso agrícola, en esta primera etapa, busca inversores para el desarrollo de 100 hectáreas productivas, con posibilidad de escalar hasta 150.
¿El atractivo? La posibilidad de ingresar con montos iniciales de 30.000 dólares, con un retorno estimado de entre 14% y 20% anual en dólares una vez iniciada la cosecha.
Según Juan Ignacio Ponelli, fundador y CEO de AgroFides, esta propuesta nace de “una creciente demanda por inversiones alternativas ligadas a la economía real, como complemento a los instrumentos financieros tradicionales”.
Desde su punto de vista, “Argentina tiene condiciones diferenciales para captar ese capital: activos productivos, producción contraestacional y capacidad de escalar proyectos con gestión profesional. El pistacho permite integrar esos factores en una inversión de largo plazo con proyección global”.
La población de la plaga de la chicharrita, - que transmite la bacteria del Spiroplasma y a partir de eso, la enfermedad del “achaparramiento del maíz” - ha aumentado de manera considerable en el norte del país, zona endémica del insecto, y encendió las alarmas de los productores de la región.
Según el último reporte de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis (nombre científico de la chicharrita), elaborado con datos de capturas relevados entre el 1 y el 16 de enero de 2026, se registró una expansión del vector desde el norte argentino, en línea con el avance de la temporada estival y el incremento de las siembras de maíz tardío.
Si bien hay un mayor número del insecto vector en el país, los niveles siguen siendo bajos, además de que, en la mayoría del área agrícola nacional, el maíz implantado ya no es susceptible a la enfermedad.
Pero esta no es la realidad del norte argentino, región endémica de la plaga, en donde las siembras se realizaron en las últimas semanas y, en algunas partes, todavía continúan desarrollándose.
El informe indica que, en el NOA, donde el 62% de las trampas está instalado sobre cultivos de maíz, se observó un incremento de la población de Dalbulus maidis. Las localidades sin detecciones descendieron al 35%, mientras que en el 59% se registraron capturas de 1 a 20 adultos por trampa, una señal de presencia generalizada, aunque en niveles bajos a moderados.