Por Esteban Bilbao.
Durante septiembre de 2025, un grupo de trece ingenieros agrónomos (asesores privados y de empresas de la Argentina, Chile y Uruguay) viajamos a Australia Occidental, a la zona de Perth, York, Dallwallinu, Coorow y Jurien Bay, para conocer, aprender e intercambiar ideas y experiencias sobre el manejo de malezas, principalmente raigrás (Lolium sp.) y Wild Radish resistente (Rapistrum raphanistrum, una crucífera), que son las malezas más importantes de Australia y con un nivel de resistencia a herbicidas y otros métodos de control muy alto debido a las condiciones ambientales y el sistema productivo. Queremos compartir lo vivido.
La zona productiva visitada cuenta con un clima mediterráneo, con precipitaciones de abril a septiembre, que varían según la región entre 300 y 550 mm anuales, sin lluvias durante el verano. Por esta razón se producen principalmente colza, trigo, cebada y lupino, con presencia de ganadería, sobre todo de ovejas. Los suelos son pedregosos a arcillosos, con materia orgánica por debajo del 1%.
En la visita a la Western Australia University (WAU) y al AHRI (Australian Herbicide Resistant Initiative) observamos y discutimos distintas estrategias de control químico pre y postemergentes de raigrás, en poblaciones resistentes a glifosato + cletodim y a glifosato + cletodim + paraquat, notando grandes diferencias entre las herramientas disponibles.
Si bien la soja ocupa todos los titulares en Estados Unidos, existe otro producto igualmente dañado por el bloqueo chino instrumentado como respuesta a la política comercial emprendida por el presidente Donald Trump: el sorgo.
En condiciones normales, China –el mayor importador mundial de sorgo– se abastece con EE.UU. como principal proveedor. Pero este año, tal como sucedió con la soja, interrumpió compras del cereal estadounidense hasta tanto estén concluidas las negociaciones comerciales con ese país.
Como no existe otro mercado que pueda absorber el volumen importado por China, los valores FOB del sorgo Texas (Estados Unidos), según datos de US Grains Council, se derrumbaron en el último año al pasar de 236,6 a 194,1 dólares por tonelada.
El mercado chino quedó en manos de Australia (el exportador natural por cercanía) y también de los países exportadores del Mercosur (el sorgo brasileño fue habilitado por las autoridades de la nación asiática a fines del año pasado).
Bichos de Campo volvió tres años después a la zona de Arenaza, en el partido de Lincoln, donde está naciendo un polo de producción de leche extraordinario, con varios planteos intensivos de envergadura que elevarían la oferta de leche cruda a unos 400 mil litros por día.
Pero el que empezó a correr esa carrera fue el establecimiento Mitikile, de la familia Llorente/Pereda. Cuando visitamos ese tambo en 2022, acababa de dar el salto hacia la intensificación (incorporando techo y robots), pero había solo un galpón para 220 vacas. Ahora que regresamos ya hay tres galpones construidos y se proyecta un cuarto. Es evidente que la cosa funcionó y convenció a la familia protagonista de esta historia.
Esta es una historia de doble fas. Un aspecto es el productivo. Pero el otro es el afectivo. En este caso, gracias a este proceso de intensificación y un poco por culpa de la pandemia de 2020, Rafael Llorente y Teresa Pereda lograron que sus hijos, el ingeniero industrial Álvaro y la experta en finanzas Magdalena, se quedaran viviendo en la zona y se comprometieran con el proyecto. Caso contrario, sin sucesión a la vista, quizás este derrotero hubiera sido diferente.
Rafael Llorente y Teresa Pereda, con 47 años casados, lucen dichosos por tener quien siga sus pasos y les cuide las espaldas. Por eso fue además que se animaron a profundizar la apuesta por una reconversión total del establecimiento cuya gestión ahora comparten con sus hijos.
Con una importante convocatoria, Faro Campo 3i se consolidó como el evento donde las tres inteligencias se encuentran para transformar la manera de producir, crear y vivir el agro.
La segunda edición del foro, organizado por Agroactiva, reunió a cientos de asistentes en los salones Puerto Norte de Rosario. Se abordó uno de los temas más actuales y desafiantes: el impacto de la inteligencia artificial en la producción agropecuaria y su sinergia con el conocimiento humano y natural.
Durante la jornada, los speakers ofrecieron charlas innovadoras, ejemplos concretos y reflexiones profundas sobre cómo dialogan las tres inteligencias —la artificial, la humana y la natural— en el presente y futuro del agro.
El encuentro contó con conferencias de destacados especialistas. Fueron de la partida Juan Pablo Cosentino, director académico de Tecnología, IAE Business School, quien hablará sobre “Tres inteligencias, un mismo campo: adaptarnos para transformar”. Alfonso Rafel, Sr. Machine Learning & Computer Vision Engineer de DeepAgro, expondrá sobre “Donde se unen la IA y el agro”.
Luego fue el turno de “Lecherías inteligentes en la revolución de los datos” con Juan L. Monge, Ing. Agr. (Mgter.) Farm Management Support de Lely Argentina; y “Sin IA no hay pan: por qué la Inteligencia Artificial es clave para el futuro de la alimentación” con Hernán Ferrari, CEO Grupo Crucianelli.
Luego de un 2024 marcado por la recesión y la pérdida de poder adquisitivo, el consumo de carnes en el país empieza a mostrar signos de repunte. El crecimiento en los principales rubros cárnicos refleja una tendencia positiva en la demanda interna, aunque todavía no se lograrían equiparar los niveles de 2023.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el consumo aparente en el sector bovino se recupera luego de haber tenido un débil desempeño en 2024, “como resultado de la recesión que golpeó al país hasta el primer trimestre de dicho año y la pérdida del poder adquisitivo resultante de las altas tasas de inflación”.
En 2025, la actividad económica mostró en agosto una tasa de crecimiento interanual del 2%, de acuerdo con el CICEc. En ese contexto, el consumo de carne vacuna supera los niveles registrados en el mismo período del año anterior.
De acuerdo a la BCR, el consumo aparente de 2025 asciende a cerca de 1,6 millones de toneladas (res con hueso), presentando un aumento del 7% con respecto al mismo período del año anterior y ubicándose también un 2% por encima del promedio de los últimos cinco años.
Respecto al sector aviar, entre enero y agosto, el consumo aparente de pollo alcanzó 1,4 millones de toneladas, un incremento del 2% en comparación con el mismo periodo del año anterior y un 3% por encima del promedio correspondiente a los últimos cinco años.
Integrar la ganadería en sistemas agrícolas mediante cultivos de cobertura constituye una oportunidad para diseñar esquemas productivos sostenibles y rentables en el corto plazo.
Así lo planteó Ezequiel Pacente, investigador del Grupo de Bovinos de INTA Pergamino, quien lideró junto a otros equipos un ensayo de cuatro años destinado a evaluar los efectos de este manejo.
El trabajo, según precisaron desde la plataforma Contenidos CREA, se realizó a través de un convenio de vinculación tecnológica entre en el INTA, mediante los grupos de trabajo de Bovinos y de Gestión Ambiental; y la empresa Gentos.
La presentación de los resultados se realizó durante la Jornada “Cultivos de Servicios y Producción de Carne en Lotes Agrícolas”, organizada por la región CREA Norte de Buenos Aires, en Rojas, el pasado 11 de septiembre.
Según los principales resultados del estudio, la producción de forraje del cultivo de cobertura alcanzó en promedio 7.096 kg/ha en las parcelas sin pastoreo y 3.464 kg/ha en las pastoreadas, con una ganancia diaria de 1,19 kg por animal y una producción total de carne de 373 kg/ha en apenas 45 a 50 días.
El norte productivo de Córdoba fue escenario de una experiencia que podría marcar un nuevo rumbo para las rotaciones agrícolas.
En la localidad de La Posta, departamento Río Primero, el INTA regional y la Cooperativa Máximo Paz llevaron adelante un ensayo con carinata (Brassica carinata), un cultivo industrial de invierno destinado principalmente a la producción de aceite para biocombustibles de aviación (SAF), un mercado internacional en plena expansión.
El ingeniero agrónomo Daniel Chincuini, referente del INTA y de la cooperativa, destacó los resultados obtenidos y el potencial del cultivo en los sistemas productivos de la región.
“La carinata es una excelente opción de invierno, por su capacidad para diversificar las rotaciones y aportar sustentabilidad sin resignar rentabilidad. Es una muy buena alternativa para productores que buscan opciones frente al trigo o el garbanzo”, explicó.
El manejo agronómico resulta determinante para el éxito del cultivo. Los especialistas recomiendan sembrar en abril, de modo que las plantas alcancen la etapa de roseta antes de las primeras heladas.
En la zona, las variedades más utilizadas son de ciclo corto, mientras que las de ciclo intermedio permiten cosechar hacia fines de octubre.
Los sectores agroindustrial y energético son los dos pilares clave con los que cuenta la Argentina para mejorar su situación en el comercio internacional.
Así lo señaló Marcelo Elizondo, presidente de la International Chamber of Commerce (ICC) en el país, al participar el miércoles en la cuarta edición del ciclo “Coyuntura y agro 2025, ‘Vaca Viva’ y Vaca Muerta, Dos modelos de desarrollo: ¿complementarios?”, organizado por La Voz.
Se hicieron presentes también en el evento, llevado a cabo en el auditorio de La Voz, Silvina Fiant, directora del Departamento de Información Agronómica de la Bolsa de Cereales de Córdoba; Daniel Artana, economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (Fiel), y el periodista Edgardo Moreno, jefe de Programación y Noticias de radio Mitre Córdoba.
La jornada tuvo el auspicio de Corteva Agriscience, Tecnomyl, Lothar, Air Europa, Ecovatio, Bacar y la Asociación Somos Vaca Viva, y el acompañamiento de la Bolsa de Cereales de Córdoba, la Fundación Bolsa de Cereales de Córdoba y la Sociedad Rural de Jesús María.
Como punto de partida, Elizondo recordó que en 2024 las ventas de bienes del país al exterior alcanzaron un total de U$S 79.721 millones, con importaciones totales por U$S 60.822 millones.
En el desagregado, las exportaciones fueron lideradas por las Manufacturas Agropecuarias (37% del total, con U$S 29.675 millones) y los Productos Primarios (23%, con U$S 18.307 millones).
En pleno corazón del noroeste bonaerense, en el partido de General Villegas, se gesta un proyecto que promete revolucionar la matriz energética y productiva de la Argentina: BioVi. En el establecimiento “El Clarinete”, sobre la ruta 188, el productor agropecuario Pierre Courreges encabeza una iniciativa ambiciosa: la instalación de una planta de bioetanol a base de maíz, concebida bajo un modelo asociativo con la empresa Bio4, de Río Cuarto, en Córdoba. Otro de los pilares del proyecto es Juan Pablo Russi, ingeniero agrónomo y experto en nutrición animal.
La inversión estimada supera los US$100 millones. La propuesta no solo busca generar energía renovable y sumarse a la agenda global de la descarbonización, sino también potenciar la economía regional, dinamizar la ganadería y consolidar a General Villegas como un polo de energía verde en el país. La planta proyectada tendrá una capacidad productiva de 88.855 metros cúbicos de bioetanol por año, con una notable conversión: cada tonelada de maíz se transformará en 410 litros de etanol automotor.
Pero el proyecto excede la generación de combustible. El proceso industrial también producirá 0,931 toneladas de burlanda húmeda y 15 kilos de aceite de maíz por cada tonelada procesada. Estos subproductos son estratégicos: la burlanda, por ejemplo, se ha convertido en un insumo clave y más económico que el maíz para la alimentación de ganado en feedlots y tambos. De hecho, la futura planta generaría diariamente la cantidad suficiente de burlanda para alimentar 80.000 cabezas de ganado. La burlanda representa en torno a un 30% de la dieta en ganadería y el 10% en lechería.
Las condiciones ambientales de la actual campaña triguera encienden las alarmas sobre un viejo enemigo: mancha amarilla (Drechslera tritici-repentis).
Se trata de un hongo que persiste en los rastrojos y cuya infección se ve favorecida por temperaturas de entre 18 y 28 °C, combinadas con períodos prolongados (~30 horas) de humedad foliar (rocío, lluvias o alta humedad relativa) y la presencia de rastrojos de trigo infectados del año anterior, que actúa como fuente de inóculo inicial.
Afecta principalmente las hojas y puede manifestarse desde etapas tempranas hasta el llenado de granos. Una vez establecida, la dispersión del inóculo se realiza a través del viento y el salpicado de la lluvia.
En entrevista con la Red de Manejo de Plagas de Aapresid, la fitopatóloga Cristina Palacio, Directora del Laboratorio de Sanidad y Biotecnología Vegetal SIEF advierte que “es una enfermedad recurrente que aparece todos los años, especialmente si hay variedades susceptibles.”
Desde la REM advierten que los síntomas de mancha amarilla pueden confundirse con otras enfermedades foliares, por lo que se requiere un diagnóstico cuidadoso.