En los últimos tres meses, mientras el tipo de cambio oficial se incrementó un 21%, el precio del novillo en Cañuelas subió un 10%, el del novillito de consumo mejoró solo un 1%, el precio de la vaca gorda se incrementó un 41% y el de la conserva buena, un 49%. El ternero de invernada mejoró su precio un 8%, mientras que el precio del novillo Hilton subió un 17%. La mejora en el tipo cambio ha influido de manera desigual en las diferentes categorías de hacienda.
De acuerdo con los datos de la primera campaña de vacunación contra la Aftosa de 2025, terminada hace unos meses, el número de novillos en el país resulta de 2,57 millones, 139 mil animales menos (-5%) que en el otoño del 2024.
La cantidad de novillos se mantiene en Córdoba (231 mil), pero se reduce en Buenos Aires, que con 610 mil novillos muestra una caída del 6,2%. Cae también en Santa Fe (404 mil novillos en stock, 1,4% menos), en La Pampa (272 mil cabezas, -10%) y en Entre Ríos (408 mil, -3,3%), en Corrientes el número de novillos también resulta un 3,7% menor y en el conjunto de Chaco, Formosa, Salta y Santiago del Estero –provincias afectadas por la seca– disminuye un 13,3%.
En 2005, cuando el stock ganadero argentino se acercaba a los 60 millones de cabezas, todavía era extensa la “zona de invernada” y había una gran cantidad de explotaciones dedicadas al engorde de animales, se vacunaban en el país 6,7 millones de novillos.
En los últimos tiempos, al transitar por las rutas argentinas, incluso en la zona núcleo, se nota una reducción del sistema de siembra directa para la implantación de cultivos agrícolas. Las justificaciones de los productores que realizan algunas labranzas en sus lotes se asocian a principalmente a borrar huellones creados por pasadas de cosechadoras en condiciones de humedad, a romper capas endurecidas y airear el suelo y combatir malezas resistentes a los herbicidas. Es un tema en debate, sobre el que hay distintos puntos de vista, algunos de los cuales se exponen a continuación, sin pretender agotar el tema.
Para la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), la entidad que lleva la bandera de esa técnica, en un sistema agrícola de esas características no hay lugar para las labranzas, ni siquiera para las esporádicas. La explicación es que, luego de entrar en un sistema de implantación directa, la estabilización ocurre recién a los 20 años. Por lo tanto, incorporar trabajos mecánicos al sistema es un retroceso grande, según la entidad.
Una de las justificaciones para incluir la labranza en lotes agrícolas que se cultivan con siembra directa sería airear el suelo. En ese sentido, Marcelo Arriola, vocal titular de la entidad y profesor de Manejo de Suelos y Fertilidad de la Universidad Católica Argentina, indica que “ese no es el camino, porque la porosidad del suelo está dada por las raíces y por los organismos que se desarrollan en los distintos horizontes del suelo”.
Con un nítido planteo en favor de la eliminación total de las retenciones, los dirigentes agropecuarios de la Sociedad Rural de Río Cuarto y de CRA, Heraldo Moyetta y Javier Rotondo, respectivamente, insistieron ayer en la necesidad de que el Gobierno avance sin demoras en la quita de los derechos de exportación, luego de reconocer la reciente baja dispuesta por la gestión de Javier Milei.
Fue durante el acto inaugural de la 91° Exposición de la Sociedad Rural de Río Cuarto en donde se destacó la presencia del secretario de Agricultura de la Nación, Sergio Iraeta. También participaron el senador Luis Juez, diputados nacionales, el ministro de Bioagroindustria, Sergio Busso; el intendente, Guillermo De Rivas; la rectora de la UNRC, Marisa Rovera; intendentes de la región, funcionarios provinciales y municipales, entre otros. Por las entidades del campo hubo dirigentes de Cartez, Coninagro Córdoba y Sociedad Rural Argentina.
“Las retenciones son, sin dudas, un reclamo de más de dos décadas y un ancla que nos hizo perder mucho terreno en el concierto internacional. Parece que este Gobierno lo entiende. Celebramos que haya decidido una baja permanente de las alícuotas en los principales cultivos del país y en los cortes vacunos. Era necesario e impostergable, pero necesitamos que ese camino se profundice lo más rápido posible, porque cada peso que el productor recupere será mayor inversión, producción y trabajo en todo el país”, remarcó Moyetta en su discurso.
Durante años, la fertilidad de los suelos de la región pampeana se manejó principalmente con foco en los macronutrientes esenciales como nitrógeno (N), fósforo (P) y, en menor medida, azufre (S). Sin embargo, estudios recientes advierten que la baja disponibilidad de micronutrientes, en especial el zinc (Zn), puede impactar en los rendimientos agrícolas, al punto de comprometer la eficiencia productiva de los sistemas extensivos.
Los datos surgen de un relevamiento realizado por la Unidad Integrada Balcarce —Buenos Aires—, que muestra una disminución significativa en los niveles disponibles de zinc en el suelo. Según el análisis, un 33 % de los lotes analizados en el sur bonaerense presentan concentraciones por debajo de 0,80 partes por millón (ppm), nivel de Zn que podría limitar el rendimiento de trigo y cebada. Esta tendencia marca un retroceso en comparación con los registros de 2011, cuando los valores en la zona eran predominantemente medios o altos.
“Hoy el zinc comienza a mostrar señales de deficiencia en suelos donde históricamente no representaba una limitante. El escenario actual obliga a repensar las estrategias de diagnóstico y manejo para evitar pérdidas económicas y nutricionales en los cultivos”, sostuvo Hernán Sainz Rozas, especialista en fertilidad de suelos del INTA Balcarce.
El costo del transporte de granos por camión en Argentina durante el segundo trimestre del año superó al de sus principales competidores, Brasil y Estados Unidos, lo que genera preocupación en el sector agrícola por su impacto en la competitividad de las exportaciones.
Este aumento en los costos logísticos afecta el precio final del maíz y la soja y pone en evidencia las diferencias estructurales y regulatorias entre los países líderes en el mercado global de granos.
El peso de los costos logísticos ha sido históricamente un tema central de debate. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en el período analizado, el flete camionero representó una proporción significativa del valor de los granos, especialmente en trayectos largos.
Por ejemplo, transportar maíz desde la provincia de Salta hasta el Gran Rosario implicó un costo equivalente al 28% del precio del cereal, mientras que para la soja la incidencia fue del 19 por ciento.
Estas cifras contrastan con la situación de los productores de la Zona Núcleo, donde, para una distancia de 180 kilómetros hasta los puertos del Up-River, el flete representó solo el 11% del precio del maíz y el 7% del de la soja.
En el campo de la ingeniería genética, donde todo parece ser posible, es difícil sorprenderse. Pero aún así, algunos hacen el esfuerzo por lograrlo y, en rigor, la empresa de genética agrícola Beam CropTech se lleva las de ganar.
Si perteneciese al mundo de la dermocosmética, podría decirse que esa firma argentina, de apenas 5 años de antigüedad, fabrica protectores solares. Aunque no es estrictamente lo que hace, pues no desarrolla insumos estrictamente. Lo cierto es que se le parece mucho.
Específicamente, la empresa trabaja con la manipulación de un gen específico, mediante el cual controlan el proceso de fotosíntesis y logran que, en vez de quemarse con el sol, la planta aproveche hasta el último rayo para almacenar energía e incrementar el rendimiento.
Esa idea surgió pura y exclusivamente de las investigaciones de su fundador, Carlos Crocco, un doctor en biología que, obsesionado con el proceso de fotosíntesis, se dio cuenta que ese proceso tan lineal que se enseña hasta el hartazgo en el colegio puede ser manipulado.
¿Y de qué modo? Con la misma lógica que emplean los humanos. “Crocco descubrió que si la protección natural que tienen las plantas se activa un poquito antes del pico de mayor radiancia, siguen sintetizando y logran capturar más luz solar”, explicó Valeria Arredondo, que fue quien confió inicialmente en la idea del biólogo y cofundó la empresa con él.
ARRECIFES-. La agricultura regenerativa ya no es una tendencia, sino una necesidad. Se trata de un modelo que busca no solo producir alimentos, sino también devolverle a la tierra su capacidad de resiliencia, restaurar suelos, conservar el agua y proteger la biodiversidad. Bajo esa mirada, una empresa de capitales italianos con presencia en la Argentina decidió redoblar su compromiso con la sustentabilidad. Garfin Agro, fundada en 2001 por el empresario Stefano Garilli, lleva más de veinte años dedicada a la producción y comercialización de commodities y especialidades de alta calidad. Desde sus inicios, la compañía adoptó prácticas con foco en el medio ambiente y la innovación tecnológica.
Ese mismo año de su fundación, Garfin Agro adquirió varias estancias en tres zonas productivas de la provincia de Buenos Aires (norte, oeste y sudeste): La Esperanza, en Arrecifes; La Chita, en América; y La Morocha y La Estrella, en Balcarce. Con estas operaciones, la firma consolidó una base de 20.000 hectáreas propias bajo producción agrícola y ganadera.
Según detalló a LA NACION Juan Ignacio Mateu, coordinador técnico de la compañía, la estrategia de Garfin Agro se apoya en “un modelo de agricultura con un proceso industrial, mucho seguimiento a campo, compromiso con el suelo, el ambiente y la diversidad”. Hace más de once años que la empresa implementa agricultura de precisión y sistemas digitales de monitoreo de lotes.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que hace tiempo puso en el centro de sus críticas a la empresa Biogénesis Bagó, por considerar que supuestamente el costo de su vacuna contra la aftosa es muy superior al registrado en países vecinos, celebró en su cuenta de X que la Justicia le haya rechazado en primera instancia al laboratorio una medida cautelar donde objetaba resoluciones del Senasa. Sturzenegger consideró que la firma recurrió a la Justicia, como otras, como “último bastión” presuntamente para no “perder sus privilegios” y que su planteo era un “chiste”. El ministro dijo que el mercado de esa vacuna está “dominado” por Biogénesis Bagó. En rigor, si bien es la más importante, no es la única, ya que también produce y vende CDV. Desde Biogénesis Bagó fuentes consultadas defendieron el accionar ante la Justicia, dijeron que la posición del mercado no tiene que ver con una aparente “falta de competencia” y señaló que algunas vacunas importadas recientemente no superaron controles.
Durante la gestión del expresidente del Senasa Pablo Cortese, entre otras medidas el organismo flexibilizó la normativa para que se pudieran importar productos veterinarios, como vacunas contra la aftosa, con un mecanismo de “equivalencia”. Se estableció que, si los productos veterinarios estaban autorizados y registrados en un grupo de importantes mercados, como Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, España, Italia, Países Bajos, se aplicaba la “equivalencia” para acelerar los tiempos del ingreso a la Argentina.
Con un protagonismo destacado de los fondos de inversión, la semana cerró con precios en alza para la soja, el maíz y el trigo en Chicago. Pese a esto, y a contramano de lo previsto por el mercado, el viernes el USDA elevó su expectativa sobre el volumen de las cosechas de la oleaginosa y del forrajero en Estados Unidos, actualmente en progreso. En cuanto al grano fino, hubo subas en Kansas tras siete semanas bajistas consecutivas. En el mercado argentino los precios se mantuvieron firmes en dólares, en medio de una importante devaluación del peso.
Hace tres décadas desde su Gualeguay natal Justo García viajó casi con lo puesto hasta Llavallol para estudiar Ingeniería Zootecnista en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, sin imaginar que a partir de esa experiencia un nuevo mundo se abriría delante suyo. Hoy es un productor ganadero avezado, pero con actividades diversificadas como el servicio de silaje, el asesoramiento a productores, la comercialización de insumos, semillas forrajeras, alimento balanceado, y todo lo que es referente a la ganadería. Además, fue presidente de la Sociedad Rural de Gualeguay y actualmente integra la Comisión Directiva. En este diálogo exclusivo cuenta su experiencia y deja algunos consejos útiles para quienes hoy están en la etapa formativa en la facultad.
–¿Cómo fue tu acercamiento a la UNLZ? ¿Vivías en la zona y por qué fuiste ahí y no a otra universidad?
–Soy de Entre Ríos, de Gualeguay, y mi acercamiento fue por una persona conocida. Sabía que quería estudiar algo relacionado a la producción ganadera y la carrera Ingeniería Zootecnista me interesaba mucho. Lo cierto es que es una universidad un poco trasmano para nosotros. Había que tomar dos o tres colectivos, el tren eléctrico para llegar a la universidad, porque en esa época viví en Lavallol, en (Luis) Guillón y en Monte Grande. Al llegar me fui a una pensión con esta persona conocida, que de hecho es colega, de Gualeguay y también se recibió en la UNLZ. Era una universidad chica y local, lo cual permite tener mucho más contacto y cercanía con casi todo el grupo con el que uno ingresa. En esos momentos uno se encuentra en una situación de mucha más cercanía con tus compañeros, por una cuestión de desarraigo a los 18 años. La gran mayoría de mis compañeros son hermanos hoy. Sé que no nos vemos hace tiempo, pero no son un compañero más, sino que para mí son hermanos de la vida. Eso es muy interesante en el crecimiento personal, en la forma de hacer y de ver las cosas.