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La mayor sorpresa de las elecciones legislativas bonaerenses ocurrió en la cuarta sección electoral, que está integrada por 19 partidos de base agropecuaria que en los últimos meses resultaron afectados por anegamientos e inundaciones.

Fuerza Patria (kirchnerismo) ganó con el 40,3% de los votos válidos en esa sección, mientras que La Libertad Avanza obtuvo un 30,3% y Somos Buenos Aires (integrado por peronistas y radicales) se alzó con casi el 20%.

En las elecciones legislativas provinciales realizadas en octubre de 2023 se había registrado un empate técnico entre Unión por la Patria (kirchnerismo) con el 37,6% y Juntos por el Cambio (deglutido este año por La Libertad Avanza) con el 36,3%, mientras que LLA había obtenido el 26,0%.

En la elección de este domingo está claro que buena parte de los votos que en 2023 fueron para Juntos por el Cambio ahora resultaron captados por Somos Buenos Aires.

Con ese resultado, la lista presidida por el camporista Diego Videla logró obtener tres bancas en la Legislatura provincial, mientras que la Libertad Avanza, con el candidato Gonzalo Cabezas, obtuvo dos senadores y Somos Buenos Aires –con Pablo Petrecca, el intendente macrista de Junín, a la cabeza– también logró dos bancas.

El consumo interno de maíz con destino forrajero en la Argentina creció un 32% en la última década para alcanzar 12,3 millones de toneladas en el ciclo 2024/25.

Alrededor de un tercio del consumo forrajero de maíz correspondería al sector avícola, según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

En cuanto al sector productor de huevos, para el año 2024 se estima que existía un stock de gallinas en postura de 57,7 millones de cabezas que produjeron 17.432 millones de huevos. Para el año 2025, el stock de gallinas en postura se estima en 60 millones y se proyecta que la producción de huevos pueda alcanzar 18.000 millones.

“Se estima que el sector demandará un total de 1,7 millones de toneladas de maíz, por encima al volumen consumido en la campaña anterior”, apunta el informe de la BCR.

Respecto del sector productor de carne aviar, se proyecta que el total de animales faenados durante los meses que corresponden al ciclo de maíz 2024/25 alcanzarían 746 millones de cabezas, lo cual demandaría un total de 2,7 millones de toneladas de maíz, prácticamente idéntico al volumen del ciclo anterior.

El costo del transporte de cargas se incrementó 3,54% en agosto. Este incremento se da en un contexto de aceleración en los últimos tres meses en una coyuntura económica con mayores tensiones cambiarias y monetarias, en el que el Índice de Costos del Transporte (ICT), elaborado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), había exhibido incrementos por arriba del 2%: en abril alcanzó el 3,77%, en junio el 2,56% y en julio marcó la cifra más alta del año con 4,03%.

En contraste, durante la primera parte del año los registros habían sido más bajos, con variaciones de 1,6% en febrero, 1,9% en marzo y 0,81% en mayo, una tendencia que también se había verificado en el cuarto trimestre de 2024.

Con este nuevo valor, el ICT acumula un aumento del 22,8% en los primeros ocho meses de 2025, mientras que la variación interanual se ubica en 32,9%, tras cerrar 2024 con un incremento del 84,9% y marcar en 2023 el mayor aumento en tres décadas (248%).

El estudio, que es auditado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), señala que el incremento responde principalmente a la suba en Combustible, junto con un aumento en el Costo Financiero, en línea con el ajuste de las tasas de interés.

Falta poco más de un año para votar las nuevas autoridades en la Sociedad Rural Argentina (SRA), pero los tiempos parecen no importar demasiado. En una de las entidades empresarias más cercanas al Gobierno de Javier Milei crece la tensión política interna y hay rumores para todos los gustos.

Se trata de la entidad que representa a un sector del campo argentino al que podría definirse como “ruralistas VIP” y donde se reúnen los grandes terratenientes y dueños del ganado argentino.

Es la tradicional aristocracia rural, más allá del intento de sus autoridades por sumar adeptos y de haberse dado cierto baño de popularidad, junto a las otras entidades del sector, cuando se conformó la famosa “Mesa de Enlace” que enfrentó a Cristina Kirchner por la Resolución 125 que terminó con el voto “no positivo” de Julio Cobos. Ya pasaron 17 años y los derechos de exportación que paga principalmente la soja siguen siendo el gran flagelo del sector.

La SRA nació en 1866 y su objeto fundacional es ambicioso: “velar por el patrimonio agropecuario del país”. Tiene unos 3.900 socios y, a lo largo de la historia, en sus cúpulas se destacaron apellidos como Martínez de Hoz, Anchorena, Miguens, Blaquier, Frers, Zorreguieta, Crotto, Alchouron y Etchevehere, entre otros. Muchos de sus dirigentes fueron funcionarios de los distintos gobiernos, democráticos y dictaduras.

La frontera del maíz es cada vez más grande en Argentina y los desarrollos genéticos y tecnológicos que se siguen incorporando en el cereal no solo amplían esa extensión geográfica, sino que mejoran las condiciones productivas en regiones donde era impensado alcanzar buenos rindes.

Por ejemplo, en el corazón de la Pampa semiárida, el Establecimiento La Luna logró lo que hasta hace poco parecía imposible: integrar al maíz en la rotación de cultivos, obteniendo rindes con picos de hasta 8.500 kilogramos por hectárea (kg/ha) y transformándolo en una opción rentable y sustentable.

Hace apenas 12 campañas, sembrar el cereal en esta región era un desafío inalcanzable. Hoy, la tecnología, la innovación y el manejo de precisión permiten reducir las brechas de rendimiento y alcanzar estabilidad en uno de los entornos productivos más exigentes del país.

Puntualmente, el establecimiento que alcanzó esta mejora productiva está ubicado a 35 kilómetros al oeste de Guatraché, en La Pampa.

Allí fue donde los productores, junto a asesores de la firma Hijas de Juan A. Harriet y un equipo de especialistas de Bayer convirtió un campo ganadero con monocultivo de trigo en un sistema agrícola diversificado y competitivo.

El próximo 15 de septiembre es la fecha límite para que el Poder Ejecutivo de la Nación, a través del Ministerio de Economía, eleve ante el Congreso el proyecto de Presupuesto 2026.

Tal fecha, además de servir de parámetro para observar cuáles son las proyecciones del Gobierno para el próximo ejercicio, constituye una suerte de botón de inicio para que también las diferentes administraciones provinciales den a conocer sus estimaciones de gastos e ingresos.

En un contexto en que el peso de los impuestos es la principal preocupación que existe con relación a la rentabilidad del campo, conocer precisamente qué previsiones están pensando los gobernadores es clave para los productores y para los dirigentes del sector.

En ese sentido, además de los archiconocidos reclamos por las retenciones y el Impuesto sobre los Ingresos Brutos, en esta época del año otro impuesto que suele generar rispideces entre el campo y las autoridades provinciales es el Inmobiliario Rural.

En el caso de la Provincia de Córdoba, por ejemplo, el plazo tope para dar a conocer la pauta presupuestaria 2026 es el 15 de noviembre.

Y anticipándose a un debate que seguramente volverá a ser álgido, la Sociedad Rural de Jesús María (SRJM) ya empezó a abrir el paraguas al respecto.

Cerca de 1000 argentinos, entre productores, distribuidores y empresarios del agro, viajaron a Decatur, Illinois, para participar del último Farm Progress Show, la gran vidriera de la maquinaria agrícola a nivel mundial. Allí convivieron las demostraciones a campo, la asesoría en manejo de cultivos y la postal de un futuro que ya llegó, con, por ejemplo, equipos con motores eléctricos y máquinas cada vez más grandes, tal es el caso de megatractores sobre orugas. El entusiasmo contrastó con la ausencia de algunas compañías líderes, que se bajaron de la feria por “decisiones comerciales”, según dijeron.

La Argentina contó con la presencia de Spraytec, del santafesino Diego Parodi, una empresa nacional que se desarrolló en Brasil y está en 44 países. Mientras la atención estaba puesta en la irrupción de maquinaria agrícola autónoma y en la presentación de nuevos insumos, como Fulltec Oil, la conversación inevitable en la muestra derivaba hacia el modo en que los productores enfrentan los desafíos en cada región.

Pablo Lafuente, director de negocios de Spraytec, sostuvo que el productor argentino es “el campeón mundial, el Messi de la agricultura”, capaz de sostener altos niveles de productividad aun con retenciones, presión impositiva y falta de financiamiento. Esa resiliencia, aseguró, explica por qué se destaca por sobre el resto. Esa misma acepción hicieron los productores norteamericanos sobre la efectividad del productor argentino.

Nunca hay que contar los pollitos antes de que nazcan ni gritar los goles antes de que los convalide el árbitro. Estas frases de la sabiduría popular calzan justo para el nuevo escenario de la campaña agrícola 2025/2026 que se presentó con las feroces lluvias de la tormenta de Santa Rosa.

Con registros superiores a los 200 milímetros en 48 horas en diversas localidades de la región agrícola núcleo, la inminente siembra de maíz y la próxima implantación de soja, que se proyectaban con un incremento de área, enfrentan el factor climático como uno de los componentes más críticos de riesgo.

“Empiezan los meses de lluvias más importantes con suelos saturados en el 83% de la región”, advirtió en los últimos días el informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario. Los expertos describieron la situación como un verdadero “cisne negro”. Además, el trabajo recordó: “de oeste a este, hay un promedio de 30 a 75 mm en septiembre y, luego, en octubre, noviembre y diciembre las medias superan los 100 mm. A eso hay que sumar el contexto de un Pacífico en Neutralidad, pero con un Atlántico caliente que podría aportar todavía más humedad”.

Pero además del escenario futuro es grave lo que sucede en el presente, especialmente en el centro oeste bonaerense donde las lluvias ya venían perjudicando a la producción agrícola, ganadera y lechera. Los partidos más castigados son 9 de Julio, Carlos Casares, Bolívar, 25 de Mayo, Henderson, Lincoln, General Viamonte, Saladillo, General Alvear y parte de Pehuajó.

“La compra de insumos para la siembra de granos gruesos venía atrasada, pero en los últimos 15 días se aceleró exponencialmente”, admite Enrique Bayá Casal, titular de una empresa proveedora de semillas y agroquímicos. El empresario observa una buena campaña de siembra, con ganas de hacer las cosas bien por parte de los productores. Con ese marco conceptual, observa que “hay buena demanda por semilla de maíz, aunque con algunos interrogantes por el tema climático, que no termina de definirse a favor del cultivo”.

A su vez, hubo demanda voraz por todos los híbridos de girasol, de los que casi no hay disponibilidad, fogoneada por los 360 dólares por tonelada que se ofrecen para el girasol 2026, que configuran alrededor del 20% más que el precio de la soja. “Se sembró muy bien en Chaco y Santiago del Estero y ahora presiona la demanda de la zona pampeana”, sostiene el directivo.

La semilla de soja está empezando a ser demandada y Bayá Casal dice que “puede estar más complicado el abastecimiento de los grupos largos -6 a 8- por una mala cosecha 2024/2025 en el norte del país, aunque del resto de los grupos de madurez hay suficiente oferta.

En la góndola de los agroquímicos hay muchas ofertas. Por ejemplo, el glifosato se puede conseguir a 4 dólares por litro y la atrazina, a 5,40, que son precios históricamente bajos, producto de la apertura de las importaciones y de la aparición de muchos genéricos que aseguran la provisión holgada. Por eso, en general, los granos muestran buenas relaciones de compra con los agroquímicos.

Por Ignacio Iriarte.

Los frigoríficos argentinos siguen enfrentando una oferta declinante de vacas -se va terminando la liquidación- y si bien el número de novillos disponibles es importante, la industria lo considera insuficiente para el volumen de la demanda mundial y para la capacidad instalada de la industria nacional.

China importó en julio 240 mil toneladas peso producto, con una recuperación interanual del 15%, después de nueve meses consecutivos de caída en las compras. El precio CIF promedio que paga China acusa una mejora sólo un 10%, por debajo del 20-25% en que se estima la suba de los precios internacionales de la carne vacuna, pero debe observarse que el gigante asiático en los últimos meses está comprando mucha carne industria y muchos menos cortes finos -por la ausencia de Estados Unidos-, y este nuevo mix de productos tira abajo el promedio. China sigue comprando enormes volúmenes -es el primer importador mundial- pero a bajos valores.

De las 16.200 toneladas de exportación que recuperaron los embarques argentinos entre marzo y julio de este año, 13.400 toneladas, o sea 83% de ese volumen, corresponden al aumento de las exportaciones a China, que pasan de 21.300 toneladas en marzo a 34.780 en julio último.

China se sigue mostrando reticente a mejorar los valores pagados y esa posición se ve favorecida por el enorme volumen de carne que Brasil está destinando ahora al Gigante Asiático, y que hasta hace tres meses colocaba en Estados Unidos.

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