No fue un fin de año tranquilo para Alejandro Delfino, productor ganadero de La Pampa. Para él y para un gran número de sus colegas que vieron como los incendios avanzaban sobre sus campos y se devoraban todo a su paso.
En el caso de Delfino, las pérdidas fueron cuantiosas: en solo tres horas, el fuego consumió 4.000 hectáreas de las 6.000 que posee el campo, para después avanzar sobre otras 1.000 hectáreas más. El resultado, más del 80% del establecimiento de su familiar que el administra quemado.
Esta situación para Delfino comenzó el 26 de diciembre a la tarde, cuando un rayo impactó a 40 kilómetros del campo que posee a 25 kilómetros de la localidad de Jacinto Arauz, en el suroeste de La Pampa.
Allí, se inició un incendio que a priori no debería haberlo preocupado, ya que el viento estaba soplando hacia el norte, pero en un abrir y cerrar de ojos, viró hacia el oeste y en solo tres horas ya estaba en la puerta de su establecimiento.
La Sociedad Rural Argentina (SRA) emitió este lunes un comunicado en el que dejó plantada su posición con relación a la decisión de China de implementar un nuevo esquema de regulación para sus importaciones de carne vacuna, una noticia muy importante para nuestro país teniendo en cuenta que más del 70% de las exportaciones bovinas van hacia ese destino.
El gran quid de la cuestión es la determinación del gigante asiático de introducir cupos y aranceles diferenciales para cada país, y no continuar como era hasta ahora con una política de compras abiertas y sin restricciones.
En este contexto, la visión de la SRA es coincidente en general con lo planteado por diversos analistas y por el presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (ICPVA), Georges Breitschmitt: si bien un cupo puede constituir alguna cierta restricción para seguir creciendo, el otorgado a Argentina está en línea con la cantidad de toneladas exportadas hacia allí en los últimos años y mantiene el mismo nivel de aranceles, mientras que otros países proveedores han sufrido recorte de toneladas y también subas arancelarias.
Por Víctor Tonelli.
Como resultado de las salvaguardas chinas que asignaron cuotas máximas con arancel mínimo por país para los próximos tres años (2026 a 2028), la Argentina recibió una cuota inicial de 511.000 toneladas peso producto, con un 12% de arancel sobre valor CIF, para cortes con y sin hueso, enfriados y congelados. Dicho monto, que se incrementará un 2% adicional anual durante los siguientes dos años, demandará una decisión acerca de qué manera se administrará localmente su asignación y utilización, teniendo en cuenta que las exportaciones que excedan dicha cuota pagarán el 55%, un monto que quita toda posibilidad competitiva de uso.
En la actualidad, y a lo largo de décadas, la administración de la Cuota Hilton, delegada en el Ministerio y/o Secretaría de Agricultura y Ganadería, generó debates intensos con utilización de parámetros de todo tipo, tales como: past performance exportadora, con participación del valor dentro y fuera de la propia cuota; regionalidad que asignaba una proporción de la cuota en función del stock ganadero provincial dividido por el número de plantas; hasta cantidad de personal y aportes a “Precios Cuidados”. Cada uno tratando de capturar un beneficio arancelario que significaba un beneficio directo cercano a los 2,5 a 3000 dólares por tonelada respecto de exportar el mismo producto pagando los aranceles vigentes fuera de cuota.