La degradación progresiva de los suelos agrícolas comienza a reflejarse con mayor intensidad en cultivos como la soja y el girasol, históricamente considerados menos dependientes de la fertilización que los cereales, aseguró Mirian Barraco, investigadora del INTA General Villegas. La especialista presentó, durante su exposición en el Simposio Regional de Fertilidad, realizado en Santa Rosa, La Pampa, los resultados de trabajos realizados en el noroeste y oeste bonaerense, regiones caracterizadas por ambientes restrictivos, bajos niveles de materia orgánica y predominio de suelos arenosos. Allí, explicó, las respuestas a nutrientes como fósforo, azufre y boro comenzaron a hacerse cada vez más…