Con apenas poco más de 40 años, Conrado Stornini encarna una generación de empresarios frigoríficos que no se conforma con sostener el negocio. Hace cuatro años, junto a algunos familiares, tomó las riendas de Supercarne, un frigorífico de Coronel Pringles que ya tenía historia, pero al que decidieron imprimirle una nueva dinámica. La apuesta es crecer paso a paso, sumar valor, abrir mercados y demostrar que una planta chica también puede pensar en grande. “No es un desafío personal, es algo que creo que es bueno para la empresa”, resume Stornini cuando explica por qué uno de sus grandes objetivos…