Uno de los problemas crecientes en los últimos años en la industria procesadora de soja argentina es el descenso del contenido de proteína del grano. El porcentaje no deja de caer: entre 1997 y 2018 bajó de 47% a 45,5% lo que ha llevado a incurrir en mayores gastos de secado en busca de aumentar la concentración proteica del poroto, implicando, también, castigos en la comercialización de la harina de soja exportada. “No se llega a los estándares, esto es realmente un punto crítico que genera problemas a toda la cadena”, sostuvo Ángela Orlando, bioquímica investigadora, integrante de la Asociación…